Un 10% de la población mundial presenta dislexia, un trastorno del aprendizaje con dificultad en la lectoescritura que supone un gran desafío para, según datos de la Federación Plataforma Dislexia, más de 4,6 millones de españoles. De los cuales 800.000 son niños en edad escolar. El gran problema es que solo un 5% de la población está diagnosticada y, apenas el 33% de los que presentan dislexia, recibe la atención necesaria para ello.

La clave está en una detección temprana y un acompañamiento respetuoso de estas necesidades. Entender que presentar dislexia no define a una persona y que, en ningún caso, es una enfermedad que hay que curar, sino que, tal y como señalan Rocío Castellanos, Julieta Autexier e Isabel Ballesteros de 'Cerebros Extraordinarios' es "una forma diferente de procesar el lenguaje escrito".

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Rocío Castellanos.

Isabel Ballesteros -Psicóloga, Psicomotricista y Psicoterapeuta- hace hincapié en que "debemos tener en cuenta que la dislexia no se manifiesta de la misma manera en todos los niños/as, adolescentes, sino que varía dependiendo de cada persona y su momento evolutivo.

Julieta Autexier -Maestra de Primaria con especialidad en Educación Física, Experta en Altas Capacidades- señala que es importante integrar que la dislexia no define a una persona, no la encaja en un molde predefinido.

Rocío Castellanos -Psicopedagoga, Especialista en Patologías del Lenguaje y el Habla- señala que la dislexia tiene un origen neurobiológico con un componente genético. Esto implica que no desaparece conforme el niño/a, adolescente va creciendo; no es una enfermedad, ya que no hay nada que curar. Es una forma diferente de procesar el lenguaje escrito.

Por ello, estas tres expertas en neurodivergencias coinciden en la importancia de la detección temprana y ofrecer a nuestros niños/as, adolescentes un acompañamiento logopédico, psicopedagógico individualizado, en el que se tengan en cuenta sus dificultades, intereses, virtudes... para que puedan aprender a leer y mejorar su proceso lectoescritor respetando su estilo de aprendizaje, así como asimilar estrategias que les ayuden a compensar las dificultades de aprendizaje derivadas de este trastorno específico del aprendizaje.

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Isabel Ballesteros.

¿Qué implica la dislexia?

Este trastorno específico del aprendizaje con dificultad en la lectura implica que el niño/a, adolescente presenta desafíos en:

  • Procesamiento fonológico (capacidad de manipular, identificar, discriminar y recuperar los sonidos del habla).
  • Dificultad en la precisión lectora (adivinaciones -leer estrella en lugar de estrecho-), omisiones (leer cunto en lugar de cuento), inversiones (leer sila por isla...), velocidad y prosodia (pausas, ritmo y entonación).
  • Lectura fatigosa, ya que tiene que hacer más esfuerzo.
  • Dificultad para escribir palabras e integrar el uso adecuado de la ortografía.
  • Dificultad para acceder al léxico y nombrar rápido palabras de uso cotidiano.

Se pueden ver afectadas funciones ejecutivas como la memoria de trabajo (permite mantener y manipular información de manera temporal, mientras llevamos a cabo actividades cognitivas complejas: leer, comprender un mensaje oral....

Conviene observar un conjunto de señales persistentes en el tiempo,

¿Qué sintomatología podemos observar que corresponda a la manifestación de la dislexia?

Para responder a esta pregunta, es importante partir de una idea clave: la dislexia no se manifiesta de una única manera ni presenta la misma intensidad en todas las personas. Hablamos de un trastorno del neurodesarrollo que afecta principalmente a los procesos implicados en la lectura y la escritura, y cuya expresión varía en función de la edad, del momento evolutivo y de las demandas del entorno educativo.

Por eso, más que buscar un 'perfil único', conviene observar un conjunto de señales persistentes en el tiempo y que nos dan pistas sobre cómo está funcionando el procesamiento del lenguaje escrito en ese niño/a o adolescente.

A partir de aquí, podemos enumerar las principales manifestaciones que suelen observarse, las cuales pueden ser:

En el área del lenguaje presentan un retraso en su adquisición, confunden palabras similares fonéticamente (pala - bala), dificultad a la hora de pronunciar palabras largas, para manipular sonidos (deletrear, rimas, ...)

