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Es por todos sabido que Lola Flores allá donde iba marcaba tendencia. Aun cumpliéndose veinte años de su fallecimiento, no hay quien haya podido volver ese estilo tan particular de la flamenca con bata de cola que ella misma creó en la década de los cincuenta. Aún siguen de moda su peinado y su maquillaje porque seguimos repitiendo algunas de sus expresiones y su forma de hablar.
Entre batas de cola, flores en el pelo y pendientes enormes (tanto que corrían el riesgo de caerse y perderse por el Florida Park), Lola Flores hizo de sí misma un icono de la espontaneidad, la autenticidad y en algunos casos, la exageración. Su personalidad cautivó a una España en blanco y negro, repleta de vajillas Duralex y cestas de mimbre.
Las tendencias de decoración que se repiten
Lo curioso es que, de la misma manera en que el otro día os contábamos que están volviendo tendencias tan propias de Lola como la vajilla Duralex, las cestas de almacenaje con las que decoraba en su casa también están de regreso. No hay más que ver cómo repletan los catálogos de Ikea y Maisons du Monde y yo os voy a enseñar mis favoritas.
La cesta de Maisons du Monde
Si hay algo que nos enseña la elegancia atemporal de Lola Flores es que los detalles marcan la diferencia, y con esta cesta de almacenaje tejida con fibras naturales, cada rincón de tu hogar puede respirar ese mismo encanto. No se trata solo de guardar cosas, sino de hacerlo con estilo, mezclando tradición y funcionalidad como solo los objetos bien pensados saben hacerlo.
Imagina colocarla en el salón, rebosante de plaids y cojines que invitan a sentarse y perderse en una lectura tranquila; o en la habitación de los más pequeños. Su robusta estructura y su acabado cuidado aseguran que esta belleza no se doble ni pierda forma, resistiendo el paso del tiempo con la misma gracia que una bata de cola bien cosida.
Sus asas integradas no solo son prácticas, sino que también hacen que moverla de una habitación a otra sea un gesto tan natural como tomar un abanico en una tarde de feria. Además, su corazón es respetuoso con el medio ambiente: hecha con materiales naturales y reciclables, ofrece una alternativa duradera al almacenamiento convencional, demostrando que cuidar de nuestra casa puede ir de la mano con cuidar del planeta.
La cesta de Ikea
De estas te confieso por qué me fascinan: como Lola, no hay dos iguales. Se han llevado a cabo con junco de agua y cada una de ellas presenta variaciones de color que dependen de la tierra, del sol y de la lluvia. Cada pieza es, por tanto, entra a tu casa de manera exclusiva. No habrá otra casa que pueda presumir una como la tuya.
Su diseño versátil la convierte en una aliada de la organización con estilo. Puedes desplegar la parte superior con sus cómodas asas para transportarla de manera sencilla de una habitación a otra, o doblarla hacia abajo y dejar al descubierto el contenido. Es perfecta para mantener cerca lo que quieras tener a mano, pero siempre con orden.
Guardar tus cosas nunca ha sido tan placentero: más allá de su funcionalidad, estas cestas nos recuerdan la elegancia sencilla de lo auténtico, ese mismo espíritu que hacía única la presencia de Lola Flores. Con ellas, cada gesto cotidiano se convierte en un pequeño homenaje a la autenticidad y al cuidado de lo que nos rodea.
















