Todas las palabras que dediquemos a la colección de platos Louise, de Maisons du Monde, son pocas. En primera persona puedo hablar, precisamente, de lo bonito de su diseño porque son los platos que presiden mi cocina desde que la firma los lanzase hace ya más de un año. En verano, me alegran las comidas y las cenas y me acercan a mi pueblo, al que solo tengo el gusto de ir los fines de semana y los días de vacaciones.
Esta vajilla, ya icónica en Maisons du Monde, fue uno de los primeros vestigios de la vuelta de lo antiguo al mundo de la decoración. Porque, aunque son modernos, podrían ser platos fabricados en un taller artesano de loza andaluza. O estar colgados en cualquier patio andaluz, al más puro estilo folclórico. De hecho, a mí me recuerdan muchísimo a las macetas decorativas que, precisamente, presiden los patios cordobeses en el sur de nuestro país.
Quizás sea ese el secreto de su éxito. Y, quizás, por eso me sorprende tanto ver que, de todas las piezas de la colección, Maisons du Monde ha decidido empezar sus rebajas adelantadas colocando un precio mínimo histórico al pack de dos platos hondos de su icónica colección Louise. En concreto, al pack en azul marino (el que todo amante del interiorismo tiene fichado) y al pack en verde oliva, uno de los colores apuesta de este 2026.
Por qué hacerse con la vajilla más icónica de Maisons du Monde
La buena noticia es que los platos hondos de esta colección no son los únicos que están rebajados: Maisons du Monde ha dado la bienvenida al verano rebajando casi todas las piezas que conforman la vajilla Louise. Tanto en azul, como en verde oliva. Y yo, que disfruto de ella cada día, puedo decir que, de todo lo que hay en mi casa, es lo que más halagos se lleva cuando vienen invitados a cenar.
Además de esos platos hondos, ha bajado el precio de los cuencos, que son ideales para aperitivo. En concreto, cada cuenco cuesta ahora apenas 4 euros.
Y de dos de las piezas que más me gustan a mí. Por un lado, de la aceitera de cerámica; un artículo de menaje que me recuerda muchísimo a la aceitera antigua que tenían mis bisabuelos cuando yo era pequeña en casa y que siempre presidía la mesa.
Y del azucarero que, si bien no es uno de esos de Martelé, tiene también esos toques retro que a mí me encantan. Lo bueno de él es que no hace falta tener toda la vajilla para disfrutarlo porque por sí mismo ya parece una pieza de diseño.
Además, el azucarero (junto a la aceitera) es la pieza que más rebaja tiene: han aplicado un 50%, así que ahora cuesta apenas 4 euros.

















