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En el mundo del cuidado de la piel actual pasa algo muy curioso: cuantos más productos tenemos, más complicado se hace elegir cuál es el mejor para nuestro tipo de piel. Entre sérums, exfoliantes y cremas específicas de día y de noche, la balda de nuestro armario del baño termina sin espacio.
Y lo digo porque a mí misma me ha pasado. He probado tantos productos para la piel que hay veces que no tengo claro qué me va bien de verdad y qué no tanto. La mayoría de las veces pruebo productos que recomiendan en muchos vídeos de skincare y mi sensación es que mi piel se queda exactamente como estaba.
Cuando mi abuela viene de visita a casa y ve cómo tengo el baño, siempre me dice que más es menos. Mi rutina de cuidado es larga y ella antes se arreglaba con bastante menos para estar perfecta. Mi abuela me dijo que siguiera su consejo y me trajo la pastilla de jabón que utilizaba de joven.
El icónico jabón Pardo vuelve a estar de moda
El jabón que usaba mi abuela es el jabón Pardo de rosas. Sí, el de toda la vida. Ahora que he vuelto a incorporarlo a mi rutina, solo puedo dar las gracias a mi abuela porque tengo la piel más suave que nunca. Y sí, también puedo decir que no ha perdido en ningún momento la esencia de siempre.
Cuando el matrimonio de Basilia Escarpa y Miguel Pardo creó su pequeño negocio de jabonería artesanal en 1927 en Usera, no imaginaron que, casi un siglo después, se lograría posicionar como una de las mejores jabonerías, tanto a nivel nacional como internacional.
La prioridad del negocio Pardo era y sigue siendo mantener la forma artesanal de producir jabones. Por eso, este jabón de rosa de Bulgaria sigue teniendo un alto porcentaje de ingredientes naturales (un 95%). También lleva glicerina, que sirve para hidratar, suavizar y limpiar sin resecar. Por eso, mi cara se ve mucho más suave que nunca.
Yo siempre he tenido la piel sensible y con tendencia acneica y el jabón me está ayudando a hidratar sin que mi piel se seque. La mayoría de jabones para pieles con acné suelen resecar mucho la cara y luego la tengo que hidratar con cremas muy espesas. Desde que he vuelto a utilizar el jabón Pardo, la textura de mi piel está más aterciopelada, casi con acabado perlado.
También lo utilizo muchas veces para desmaquillarme. Nada más llegar a casa, meto el jabón bajo el agua y como hace mucha espuma, me desmaquillo en apenas unos minutillos. Luego, sigo mi rutina de noche con mi sérum de siempre y mi crema hidratante. Lo bueno de utilizar este jabón también es que deja un aroma muy agradable a rosas que dura bastante.
Si una cosa he aprendido de esta experiencia, es que siempre hay que confiar en la sabiduría de las abuelas y más en un consejo de belleza. Esta vez su recomendación ha hecho que la máquina del tiempo me traiga el jabón que se va a quedar conmigo para siempre.





