Como editora de consejos para el hogar, uno pensaría que mi armario estaría perfectamente organizado: zapatos y bolsos alineados y clasificados, mi perchero ordenado por colores, etc. Y también creeríais que en mi dormitorio no había objetos que empeoraran el ruido visual. Nada más lejos de la realidad, pero eso no significa que sea un desastre total. ¡Al menos puedo cerrar las puertas! La realidad es que sé dónde encontrar en mi armario lo que quiero ponerme cada día, con lo cual es un caos organizado, si es que se puede decir así. Sin embargo, y pese a haberlo organizado recientemente -también tengo prácticos organizadores-, hay una cosa que tengo clara: muchas prendas siguen sin usarse, ocupando un sitio que podría dejar a otras cosas o que me permitiría tener más espacio entre percha y percha o en los cajones para que no estuviera tan apretado. He decidido ponerme manos a la obra para agilizar esta situación, probar soluciones y contároslo. Durante el último mes, he estado probando la técnica de organización y orden que los expertos conocen como 'La Percha Invertida'. Se trata de un método muy fácil de llevar a la práctica y muy cómodo para ver resultados. ¡Resulta que el problema que había en mi armario era mucho peor de lo que pensaba! Esto fue lo que pasó.

Técnica de organización de 'La Percha Invertida'

La premisa de este método es muy sencilla: se giran todas las perchas del perchero para que queden al revés. Luego, una vez que te hayas puesto la prenda, la vuelves a colgar en la percha y la colocas en la posición correcta. Es una forma de que reine el orden en tu armario y que con eso contribuyas a dar un aire sereno y ordenado a tu dormitorio, donde puedes dar protagonismo a la ropa de cama o a los estores.

Seis meses de prueba

Se recomienda hacerlo durante seis meses, tiempo durante el cual verás cómo cada vez más perchas vuelven a su estado normal. Una vez transcurrido ese tiempo, podrás ver qué prendas se han usado y deshacerte del resto. Es un método muy efectivo para organizar el armario, y bastante drástico, como pude comprobar. Llevarlo a la práctica pasa también por evitar usar el galán de noche, que se ha vuelto a poner de moda, como centro donde acumular ropa.

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Prueba con los vestidos

Cuando llevaba un mes practicando este método de organización, me di cuenta de que había sido más que suficiente para contar con datos de análisis (parece casi una auditoría). Los vestidos fueron los primeros damnificados y eso que estaba segura de que los usaba todos. Pero, después de una semana, me di cuenta de que me ponía los mismos una y otra vez. El método de colgar la ropa al revés me resultó útil al principio para asegurarme de no usar la misma prenda más de una vez en una semana, pero, a partir de entonces, me hizo sentir incómoda porque comprobé que casi siempre utilizo la misma ropa para ir al trabajo. Esta experiencia tenía que servir para algo, así que me animé a usar esos vestidos que no me ponía a diario, ¡y algunos me valieron los halagos de mis compañeros de oficina!.

Los abrigos, a examen

Con los abrigos observé que me pasaba lo mismo. ¡Usé tres de nueve! Es un poco deprimente darte cuenta de la cantidad de prendas que acumulas y a las que no das uso. Pero, en mi defensa, diré que cinco de ellos son abrigos de invierno, así que no cuentan realmente en esta época del año ya avanzada en la primavera. Aun así, la conclusión es que tengo demasiados. Así que llegó el momento de la verdad. Revisar los que estén más usados y ver si ha llegado el fin de su vida útil, y por otro lado, guardar los que quiero conservar en cestas, bolsas o cajas que ocupen el mejor espacio posible.

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Los zapatos, un gran reto

Este método me llevó a otra conclusión: mis zapatos son probablemente mi mayor problema. Tengo la costumbre de guardar mis zapatos en la entrada de la casa, una costumbre influenciada por Japón o Corea del Sur, en un práctico zapatero que sirve como recibidor. Lo hacen no solo por limpieza, para evitar meter en tu hogar la suciedad de la calle, sino también por un motivo cultural de simbolizar la separación entre el mundo exterior (la calle) y el mundo interior (tu casa). El caso es que organicé mis zapatos y tuve que sacarlos del armario porque los zapateros donde los tenía chocaban con los bajos de los vestidos, arrugándolos. Conté 24 pares en total. Pese al uso de otros tipos de zapateros, veía que la situación se complicaba.

