Vestirse puede parecer algo sencillo. Todos y todas nos vestimos cada día, pero vestir bien no es tan fácil como parece. Hasta las mujeres más elegantes del mundo, como Isabel Preysler o la reina Sofía, tienen estilistas a su disposición que se encargan de mantenerlas en las listas de 'mejor vestidas', y es que no solo se trata de tener buen ojo para elegir bien prendas que nos sienten como un guante, sino que además se deben adecuar a nuestro gusto, el tipo de cuerpo, la edad y, por supuesto, a nuestro bolsillo. De hecho, lo que le queda genial a una persona puede no sentarle tan bien a otra, y viceversa. Y cualquier mujer en su madurez sabe que la cosa se complica con los años: ir de compras es encontrarse, en ocasiones, con prendas demasiado modernas, demasiado sosas, o demasiado conservadoras; demasiado grandes, o demasiado pequeñas, en otras, que ni ensalzan lo bonito, ni ocultan lo que menos gusta. Por eso, contar con los consejos de alguien experto en la materia siempre viene bien, y las enseñanzas del diseñador Paco Benavente (1991) han sido clave en esta entrevista que ha concedido a DIEZ MINUTOS: "Vestir bien a partir de los 50 no va de esconderse, sino de elegir con más criterio".

El valenciano, si de algo sabe, es de buen gusto y elegancia, pero también de compartir todo lo que sabe, porque no solo es modisto, también es profesor. Fue en 2015, poco después de graduarse, cuando se hizo con el premio a la Mejor colección de diseño emergente en la Valencia Fashion Week, y desde entonces sus colecciones en la 080 Barcelona Fashion son de las más esperadas. "Slow couture" ('costura lenta') es su eslogan, y es que, en un mundo en el que las tendencias parecen obsoletas en una semana, él apuesta por prendas atemporales, versátiles, de calidad y muy románticas que puede ponerse alguien de 20, de 50 o de 80 años. Lo importante, como él dice, no es la ropa en sí, sino el estilo con el que se lleva, porque "el estilo no tiene edad, pero sí actitud".

el disenador paco benavente
Imagen cedida
Paco Benavente, diseñador.

Salir de compras puede ser toda una odisea para las mujeres más maduras. Viendo las tiendas, da la impresión de que, a veces, la ropa está hecha solo para jóvenes y esbeltas. ¿Qué consejos le puedes dar a una mujer para vestir bien a partir de los 50?

Vestir bien a partir de los 50 no va de esconderse, sino de elegir con más criterio.

  • Prioriza el ajuste: mejor prendas que sienten bien que seguir tendencias.
  • Buenos tejidos: que estructuren sin marcar demasiado.
  • Menos es más: colores neutros con algún toque especial.
  • Básicos clave: blazer, camisa blanca, vaquero recto, vestido midi.
  • Define la silueta: evita lo demasiado ancho.
  • Escotes en V y largos midi: suelen favorecer mucho.
  • Accesorios marcan la diferencia.
  • Comodidad con estilo en el calzado.
  • Adapta tendencias a tu estilo, no al revés.
  • Actitud: lo que llevas se nota más si te sientes bien.

En ocasiones parece que hay que prescindir del color, y apostar por tonos oscuros o neutros, para ser 'elegante' según se cumplen años. ¿Compartes esta creencia?

A partir de los 50, vestir bien no debería entenderse como una limitación, sino como una evolución natural del estilo. El verdadero cambio no está en la edad, sino en la mirada: es el momento en el que una mujer conoce su cuerpo, su ritmo de vida y, sobre todo, su identidad estética. Desde el punto de vista del diseño, el mayor error de la industria ha sido simplificar a la mujer madura, ofreciéndole propuestas excesivamente conservadoras o, en el extremo opuesto, obligándola a adaptarse a códigos pensados para un público mucho más joven. Ni una cosa ni la otra. La clave está en el equilibrio. Otro aspecto esencial es entender que el estilo no tiene edad, pero sí actitud. No se trata de "rejuvenecer" a través de la ropa, sino de proyectar seguridad y coherencia desde la autenticidad, sin disfrazarse. La verdadera elegancia aparece cuando la moda deja de imponerse y empieza a acompañar.

isabel preysler
Gtres​

Paco Benavente, sobre vestir a partir de los 50: "En esta etapa, vestir bien no va de ajustarse a un ideal, sino de adaptar la moda a una realidad cambiante"

¿Y qué hay de los estampados? ¿Cuáles recomiendas a las mujeres maduras y cuáles son de los que hay que huir a partir de cierta edad?

