Comer al aire libre es uno de los grandes placeres cuando llega el buen tiempo. Sin embargo, disfrutar de una comida en una terraza o en un parque puede convertirse en una batalla constante contra las palomas o también contra algunos insectos como las avispas. Estas que para mis amigas son las ratas del aire han aprendido que donde hay personas comiendo suele haber migas y restos de comida, por lo que no dudan en acercarse a las mesas en busca de alimento.
Aunque muchas personas optan por espantarlas con movimientos bruscos, existe un truco mucho más sencillo que puede ayudar a mantenerlas a distancia sin hacerles daño: colocar sobre la mesa un objeto reflectante, como un CD antiguo, metal brillante o incluso un trozo de papel de aluminio. La explicación está en la forma en que las palomas perciben su entorno.
El truco que evita que las palomas se acerquen a tu mesa mientras comes
No perdamos de vista (y nunca mejor dicho) que las palomas cuentan con una visión muy desarrollada y son especialmente sensibles a los cambios de luz y movimiento. Cuando un objeto reflectante recibe los rayos del sol, genera destellos irregulares que cambian continuamente de dirección, especialmente si el objeto se mueve ligeramente con el viento o al manipular la mesa.
Esos reflejos crean un estímulo visual que dificulta que las palomas calculen con precisión el aterrizaje y les transmite una sensación de incertidumbre. Como consecuencia, suelen preferir buscar otro lugar donde posarse que les resulte más estable y seguro. Los especialistas en control de aves utilizan desde hace años cintas reflectantes, discos metálicos y otros elementos brillantes basados precisamente en este mismo principio.
Aunque muchas personas cuelgan CDs en balcones y terrazas para evitar que las aves aniden, el mismo efecto puede aprovecharse de forma puntual mientras se come al aire libre. Se trata de una solución sencilla que no requiere instalar ningún dispositivo específico y que puede ponerse en práctica en apenas unos segundos. Tal vez con ello logres evitar que alguna de sus heces te impacte; te aseguro que no hay experiencia más desagradable.
Una de las principales ventajas de este sistema es que no causa ningún daño a las aves. Simplemente actúa como un elemento disuasorio visual que las anima a mantenerse alejadas. Además, apenas requiere inversión y cuanto más cambiante sea el reflejo, mayor suele ser su capacidad para incomodar a las palomas. No obstante, conviene tener presente que su eficacia puede disminuir si las aves se acostumbran al mismo objeto durante mucho tiempo, por lo que suele ofrecer mejores resultados cuando se utiliza de forma ocasional o variando su posición.
El éxito de este truco también depende de que el entorno no resulte especialmente atractivo para las palomas. Si sobre la mesa o en el suelo quedan restos de comida, migas o envases abiertos, las aves encontrarán un motivo para acercarse pese a los reflejos. Por eso, mantener la zona limpia y recoger los desperdicios cuanto antes contribuye a que el método resulte mucho más efectivo. Del mismo modo, los expertos recuerdan que alimentar a las palomas favorece que regresen una y otra vez al mismo lugar, ya que asocian ese espacio con una fuente de alimento fácil.













