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Encima del frigorífico, colgada en la pared, colocada con mucho esmero en la encimera… Creo que pocos de los que hayan crecido en los 70 y en los 80 en España no sabrán de qué hablo cuando me refiero a ella. Un objeto que siempre estaba en la cocina, sin hacer mucho ruido, pero cumpliendo un papel esencial.
En esos años, no se estilaba lo de comprar pan de especialidad todos los días, así que eran muchas las familias que guardaban el pan del día anterior o, incluso, de varios días atrás, para ir tirando de él durante la semana. La panera, en este sentido, tenía mucha lógica porque ayudaba al pan a permanecer casi tan crujiente como el primer día, durante algunos más. Después, esta práctica comenzó a perderse y las cocinas se redujeron cada vez más (sobre todo con la llegada de los pisos pequeños en grandes ciudades), así que ya no había espacio para las paneras y estas se redujeron a un pequeño grupo de personas amantes de las buenas costumbres o de la decoración.
Pero, en pleno 2026, todo nos está demostrando que el estilo de las abuelas está más vivo que nunca. Y yo jamás imaginé que, en el siglo XXI, vería reconvertidas las paneras en auténticos objetos de decoración. Y que volverían a tener en la cocina el papel protagonista que, quizás, nunca debieron perder.
He vuelto a verlas por todos sitios, pero, sin duda, la que me ha robado el corazón está en el Lidl y cuesta menos de 15 euros. Es una reinvención de las icónicas paneras de madera que estaban encima de la mesa, pero ahora hecha con bambú y plástico, algo más ligera.
La panera de bambú que arrasa en el Lidl
Tiene el tamaño ideal para adaptarse a las cocinas más pequeñas (40 x 27 x 17,3 cm), es muy liviana y mantiene esa icónica apertura en persiana que caracterizaba a las paneras de los años 70.
Además, tal y como avanzan los expertos de Lidl, es ideal para guardar todo tipo de pan, así que servirá para el pan casero, para el de panadería de especialidad, para el de las tostadas e, incluso, para guardar el pan de molde y que permanezca blandito, porque tiene el poder de conservar sus propiedades.
Sin embargo, aunque esta es la más costumbrista de todas, también he encontrado en Lidl una panera de metal, algo más moderna, más barata y con más de 233 valoraciones positivas.
Esta, al contrario que la anterior, tiene tapa abatible, ventana de visualización para ver el interior y agujeros de ventilación en la parte trasera para conservar en buenas condiciones tanto bollería como pan. Y está disponible en gris, negro y blanco. Eso sí, mide 29,5 x 19,5 x 15,5 cm, por lo que es bastante más pequeña, y pesa algo más.






