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Hubo un tiempo en este país en el que los estampados a rayas resultaron ser el último grito. A finales del siglo XVIII era muy habitual verlo en vestidos y chalecos, combinadas habitualmente con motivos florales. De hecho, su uso trascendía clases sociales y géneros, pues resultó ser un patrón abierto a todos los públicos en un momento histórico en el que la moda comenzaba a expandirse más allá de la élite.
Con el paso de los siglos, este estampado ha ido asentándose en la sociedad como una tendencia elegante, atemporal y, sobre todo, distinguida. Cada vez son más las firmas que, como Chanel o Prada, han sabido reinventarlo en clave contemporánea. Hasta el día de hoy, las rayas han demostrado ser un diseño inagotable, capaz de adaptarse a cambios sociales, culturales y estéticos sin perder su esencia.
Todo a rayas en las últimas tendencias
Esta primavera, un breve vistazo por los catálogos de las principales tiendas de decoración me ha bastado para comprobar que las rayas ahora también están en boga en tendencias de interiorismo. Desde textiles como cojines, cortinas y alfombras hasta revestimientos murales o piezas de mobiliario, las rayas irrumpen en distintos formatos y escalas. Para ganar en personalidad y olvidarnos del blanco y el beige, ahora jugamos con contrastes de color y proporción.
Un par de cojines, en Leroy Merlin
Muestra de esa personalidad comienza por el salón. Ya sea a rayas azules o rosas, la textura suave y agradable de estos cojines los convierten en un complemento tan cómodo como estético, ideal para acompañar tus momentos de descanso en casa.
Confeccionados en 100% algodón, sus rayas anchas sobre el fondo blanco dan sensación de serenidad y luminosidad, aportando un aire limpio y relajado que encaja a la perfección en cualquier interior. Su estilo atemporal permite integrarlo fácilmente en salones, dormitorios o incluso terrazas interiores, aportando siempre un toque de frescura, estilo y calidez.
Además, cuenta con cierre de cremallera y es desenfundable, lo que facilita su mantenimiento y limpieza. Tanto la funda como el relleno pueden lavarse, garantizando así una mayor durabilidad y conservación del producto en óptimas condiciones. Por otro lado, el cojín cuenta con certificación Oeko-Tex®, lo que garantiza que está libre de sustancias nocivas y ha sido fabricado bajo estándares responsables con la salud y el medio ambiente.
Mantel, de Maisons du Monde
También en algodón, este mantel sube, sin embargo, la apuesta en rayas con un burdeos muy intenso. Me gusta especialmente este estampado en la mesa porque da lugar a que entren distintos estilos de vajilla y decoración, desde los más neutros hasta propuestas más atrevidas.
Gracias a sus generosas medidas, el mantel es ideal para mesas medianas y grandes, ofreciendo una caída elegante que enmarca el conjunto de forma equilibrada. Es una opción versátil tanto para el uso diario como para ocasiones especiales, permitiendo transformar el ambiente de manera sencilla con un solo gesto.
Amigas mías lo han llegado a incorporar a las mesas de sus terrazas, consciente de la buena resistencia que puede ofrecer. Yo por mi parte lo he dejado en el comedor porque creo que da el aspecto que llevaba queriendo para mi casa durante días.
Un marco de fotos, de Mango
Este marco de fotos es una opción ideal para dar protagonismo a los recuerdos familiares con un acabado decorativo y actual. Fabricado en madera, cuenta con un acabado natural que combina fácilmente con diferentes estilos de interiorismo.
Me fascinó desde el primer momento su diseño colorido y original, bicolor y a rayas. Destaca sobre cualquier pared o mueble y es ideal para crear composiciones en pared junto a otros marcos, o para destacar una imagen especial de forma individual. Allá donde vaya siempre va a dar un toque de frescura.
Además de ese valor decorativo, este marco es una forma práctica y elegante de archivar tus fotos, manteniéndolas siempre visibles y bien protegidos. Corren el riesgo de estropearse si quedan fuera de un marco como este que las mantenga seguras del paso del tiempo, el polvo y el sol tras su cristal.
Funda nórdica, de Ikea
Ha sido fabricada en su totalidad en algodón, en su mayoría orgánico certificado y por el otro, reciclado, por lo que esta funda de Ikea, sumamente cómoda, práctica y estética, es además una opción sostenible y económica. Ese tejido de alta densidad por su número de hilos proporciona una textura suave y resistente, pensada para acompañar el descanso.
Ikea atribuye las clásicas rayas en tonos rojo y rosa a la decoración de un dormitorio infantil, pero la realidad es que a mí me encantaría poder sumarlo al mío. Encima, uno de los aspectos más prácticos de esta funda es su sistema de cierre con cremallera, que evita que el edredón se mueva durante la noche, manteniéndolo siempre en su lugar.
Su diseño reversible, con un estampado diferente en cada lado, permite cambiar el estilo de la habitación de forma rápida y sencilla. Basta con darle la vuelta para renovar el aspecto del dormitorio, ofreciendo así dos opciones en una sola pieza. Se puede lavar en la lavadora sin problema, de manera que es muy apta para el día a día.




















