En mi casa del pueblo, hasta los años 80 mi familia no tuvo una despensa como es debido donde guardar las cosas. Hasta entonces, la bodega era la despensa grande y la alacena verde era la despensa del día a día. Un mueble que guardo en mi corazón con muchísimo cariño y que sigue presente en nuestras vidas, aunque ahora alberga platos en esa bodega que antes se usaba como despensa grande.

Esa alacena fue, durante muchas décadas, la despensa de muchas familias españolas. Tanto las afincadas en los pueblos, como de las que emigraban a la gran ciudad a pisos con poco espacio. En un compartimento se solían poner los huevos, en otros los alimentos no perecederos y uno de los dos cajones pequeños se reservaba para los cubiertos. A los platos, se les reservaba el hueco de arriba casi siempre.

Esas alacenas en color verde menta (o azul, dependiendo de la casa) son, quizás, el mueble español de las cocinas de los años 60 del que más gente se ha deshecho los años después. Y, sin embargo, este año la alacena verde parece ser protagonista de nuevo.

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Ana Ruíz _ HF

Y es que, no podemos negar que estamos volviendo a apreciar las piezas de antes. Que somos cada vez más los que preferimos reutilizar un mueble antiguo, trayéndolo a las necesidades y los gustos actuales a través de la restauración, que comprar uno de peor calidad pagando, quizás, un precio más elevado por él.

Este 2026, con la fiebre retro en lo alto y la necesidad de recordar y rendir homenaje a nuestras raíces, estas alacenas de cocina vuelven a lo alto del escalafón. Así lo ha recordado Ikea con una reinvención en color azul preciosa, pero así lo demuestran también la cantidad de alacenas de este tipo que se venden en el mercado de segunda mano y se restauran después para volver a ocupar en la cocina ese lugar del que nunca debieron salir.

La alacena verde: cómo se utiliza en 2026

Me ha sorprendido gratamente ver cómo la alacena que tuvo ‘toda España’ vuelve a las casas. Ahora no siempre a la cocina: hay quien la restaura como mueble recibidor o como estantería para el salón; aunque siempre están los que la siguen aprovechando para el uso para el que fue diseñada.

Una de las transformaciones más bonitas que he visto es la que hizo hace unos años Belinda Herrero, quien cogió una alacena azul cielo, la reformó pintándola de blanco y forrando las puertas con papel de rafia, y quedó una estantería preciosa.

O el cambio de esta alacena de los años 50, algo más grande que la que todos recordamos, pero con la misma forma. En este caso, se restauró, manteniendo gran parte de su atractivo, y pintándola de un color mucho más vibrante y bonito.

La reinvención de la alacena en 2026

Lo de que vuelven a ser tendencia, viene a colación de la cantidad de personas que las compran y las venden en mercados de segunda mano y mercadillos, pero también a colación de las reinvenciones que han hecho Ikea y otras firmas de decoración de este mítico mueble que todos conocemos.

Ejemplo de ello es la estantería SAGMASTARE de Ikea, una de las novedades que incluye en su catálogo de 2026 y que imita, incluso, ese color alegre de las alacenas. Mantiene las patas altas y finas (aunque las de Ikea no están contorneadas) y algunos de sus compartimentos originales.

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O esta que he encontrado en Amazon, que guarda casi el mismo estilo que esas alacenas vintage (e, incluso, el color) pero se aprecia su modernidad.