Los estampados no tienen edad, pero sí tienen intención y lectura visual. A partir de los 50, lo importante no es "evitar" estampados, sino elegir aquellos que acompañen mejor la silueta y la personalidad. Los estampados más favorecedores suelen ser los de escala media o pequeña y con cierto equilibrio visual: flores suaves, motivos abstractos, geométricos limpios o rayas discretas. Funcionan muy bien porque aportan interés sin saturar el conjunto.

mar flores
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Los lunares, por ejemplo, son un clásico atemporal. En tamaños medios o pequeños, y sobre fondos neutros, resultan muy elegantes; el problema aparece cuando son excesivamente grandes o contrastados, ya que pueden endurecer la imagen. Las rayas también son un buen recurso: las verticales estilizan visualmente, mientras que las horizontales no están "prohibidas", pero sí conviene usarlas con moderación, o en prendas bien estructuradas para evitar ensanchar ópticamente. En general, más que huir de estampados concretos, yo hablaría de evitar el exceso. La elegancia, a cualquier edad, suele estar en el equilibrio.

"El estilo no tiene edad, pero sí actitud"

El cuerpo está en constante cambio, sobre todo a partir de los 50 por, en muchos casos, los primeros síntomas de la menopausia. ¿Cómo puede una mujer sentirse más a gusto con esos cambios de la mano de la moda?

El cuerpo cambia, y a partir de los 50 esos cambios forman parte natural del proceso vital. La moda, bien entendida, no debería intentar corregirlos, sino acompañarlos. Como diseñador, creo que la clave está en reconciliarse con la propia silueta y adaptar el armario a ese momento. Los patrones cobran especial importancia: prendas bien cortadas, con estructuras que sostengan sin oprimir y tejidos con caída que se muevan con el cuerpo aportan equilibrio y comodidad. También es fundamental revisar pequeños detalles que marcan la diferencia en el día a día: cinturas más cómodas, cortes menos rígidos, tejidos transpirables o ligeramente elásticos. No es renunciar al estilo, es hacerlo más inteligente. Otro punto importante es cómo nos miramos: la ropa debe ayudar a reconocerse, no a exigirse. Cuando una mujer se siente cómoda con lo que lleva, proyecta seguridad, y eso es lo que realmente construye una imagen elegante.

Carmen Lomana 
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Paco Benavente, sobre la moda y los cambios de la menopausia: "Más que esconder volumen, se trata de dirigir la mirada y construir proporción"

Precisamente con la menopausia se pueden retener líquidos o ganar kilos más fácilmente, lo que a veces se traduce en ropa más ancha para 'ocultarlos'. ¿Qué siluetas son más favorecedoras?

Es un recurso habitual, pero no siempre el más acertado. Refugiarse en prendas demasiado anchas suele desdibujar la silueta y, en lugar de estilizar, añaden volumen visual. La clave no está en ocultar, sino en estructurar. Desde el diseño, las siluetas que mejor funcionan en esta etapa son aquellas que equilibran: ni excesivamente ajustadas ni completamente holgadas. Los cortes semientallados son especialmente favorecedores: marcan ligeramente la cintura sin oprimir, creando una línea más armónica. En vestidos, por ejemplo, las siluetas tipo 'wrap' (cruzadas) o evasé (va ensanchando por debajo del pecho) ayudan a definir sin marcar en exceso.

