Que sí, que ya lo sabemos, que el azúcar es malísimo, que es el enemigo público número uno de la salud, el motor de las caries y el culpable de que la ropa nos quede un pelín más ajustada. Ahora, es innegable: el último grito en decoración son los clásicos azucareros calados de cristal que se reinventan para dar el pistoletazo de salida al verano del 2026 (y, por supuesto, los de Martelé, de los que también te hablamos). Te cuento un poco más acerca de la nueva tendencia vintage para decorar nuestras cocinas.

Es probable que lo vieses en casa de tu abuela; incluso es posible que alguien se lo regalase el día en que se casó o lo incluyese en su ajuar porque lo consideraba una pieza muy especial. Desde luego lo era entonces y lo sigue siendo ahora, pues se ha convertido en un pedacito de nostalgia indispensable cuando pensamos en nuestra infancia. Allá donde los sitúen, suben la apuesta en clase y elegancia, pero también en recuerdos.

3 azucareros calados que yo incorporaría a mi casa

No vuelven como se marcharon. Conservan su magia, eso sí, pues captan la luz, la dispersan y aportan esa sensación de luminosidad inmediata, pero algo cambia. Ya no los esconderemos en la alacena. La tendencia este verano es colocarlos en el centro de la mesa, en una estantería abierta o junto a la cafetera para darles el protagonismo que se merecen ahora que están de vuelta. Estos son los tres que yo usaría cuando tuviese visita.

La apuesta de Maisons du Monde

La apuesta de Maisons du Monde es probablemente la más delicada de las tres y, sin embargo, es la más económica. Tiene algo de joyero antiguo, de esas piezas que nuestras abuelas recibieron como ajuar y reservaban únicamente para las visitas importantes. Al final, la idea es recuperar el encanto de los objetos pequeños que transforman un rincón entero.

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Cortesía de Maisons du Monde

Porque sí, es pequeñito, pero basta verlo sobre una bandeja de mármol, junto a unos libros o al lado de la cafetera para entender por qué este tipo de piezas conforman las tendencias actuales de decoración. Lo que más me gusta de esta opción es la tapa que, por clásica y refinada, le da un aspecto que ni siquiera hoy ha pasado de moda.

2 azucareros de vidrio

2 azucareros de vidrio

Además, tiene esa virtud tan buscada ahora mismo en decoración: sirve para todo. Un día guarda pendientes, al siguiente caramelos de limón y, si te descuidas, acaba decorando el baño como si fuese un hotel. Incluye unas pastillas de jabón y será tu elemento de decoración favorito para el aseo.

La propuesta de El Corte Inglés

La propuesta de El Corte Inglés abraza directamente el espíritu más tradicional del azucarero clásico. Aquí no hay reinterpretaciones modernas ni minimalismo sueco: hay cristal tallado, y cucharillas tintineando junto al café después de comer y un poquito de ver ‘La promesa’ en la mesa camilla.

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Cortesía El Corte Ingles

Y precisamente por eso la he escogido como una de mis favoritas. Tiene algo profundamente elegante que conecta con esa tendencia silenciosa de vestir la mesa incluso para el día a día. Porque ya no se trata solamente de decorar cuando vienen invitados; ahora queremos que nuestra cocina parezca bonita un martes cualquiera.

Este azucarero encaja justo ahí, aporta brillo y cierto aire señorial sin resultar excesivo. Colocado junto a una cafetera italiana o sobre una bandeja plateada, parece sacado de una casa de verano en Santander. Ten cuidado con a quién invitas a casa porque en cualquier momento sale por la puerta en un bolso que no es el tuyo.

El enfoque de Zara Home

Como suele ser habitual, el azucarero de Zara Home es una visión más geométrica y contemporánea. El relieve vertical y los pequeños cuadrados de la base hacen que la luz rebote constantemente sobre el vidrio y cree ese efecto sofisticado que tan bien domina la firma de Marta Ortega.

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Cortesía de Zara Home

Incluye cucharilla y tapa, sí, pero lo interesante aquí es cómo convierte un objeto cotidiano en algo casi escultórico. Tiene presencia, pero sin resultar ostentoso. Sobre una cocina blanca, una mesa de madera clara o una estantería abierta aporta textura y ese toque “old money” que lleva meses inundando Pinterest sin necesidad de recargar absolutamente nada.