Los mosquitos no son precisamente un problema nuevo. Llevan acompañándonos durante muchas generaciones y, desde que existe memoria colectiva, han sido los grandes protagonistas de campañas publicitarias. Una de las más recordadas fue en los años 80, cuando la humorista y ventrílocua española Mari Carmen puso rostro a una popular campaña de Baygon junto con su conocida marioneta, Doña Rogelia. Un anuncio que quedó grabado para toda esa generación.

Y es que el mito de que estos visitantes solo se quedaban fuera de casa nunca fue del todo cierto. En cuanto llegaba el calor, se colaban por puertas y ventanas en busca de fresco. Aunque los insecticidas eran muy habituales, no eran las únicas tácticas. Muchas abuelas recurrían a remedios caseros, mezclando vinagre y limón para ahuyentarlos. Otras preferían estrategias más sencillas: proteger directamente los alimentos para evitar que los insectos entraran en contacto con la fruta.

frutero con tapa
Cortesía de Lidl.

Durante los años 80 y 90 era habitual encontrar por las cocinas aquellos clásicos fruteros con tapa y rejillas, típicos del costumbrismo español. Y aunque muchos pensaban que nos habíamos olvidado de ellos, ya están de vuelta. Lidl ha recuperado este diseño de toda la vida y lo pone al alcance de todo el mundo con un precio espectacular. ¡Si no llega a los 5 euros!

Lidl vuelve con el clásico frutero de la década de los 80.

Eso sí, con las altas temperaturas del verano conviene recordar que no todas las frutas deben almacenarse fuera de la nevera. El nutricionista Luis Alberto Zamora, más conocido como Nutrimán y colaborador del programa "Y Ahora Sonsoles", recomienda que aquellas frutas que no sean climáticas deben guardarse mejor en la nevera, como las cerezas, los melocotones o las sandías, para favorecer su conservación.

Frutero Silvercrest

Frutero Silvercrest

Frutero Silvercrest

Especificaciones

ColorBlanco/Menta
MaterialPlástico

Pero para esas frutas climatéricas (plátanos, manzanas, peras) que maduran mejor fuera del frigorífico, este frutero de Lidl es perfecto. Está fabricado en plástico resistente y cuenta con una tapa de rejilla, muy práctica, ya que permite la circulación del aire mientras mantiene alejados a los insectos. Lo que más me gusta es que no solo cumple con su función, sino que, gracias a su aire nostálgico, nos recuerda a las cocinas de nuestras abuelas. De hecho, queda tan bien sobre la encimera o en la mesa del comedor que parece más un elemento decorativo que un simple recipiente para guardar fruta.

Me gusta tanto que ya me he hecho con dos de ellos, uno en color blanco y el otro en menta. Y van a ser los nuevos centros de mesa del comedor y la isla de la cocina. Si estás buscando volver al estilo de hace 40 años, aprovecha ahora que volarán con este precio.