Probablemente estemos ante el Bertín Osborne de los muebles. Desde que Ikea lo sacó a la venta, esa icónica mesita de noche blanca con dos cajones ha pasado por todos los dormitorios de este país. Llegó al punto de que incluso, mira, lo confieso: me generó un profundo hastío. No lo quería ver ni en pintura ni en catálogo, de ninguna de las maneras. O eso pensaba antes de que aterrizase en España con los cambios que... ¡Me han llevado a comprarlo!

Me parece profundamente inteligente por parte de la compañía sueca haber sabido transformar una mesita de tanto éxito como la KULLEN para dar paso a la GILLERSBERG, una elección con las modificaciones suficientes para volver a ser un imprescindible entre los hogares españoles. Precisamente yo, que había sido muy reticente a incluirla en el mío, he acabado viendo en ella tanto las cualidades que la convirtieron en el mueble superventas como las modificaciones que arrastran su éxito hasta esta primavera.

cómoda de 2 cajones clásica
Cortesía de IKEA
mesita de noche en bambú
Cortesía de IKEA

Mi dormitorio ya ha incorporado este mueble

La principal diferencia entre ambos modelos está en la versatilidad. Mientras que la mesita de noche original está pensada principalmente como un mueble de almacenamiento con dos cajones, la nueva versión introduce elementos que permiten utilizarla en más contextos dentro de la casa. Su diseño se ha pensado para que sus funciones vayan más allá de la mesa auxiliar o la superficie de apoyo.

dormitorio
Cortesia de IKEA

Por ejemplo, uno de los aspectos más prácticos de esta nueva versión es que cuenta con una bandeja superior y los paneles laterales son extraíbles. Esto permite adaptar el paso de cables de forma sencilla, algo especialmente útil si se utiliza el mueble para dispositivos electrónicos, lámparas o cargadores. Gracias a este sistema, se puede mantener el espacio más ordenado y aprovechar mejor cada centímetro disponible.

GILLERSBERG Mesita de noche en bambú

Mesita de noche en bambú

De hecho, pueden servir para combinarlas porque, si atendemos a lo que dicen los interioristas en 2026, ahora se lleva lo de combinar dos piezas desiguales y a mí, la verdad, no me parece una mala idea.