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“El agua siempre está más rica si la bebes del botijo”. Esta es, posiblemente, una de las frases que más he escuchado en mi familia desde que tengo uso de razón. Bueno, del “boˈtiho” en nuestro caso, que somos de Extremadura.
Y es que, esa pieza, el botijo, ha sido un imprescindible en mi casa desde hace muchos (pero muchos) años. Provengo de una familia que ha trabajado mucho en el campo, en la agricultura y la ganadería, y como buenas personas de campo, todos sabemos los ‘truquillos’ para beber agua fresca incluso en julio a las 12 de la mañana. Nada de botellas sofisticadas con hielo, nada de acero inoxidable: el botijo de barro de toda la vida sigue siendo, a día de hoy, la solución más eficaz en mi casa.
Parece curioso cómo un invento de la antigua Mesopotamia (se calcula que nació hace más de 6.000 años) siga estando tan presente en la actual. Aunque en muchas zonas rurales de España sigue conservándose con el mismo fin de siempre, en términos de diseño, el botijo ha cambiado de uso con la llegada del “Grandmacore” o “Estilo de la abuela”. Ahora los interioristas los buscan para decorar cocinas, salones, jardines e, incluso, dormitorios.
Y los artesanos han sabido reinventar su icónica forma para transformarlos en jarrones, cubiteras o, incluso, a modo de filtro para mejorar el sabor del agua clorada del grifo. Y a mí, se le dé el uso que se le dé, me parecerá bonito porque si de algo estoy segura es de que el botijo estará siempre a mi lado. Recordándome de dónde vengo.
Cómo usar el botijo para decorar en pleno 2026
Decorar con un botijo es sencillo porque, en sí mismo, es una pieza de decoración preciosa.
Eso sí, al botijo tradicional es difícil buscarle otro uso por su icónica forma. Una de las pocas soluciones es ponerle varias flores en sendas aberturas y utilizar el interior como ‘maceta con agua’ para que nunca estén secas.
No obstante, en la actualidad, el botijo de barro de toda la vida se ha lacado con colores y barnices especiales que lo convierten, casi, en una pieza de cerámica. Así las cosas, es posible encontrar botijos decorativos en todo tipo de colores y con todo tipo de estampados (aunque diré que a mí me sigue conquistando el original).
Hay quien los aprovecha en una reforma de una casa de pueblo para ponerlo a modo decorativo en la entrada principal, quién decide colocarlos en la entrada de cualquier piso pequeño (tal y como también ocurre con las damajuanas) o, los más clásicos, que siguen usándolos en la cocina, pero esta vez para decorar.
No bostante, el botijo puede seguir cumpliendo en 2026 el objetivo para el que fue creado: ahora, más que ayudarnos a mantener el agua fresca, el barro con el que están fabricados es perfecto para absorber parte del cloro que tiene el agua del grifo. Y muchas de sus impurezas.
Así se reinventan los botijos en pleno 2026
De hecho, también es posible hacerse con alguna de las reinvenciones que el botijo ha sufrido en su estructura. Ejemplo de ello es este modelo de Cerámica Rambleña, con un diseño mucho más achatado de lo normal. Se vende en Amazon.
Otros profesionales han decidido dar un aire nuevo al botijo de toda la vida. Es el caso de Iván Figueroa Trócoli, más conocido como Ivanros, quien ha decidido convertirlos en cubiteras de lo más versátiles. Muchos sus diseños, aparte de en mercadillos especializados, en su taller de La Rambla de Barcelona y en su tienda online, también están disponibles en Amazon. Tal es su popularidad que, incluso, llegó a hacer una colaboración con Zara Home hace dos años.
También podemos encontrar botijos de formas tan inesperadas como una botella de agua o un círculo. Son solo algunas de las muchas formas que se ha ido dando en la actualidad a este objeto tan icónico y tan conocido por todos. Y ello a fin de que podamos utilizarlos también en la decoración, incluso si el estilo de nuestra casa no es ni rústico, ni clásico.
Este del artesano extremeño Jose Pajares, y en cerámica, es, quizás, uno de los modelos más alejados del botijo tradicional.
Dónde comprar un botijo de barro en 2026
Dudo mucho que vaya a volver a ver en algún momento el icónico botijo siendo utilizado para su cometido inicial, que no es otro que el de beber agua fresca en todo momento, pero sí es cierto que no dejo de verlos para decorar. Decorar cualquier tipo de casa y cualquier tipo de estancia, no solo las de estilo rústico.
Siguen estando disponibles en los talleres y tiendas de los alfareros que todavía se dedican a este oficio de forma tradicional. Muchos de ellos, de hecho, se pueden encontrar de forma online, como en Amazon.
Sí, el botijo estuvo en los años 60 en las casas de pueblo, y también en los 50, en los 40 e, incluso, en los 30. Y era un elemento esencial para quienes trabajaban debajo del sol en el campo. Y ahora, ese homenaje está más presente que nunca, aunque los utilicemos como floreros, como elemento de decoración o, como propone Ivanros, a modo de cubitera.


















