Hay días en los que una no se siente tan pepona como para ir atufando a perfume allí por donde pasa. Llega un momento en el que te aburres de llevar la misma fragancia intensa de siempre, hasta el punto de que todas las que tienes en el armario te empiezan a oler igual.

No siempre hace falta un perfume sofisticado para sentirse bien y con confianza. A veces nos apetece sencillamente oler bien, fresco y limpio. Nos basta con una fragancia que dure, que nos acompañe durante todo el día y que no canse (aunque dudo que alguien pueda cansarse del olor a limpio).

Si a alguna de vosotras también le pasa como a mí, te puedo hablar de mi clave para oler así. Todo se reduce a tres palabras: agua de colonia. Esa que perfuma de forma suave y refrescante. Y no es por nada, pero yo uso la que mejor huele.

La colonia más famosa de los 70 está de moda otra vez

Hablo del agua de colonia de Heno de Pravia. ¿Te suena? Porque este bote amarillo estaba en todas las casas de los 70. Era el olor más icónico de esos años (o eso me ha dicho la mujer sabia de mi madre). La usaba todo el mundo: desde los más mayores de la casa hasta los más pequeños. Y no me extraña, porque huele genial y vale menos de 5 euros.

Heno de Pravia Agua de colonia original

Agua de colonia original

Características

MarcaHeno de Pravia
Capacidad780 ml
FraganciaHojas de cítricos y flores de naranjo

Es el agua de colonia de toda la vida y, por eso, no defrauda en absoluto. Tiene un aroma clásico que huele a cuidado y a piel recién limpita. Huele a cítrico suave, no del que es tan intenso que te hace llorar como si acabaras de cortar una cebolla. Es más bien como una combinación de ralladura de limón con unas gotitas de extractos de flores blancas: la mezcla más fresca que hay.

Lo bueno de esta colonia es que no se evapora a los 10 minutos de aplicártela. Aguanta horas y deja un toque de limpieza allí por donde pasas, sin resultar empalagosa o intensa. Como es suave, si te apetece oler aún más, puedes recargar cualquier bote de casa con su líquido y llevarlo a cualquier parte. Yo, por ejemplo, llevo un botecillo de plástico de apenas 100 ml para retocármela cuando quiero.

Lo mejor de todo es que el olor vale para todos los miembros de la familia. No tiene género ni edad. De hecho, era la colonia que mi madre usaba en su casa cuando era joven. Mi abuela compraba el bote y se la echaban todos. Y así pasó: que mi madre me la echaba siempre cuando era pequeña al salir de la ducha. Desde entonces, no ha habido día que no la haya usado. Ahora incluso la valoro aún más, porque como todos los perfumes de las tiendas huelen igual, esta destaca sobre los demás.

Una buena colonia no necesita tener un olor exótico para ser la mejor de todas. Basta con que sea ligera, gustosa y versátil. Esta colonia es esa sensación de frescura que te hace sentirte cómoda y limpia como si acabaras de salir de la ducha. A veces menos es más y, en este caso, esta colonia es lo “menos”.