"Me gustaría vestir a Ángel Molina, Inma Cuesta o Leonor de Borbón"

Los pantalones de tiro medio o alto, con caída recta o ligeramente amplia, estilizan mucho más que los muy ceñidos o los excesivamente anchos. Alargan la pierna y recogen la zona abdominal con mayor naturalidad.

la reina letizia en lleida con traje berenjena y zapatos a juego
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Las chaquetas estructuradas, con buen trabajo en hombros, ayudan a ordenar la figura y aportan equilibrio, especialmente cuando hay cambios en la zona media del cuerpo. Y también funcionan muy bien las prendas que generan líneas verticales: abrigos abiertos, blazers largos o incluso el uso de monocromías, que alargan visualmente la silueta. En definitiva, más que esconder volumen, se trata de dirigir la mirada y construir proporción. Cuando la prenda acompaña el cuerpo con intención, el resultado siempre es más favorecedor que simplemente tapar.

Ahora que se acerca el calor, ¿qué recomendaciones sueles hacer como modisto a tus clientas?

En cuanto a materiales, recomiendo apostar por fibras naturales o de calidad: lino, algodón, viscosa buena o sedas ligeras. Son tejidos que transpiran, caen bien y acompañan el cuerpo. En cambio, conviene evitar los sintéticos de baja calidad (por ejemplo, las prendas 100% poliéster), porque no dejan respirar la piel y tienden a generar más volumen visual y sensación de incomodidad.

"el asesino de los caprichos" premiere in madrid
Borja B. Hojas//Getty Images

Los colores juegan un papel fundamental. En verano, los tonos claros —blancos rotos, beige, arena, azules suaves— aportan frescura y luz al rostro. Pero también me gusta introducir acentos más profundos como terracotas, verdes o azules intensos, que dan sofisticación sin endurecer.

Sobre los cambios físicos en la menopausia: "La clave no está en ocultar, sino en estructurar"

Respecto a los cortes, la clave está en la fluidez controlada. Prendas que no se peguen al cuerpo, pero que tampoco lo oculten: vestidos evasé, camisas ligeramente amplias, pantalones rectos o palazzo bien construidos. Es importante que haya movimiento, pero con intención. También aconsejo prestar atención a los detalles: mangas ligeras, escotes bien pensados, aberturas sutiles… Todo lo que ayude a ventilar y a estilizar sin recurrir a excesos. Cuando el tejido, el corte y el color están bien elegidos, el confort y la elegancia van de la mano.

la reina letizia y la princesa leonor de paseo por mallorca durante sus vacaciones de verano de 2025, imagen de archivo
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Has vestido a mujeres tan icónicas como Silvia Abril. ¿Es más fácil trabajar con celebridades, o con clientas más 'terrenales'?

Trabajar con personajes como Silvia Abril es un regalo, pero no necesariamente más fácil. Las celebridades suelen tener muy clara su imagen pública y eso ayuda, pero también existe un contexto —eventos, cámaras, narrativa mediática— que condiciona mucho cada decisión. Con una clienta más 'terrenal', el proceso es distinto y, en muchos casos, más íntimo. Hay más libertad para construir desde cero, para escuchar, probar y adaptar sin esa presión externa. Diría que no es una cuestión de facilidad, sino de enfoque: con unas trabajas la proyección, con otras la identidad personal. En ambos casos, lo interesante para mí como diseñador es exactamente lo mismo: encontrar ese punto en el que la persona se reconoce y se potencia a través de la ropa.

¿A qué otras celebridades te gustaría ver con tus diseños?

En cuanto a otras mujeres, me atraen perfiles con personalidad y criterio propio como. Por ejemplo, alguien como Ángela Molina, que tiene una estética muy definida, o Leonor de Borbón, donde sería interesante explorar una imagen más evolucionada dentro de un marco institucional. También mujeres con una elegancia más serena como Inma Cuesta, con las que se puede trabajar desde la sutileza y la naturalidad.

candela pena en el estreno de el caso asunta con traje negro y capa
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La actriz Candela Peña se ha erigido, a sus 52 años, como una de las mujeres maduras que arriesga con elegancia en sus estilismos.