Aplicando el método de 'La Percha Invertida', decidí darles la vuelta a cada par a medida que me los ponía. Me horrorizó la frecuencia con la que usaba los mismos tres pares (unas botas marrones, unas botas negras y zapatillas deportivas los fines de semana). Hice igual que con las demás prendas, y me propuse usar cada día un par diferente. Comprobé que unas botas nuevas eran más cómodas de lo que pensaba, así que se convirtieron también en mis favoritas, mientras que me deshice de otras que me quedaban grandes y ni lo recordaba. Con estas sencillas prácticas y los zapateros adecuados, mi colección de zapatos de uso frecuente aumentó y me deshice de algunos que no tenía.

Pañuelos y bolsos

Y llegó el momento de organizar otra categoría de artículos que no había tocado hasta ese momento: mis pañuelos y bolsos. Por mucho que tengas un armario grande o modulable, con esta técnica debes dar un vistazo a todo lo que tienes en el armario, no hay ninguna categoría de prenda que quede al margen. Esto me molestaba, considerando lo mucho que me gustaban los pañuelos y el esfuerzo que había dedicado a guardarlos. Cada pañuelo estaba colgado cuidadosamente en su propia percha de terciopelo pequeña, mientras que mis 14 bolsos (¡sí, los conté y me horroricé!) estaban alineados en el estante superior y escondidos debajo de la cama. Decidí hacer un esfuerzo consciente para usarlos más, teniendo en cuenta que cada uno de ellos, bolsos grandes, minibolsos y mochilas, tienen un uso diferente.

Todo esto me ha llevado a una importante conclusión: planificaré mis atuendos la noche anterior para poder combinar las distintas prendas sin prisas y así dar uso a todo mi armario. Seguir las indicaciones de los expertos en moda, como el diseñador valenciano Paco Benavente a la hora de combinar las prendas, también puede ser un acierto: "La clave no está en ocultar, sino en estructurar". También voy a reorganizar mis bolsos; actualmente, están en un estante alto del armario, difícil de ver y de acceder. Además, hay dos bolsos grandes al frente, que me impiden ver el resto. Una vez liberado espacio en la parte baja del armario, ese es su sitio para tener colocados los bolsos más a mano.

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Veredicto sobre el método de 'La Percha Invertida'

Aunque con el método de las perchas invertidas se tarda un poco en ordenar, los resultados se ven rápidamente. En un par de semanas, sabrás aproximadamente qué porcentaje de tu armario no usas. Y es una forma sencilla de saber qué prendas debes desechar. En mi caso, usé un total de 32 de 91 prendas entre ropa, zapatos y bolsos. Eso es solo el 35%, lo cual es un poco desalentador. Al desglosar la lista, también puedes ver qué categorías usas más que otras; por ejemplo, usé 9 de 13 vestidos, pero solo 1 de 14 bolsos, así que sé dónde debo concentrar mis esfuerzos de ahora en adelante.

Este método es práctico porque casi te reta a usar prendas que normalmente no te pondrías y a reflexionar sobre el porqué. Pero también es un baño de realidad. No es agradable saber que tu armario está a rebosar y que solo usas unas pocas prendas.

Eso sí, este método debe tomarse con precaución. En primer lugar, habrá prendas de temporada que no usarás durante unos seis meses, porque son específicas de verano o de invierno. Además, este método lleva mucho tiempo, por lo que debes ser constante y recordar cambiar las perchas con regularidad. Y, aunque no hayas usado una prenda en bastante tiempo, no significa que debas deshacerte de ella precipitadamente. Pruébate estas prendas y pregúntate por qué no las has usado: ¿ya no te gusta cómo te quedan? ¿O es una prenda tan específica que nunca encuentras ocasión para usarla? Si es así, quizás sí deberías deshacerte de ellas. Si algunas de esas prendas tienen un importante valor sentimental -incluso esa colcha de ganchillo antigua-, no pasa nada por seguir guardándolas, protegidas de polillas y de malos olores en sitios que no te estorben (el canapé de la cama o el último estante del armario). En definitiva, este método de organización le dio un cambio radical a mi armario. Sea cual sea tu estilo de armario, también puedes transformarlo en uno de diseño que vestirá mucho tu dormitorio.