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Si hay un producto en especial que recuerdo de mi infancia al hacer memoria, es claramente la icónica crema de Nivea en lata azul. En verdad es una crema que nos hemos ido pasando de generación en generación en mi casa. Mi abuela la utilizaba mucho para las rozaduras y los codos y talones agrietados. Luego, le inculcó ese mismo uso a mi madre y, cuando yo era pequeña, mi madre me la echaba como remedio para los picores y para la cicatrización de heridas que me hacía jugando en el parque.
Esta mítica crema es centenaria, ya que hace poco cumplió más de un siglo de antigüedad porque fue lanzada en el año 1925 y ahora es uno de los productos más reconocidos del mundo entero. Nació como una “cura” de agua y aceite, pero poco a poco se fue proclamando como la crema más comprada de todas y se posicionó como “la crema para toda la familia”.
¿Se puede usar la crema en lata azul de Nivea en la cara?
A la crema de Nivea se le han dado muchos usos a lo largo de su historia según la tradición de cada familia: reparar zonas ásperas, aliviar irritaciones, calmar quemaduras e incluso desmaquillar. Nadie ha dudado nunca de que es una buena herramienta multiusos. Sin embargo, una de esas prácticas ha sido la más controversial de todas: ¿Se puede usar la crema en la cara?
Si preguntamos a nuestras abuelas, dirían que adelante, que nos echáramos sin miedo. Cuanta más, mejor. Si por ellas fuera, querrían que se nos quedara la cara blanca de tanta crema. Pero si preguntamos a los expertos… Ellos lo tienen claro. La farmacéutica Helena Rodero sabe la verdadera clave de qué usos sí le podemos dar a la crema Nivea de lata azul y cuáles no.
Helena Rodero conoce perfectamente la utilidad de cada componente y señala que los ingredientes principales de la crema son parafina líquida, cera y lanolina. La parafina es un aceite mineral altamente refinado. La cera sirve para unir el agua y el aceite de la crema para que quede con una textura espesa y consistente. Y la lanolina es cera de lana o grasa de lana, que promueve la regeneración de la piel.
Sin embargo, tal y como indica Helena Rodero, estos ingredientes principales son muy grasos y hacen de la crema un producto “muy untuoso”. Aparte de esto, lo más preocupante es que la crema tira a comedogénica. Esto significa que los ingredientes obstruyen los poros de la piel. Si son demasiado densos, no dejan que la piel se oxigene y puede provocar la aparición de puntos negros, granos o brotes de acné en la cara. Por eso, la farmacéutica señala tajantemente lo siguiente en Instagram: “Yo en el rostro no me la aplicaría”. También dice que, en el contorno de los ojos, que es una capa de piel más sensible que la de la cara, tampoco lo haría.
Además, otros de los ingredientes por los que Helena Rodero descarta su uso en el rostro, son las moléculas aromáticas de perfume. Muchos de sus componentes son alérgenos e irritantes que rompen la barrera cutánea. Para las personas con piel sensible, es algo peliagudo porque puede causar enrojecimiento y descamación.
Eso sí, aunque no la recomiende en ninguna circunstancia para la cara, no significa que no la recomiende para otros usos. Ella la utilizaría “en los codos, las rodillas y los pies”. Lo que es innegable es que tiene una fórmula ultranutritiva y oclusiva, por lo que es perfecta para hidratar las partes más secas del cuerpo que indica la profesional.
Helena Rodero nos ha dejado claro que la icónica crema en lata azul de Nivea se puede usar sin problema ninguno en las zonas para las que está especialmente formulada porque ahí sí dará resultados. Sin embargo, también nos advierte de que estemos atentos a su uso en el rostro, ya que no es para nada recomendable.


