Hacía años que no veía un bastidor, un objeto que usaba casi a diario en mi infancia, que desplacé a unas de las baldas más altas de mi estantería en mi adolescencia y que no había vuelto a usar en las dos últimas décadas. Por eso cuando vi en Maisons du Monde este juego de tres cuadros redondos enmarcados en una especie de bastidor, mi mente retrocedió a aquellas tardes de mi infancia en casa de mi abuela. En su salón siempre había un costurero con hilos de todos los colores, unas tijeras pequeñas que había que pedir permiso para usar y varios bastidores de madera de distintos tamaños, que iba cambiando según el dibujo que iba a bordar. Todavía tengo algún mantel en casa hecho por ella y que guardo como una reliquia. Yo también tenía un bastidor, pequeño, para hacer punto de cruz, pero mi paciencia no era la suya y tampoco heredé su talento con la aguja.

El día que vi estos cuadros me acompañaba mi hija, que no había oído la palabra 'bastidor' en su vida y a la que le tuve que explicar que no es un marco en sí, sino dos aros de madera que tensan la tela para bordar con precisión. Los más grandes se usaban para piezas grandes como manteles y cortinas, mientras que los medianos, como el mío, servían para aprender, y los pequeños eran básicos para que las puntadas quedasen perfectas.

set de cuadros bordados de maisons du monde
Cortesía de Maisons du Monde

El bastidor que usaban nuestras abuelas para bordar ahora es tendencia en decoración

Nunca había pensado en este uso, como marco, que se le podía dar a un bastidor. Mi abuela, cuando acababa un bordado, desenroscaba el tornillo que regulaba la tensión de la tela y se ponía a bordar la siguiente pieza. De ahí que este set de tres cuadros redondos de Maisons du Monde captase toda mi atención. Con flores bordadas, una de las primeras cosas que bordé y en tonos verdes, tierra, azules, rosas... Unos colores que encajan perfectamente en dormitorios para usar como cabecero, en pasillos estrechos donde otros cuadros más grandes o con marcos anchos quedarían excesivos; e incluso en una cocina con muebles de estilo vintage. Los hilos en relieve sobre tela de ramio producen una sensación táctil y visual que la pintura plana no puede conseguir.

Maisons du Monde Set de 3 cuadros bordados

Set de 3 cuadros bordados
Crédito: Cortesía de Maisons du Monde

Se pueden combinar con láminas, con fotografías, incluso con marcos distintos, pero siempre el set junto. Lo original de estos bastidores es que realmente no son ninguna novedad; son piezas que han estado en nuestros hogares toda la vida y que ahora regresan en forma de marcos, demostrando, una vez más, que la decoración vintage está más de moda que nunca. No es casualidad que vuelvan objetos que parecen sacados de otra época: nos conectan con una infancia. Ya sea un bastidor bordado o una bandeja de metal. Son piezas con las que hemos vivido momentos felices, aportando esa sensación de calma y de tardes tranquilas en las que las horas no parecían minutos, como nos pasa ahora. Quizá haya llegado el momento de buscar en la caja en la que guardé el bastidor que me regaló mi abuela y recuperarlo para que mi hija haga sus pinitos en punto de cruz y poner su primera creación en una pared de su habitación.