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Tú también has oído hablar de Duralex. Lo contrario es imposible. Nuestras abuelas se dejaron seducir a mediados de siglo por esa vajilla traída desde Francia que presumía de ser irrompible. Fue en esa época en la que se descubrió el vidrio templado, el material que garantizaba que vasos y platos jamás se resquebrajaran ni rompieran en el levado.
En España fue toda una revolución porque hasta entonces se utilizaban vajillas de loza y porcelana que después quedaron relegadas únicamente a las ocasiones especiales. Las de Duralex aguantaban más trote y no por buenas, resultaba ser caras. Eran platos comprados por todo tipo de amas de casa y pensados para el uso diario de familias muy multitudinarias.
Mango Home homenajea a las abuelas
Lo que tal vez nadie podría imaginar es que, después de que esta vajilla quedase anticuada a finales de los ochenta, fuese en 2026 cuando volverían a estar de moda. O lo que es mejor aún: que incluso tiendas como Mango Home iban a reinventarlas y lanzar una colección propia de vasos, platos y accesorios inspirados en ellas.
Fabricados en vidrio de borosilicato 100%, ofrecen una alta resistencia al calor y a los cambios de temperatura, lo que los convierte en una opción segura y duradera para comida o bebidas calientes. A diferencia del vidrio común, este material es más ligero y menos propenso a deformarse con el uso continuo.
Tazas de café y vasos
Lo que más me gusta de ambas opciones es su tamaño. Las tazas son perfectas para el café y los vasos dan pie a servir en ellos todo tipo de bebidas. El asa integrada en el caso de las tazas permite un agarre firme y práctico, facilitando el manejo incluso cuando la bebida está caliente.
Tanto tazas como vasos cuentan con un maravilloso acabado bicolor que añade un toque visual distintivo que se adapta fácilmente a cocinas contemporáneas, oficinas o espacios de trabajo. Asimismo, el diseño semitransparente no solo aporta un aspecto moderno, sino que también permite ver el contenido con claridad, ideal para controlar la cantidad de bebida o apreciar capas en cafés especiales.
Tazas y vasos son aptos para contener líquidos sin alterar su sabor ni retener olores, lo que la hace higiénica y fácil de limpiar. Su superficie lisa ayuda a evitar la acumulación de residuos y facilita el mantenimiento diario. Es la opción más confiable para el día a día.
Aceitero
¿Qué mejor que un aceitero que ofrezca una alta resistencia al calor y a los cambios bruscos de temperatura? Con ello garantizas un uso seguro cerca de fogones y superficies calientes. Además, como decía, este material no altera el sabor ni el aroma del aceite, manteniendo intactas sus propiedades.
Su formato vertical facilita el vertido preciso y evita derrames innecesarios. Su estructura permite sujetarlo con firmeza y servir la cantidad justa de aceite, algo especialmente útil tanto en cocina doméstica como en entornos profesionales. El diseño del cuerpo ayuda a ver claramente el contenido, lo que permite controlar el nivel y evitar rellenados innecesarios.
Al estar fabricado en borosilicato, el aceitero es más ligero que otros recipientes similares y más resistente que el vidrio convencional. Esto se traduce en una mayor durabilidad frente al uso diario, sin perder transparencia ni aspecto con el paso del tiempo. También es un material fácil de limpiar, que no retiene grasa ni olores, favoreciendo una higiene óptima.
Cucharillas de postre
¿No te parecen las cucharillas ideales para comer yogur, helado, frutas o cremas? El manejo es cómodo y preciso. Su superficie lisa evita la acumulación de restos de comida, facilitando la limpieza y manteniendo una buena higiene tras cada uso. Por no hablar del diseño bicolor, que aporta un aspecto moderno y original sin comprometer la funcionalidad.
Cada cuchara es de un color diferente, lo que resulta práctico para distinguirlas fácilmente entre comensales o para organizar por uso en el hogar. Esta característica también las convierte en una opción atractiva para presentaciones de mesa más cuidadas o para servir distintos postres al mismo tiempo sin confusión.
No las hay más ligeras, fáciles de manejar y agradables al tacto, lo que mejora la experiencia de uso frente a cubiertos tradicionales más pesados o con acabados que se deterioran. A veces solo basta con volver a los orígenes para entender por qué era la opción favorita de nuestras abuelas. Y hoy, en plena era de lo efímero y lo decorativo, esta vuelta al vidrio resistente tiene algo de reivindicación: elegir piezas que no solo sean bonitas, sino útiles, duraderas y honestas.











