Hay mujeres que coleccionan zapatos, otras, bolsos, y luego están las que, como yo, tienen la cómoda llena de perfumes con frascos de todos los tamaños y de todos los precios; algunos están prácticamente nuevos y otros, gastados, que repongo una y otra vez. Anaïs Anaïs, de Cacharel, y Halloween, de Jesús del Pozo, son dos de las fragancias que me acompañan desde mi adolescencia y tengo con ellas una relación de amor/odio porque hay rachas en las que las uso a diario y otras en las que me puedo llevar meses sin usarlas. Las ordeno por momentos que he vivido con ellas y, si hay un aroma que me trae buenos recuerdos desde 1995, fecha en la que se lanzó y lo usé por primera vez, ese es Agua Fresca de Rosas, de Adolfo Domínguez. Durante casi una década dejó de formar parte de ese conjunto de perfumes de mi cómoda, pero ahora he vuelto a utilizarlo y su olor a limpio sigue aguantando todo el día.

No era la fragancia que me ponía para ir al instituto, era la que usaba los fines de semana o en ocasiones especiales y el que, por primera vez en mi vida, en lugar de ser yo quien 'robaba' el perfume a mi madre, era ella la que me lo gastaba a mí, sin confesar que lo había hecho, algo que, por experiencia, no me sorprendía. Tres décadas después, ese aroma jabonoso a rosas sigue intacto. El diseñador Adolfo Domínguez se inspiró en el frescor natural de las rosas de Bulgaria para este perfume que encargó a uno de los perfumistas españoles más reconocidos, Ramón Monegal (sí, como la firma de perfumería nicho de la que todo el mundo habla). Tiene notas de salida a bergamota, pomelo y mandarina; en el corazón destacan las rosas, los lirios de los valles y el jazmín, mientras que en la salida aparecen el almizcle, sándalo y ámbar. Aunque Agua Fresca de Rosas es un agua de colonia, ideal para primavera o verano, muchos lo consideran un perfume porque su aroma va más allá de los cítricos y se mantiene en la piel durante horas con una fragancia jabonosa.

La mítica colonia de Adolfo Domínguez que vuelve a ser tendencia

Mi reencuentro con esta colonia fue totalmente casual y también con mi madre como protagonista. Fui a su casa con los niños y, como ella no tira nada y mis hijos abren todos los cajones, apareció uno de los primeros frascos que me regalaron de Agua Fresca de Rosas de Adolfo Domínguez. No quedaba ni una gota, pero, al quitar el tapón, todavía pude notar el aroma a rosas. Hacía más de 10 años que no la usaba y me pregunté, ¿por qué? con lo que me gustaba. Así que acto seguido cogí el móvil que tenía en la mesa y, tras unos minutos buscando, encontré, con un 53% de descuento, el frasco de 200 ml.

Adolfo Domínguez Agua Fresca de Rosas

Agua Fresca de Rosas
Ahora 53% de descuento
Crédito: Druni

Agua Fresca de Rosas ha vuelto a mi cómoda, esta vez como perfume de diario. Solo me doy un par de pulverizaciones cada mañana antes de salir a trabajar y el olor a limpio y fresco me dura todo el día. Pero el nivel del frasco baja a un ritmo mucho mayor al que cuando vivía en casa de mis padres, demostrando que hay cosas que nunca cambian: si antes era mi madre la que me la 'robaba', ahora es mi hija.