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Los perfumes siempre han sido mi debilidad. Desde bien pequeña, disfrutaba en la sección de perfumería de los grandes almacenes. Los olía todos y, lo que era peor para los que me rodeaban, también los probaba en mi piel y solo en mi piel porque una vez oí a una 'señora' (podría tener la edad que tengo yo ahora) decirle a mi madre que la mejor forma de probar un perfume era aplicándolo en la piel y ese consejo se me quedó clavado. Ya de mayor entendí que esa mujer (que no señora) sabía de lo que hablaba porque el pH, lo que comemos e incluso el clima pueden influir en el aroma de la fragancia, de forma sutil sí, pero lo hace.
Antes de tener mis propios perfumes, me colaba en la habitación de mi madre y me ponía el suyo a escondidas, una gota en las muñecas y ya era feliz. Como si ella no se diese cuenta, pero nunca me dijo nada. El primer perfume que fue realmente mío llegó con el dinero que me dieron por mi cumpleaños. Anaïs Anaïs. Recuerdo el día que lo estrené para ir al instituto como si fuera ayer. Después llegaron otros, como Noa, más suave con aroma como a talco. Y, por supuesto, Amor, Amor, el que reservaba para salir los fines de semana. Las fragancias de la marca francesa Cacharel ocuparon buena parte de mi estantería en mi adolescencia. Luego han llegado otras, y de todos los precios, desde una colonia fresca de Mercadona para mi día a día, a 'Blanche', de la firma de alta perfumería Byredo, que llevé en mi boda.
El clásico perfume 'Amor Amor' de Cacharel se reinventa y huele así de bien
Cuando me entero de que Cacharel saca una nueva fragancia, la pruebo y hace justo un año lanzó 'Ella, Ella', un perfume que huele a jazmín y a azahar, con notas de coco y un toque dulce de vainilla, que ha recibido alguna crítica, pero que a mí me pareció una versión modernizada del clásico 'Amor, amor'. Su aroma me llevó a esa maravillosa época en la que mi mayor preocupación era que mis padres me dejasen llegar a casa pasadas las 12.
No iba muy desencaminada porque el perfumista de 'Ella Ella' es Dominique Ropion, el mismo que creó el perfume de mi juventud. Su aroma floral, con olor a limpio y fresco, la convierte en perfecta para la primavera y el buen tiempo. Su fragancia te hace sentir como cuando tenías 15 años. Lo que no es de esa época es su precio, 65 euros el frasco de 30 ml, pero en Druni la tienen con un 54% descuento, quedándose en una cifra que se asimila más a la que compraba en mi adolescencia.