En cuanto a la lectura, dificultad a la hora de aprenderla, asimilar la correspondencia grafema - fonema, presentar una lectura caracterizada por un ritmo lector lento, con tendencia a silabear; inquietud motora a la hora de leer (movimiento de las piernas, las manos ...), cometer errores de precisión lectora al leer en voz alta (omitir, invertir, añadir, ... letras a la hora de leer una palabra), rechazar las actividades que implican leer, no sentirse seguro al leer en público, cansancio extremo a la hora de leer...
En la escritura podemos observar tendencia a crear escritos sin una correcta organización, errores al copiar un texto de la pizarra, cometer faltas de ortografía de manera persistente, dificultad para recordar la ortografía de palabras comunes, inversión de letras (b - d), dificultad para discriminar letras como ñ-ll-ch, gue -ge , gui - gi, ...

Otros aspectos a tener en cuenta es un bajo autoconcepto, rechazar las tareas académicas, dificultad para memorizar secuencias (días de la semana, meses, ...)

La dislexia no es falta de inteligencia, ni de interés, ni de capacidad

¿Qué no es la dislexia?

Gracias por plantearnos esta pregunta, ya que hoy en día es necesario seguir desmontando algunos mitos que tenemos muy integrados sobre la dislexia, que aunque suelen decirse sin mala intención, tienen un gran impacto emocional en los niños/as que la presentan.

La dislexia no es falta de inteligencia, ni de interés, ni de capacidad. Tampoco es pereza, desmotivación o ausencia de esfuerzo. De hecho, muchos niños/as, adolescentes que presentan dislexia se esfuerzan el doble para lograr lo mismo, y ese esfuerzo no siempre se ve reflejado en el resultado académico.

La dislexia no se corrige con 'poner más ganas', ni desaparece por repetir más ejercicios mecánicos o por presionar. Comentarios como 'eres muy inteligente, pero no te esfuerzas' o 'si te concentraras más, lo harías mejor' no solo son incorrectos, sino que generan frustración, culpa y dañan la autoestima.

Tampoco es un problema de actitud, ni una consecuencia de una mala educación familiar o escolar. Es una condición del neurodesarrollo que implica una forma diferente de procesar el lenguaje escrito, y requiere comprensión, adaptaciones metodológicas, en la evaluación y el aula, enseñarles respetando su estilo de aprendizaje (suelen tener preferencias por un aprendizaje por la vía visual/canal visual) y una mirada más amable.

Cuando a un alumno se le etiqueta como vago o despistado su cerebro entra en "modo defensa"

¿Cómo podemos acompañar emocionalmente esta dificultad de aprendizaje?

Sabemos que los alumnos con dificultades de aprendizaje tienen tasas de fracaso escolar y abandono más altas que la media (hasta alrededor de 35–41 % según diferentes estudios). Estos perfiles llegan muchas veces a secundaria muy tocados a nivel emocional. Poder sentirse vistos y no juzgados es fundamental para su autoconcepto. Por eso la importancia de los diagnósticos tempranos y de la formación continua en el ámbito educativo. También sabemos que un cerebro está abierto al aprendizaje, a poder integrar nuevos conocimientos si se siente seguro, si se siente lo suficientemente confiado en un contexto como para abrirse a nueva información. Cuando a un alumno se le etiqueta como vago o despistado, o se ve obligado a justificarse constantemente por cometer faltas de ortografía, su cerebro entra en 'modo defensa'. Esto genera un círculo vicioso: aumenta el malestar emocional, crece el rechazo hacia la escuela o el instituto y, con el tiempo, estos alumnos —y sus familias— reciben cada vez menos apoyo del que realmente necesitan.

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Julieta Autexier.

Todos los alumnos, pero especialmente los alumnos con dificultades de aprendizaje necesitan también un trabajo en inteligencia emocional donde se refuerce la resiliencia y se valore el esfuerzo y el trabajo hecho, no tanto el resultado. Tienen que poder sentir que errar es parte del aprendizaje para que no se desanimen, para que no baje en picado su motivación, para que sigan intentándolo, porque son perfiles que van a tener que trabajar sobre lo mismo bastantes más veces, desde distintas vías pero el mismo tema (concordancia grafema-fonema, fluidez lectora, reglas de ortografía, etc.). Tienen que trabajar duro, dedicarle muchas horas, muchos meses y donde los resultados académicos solo se ven a medio, largo plazo... Al menos que a nivel emocional estén fuertes.

Sentarse en primera fila, apoyos visuales, no forzarle a leer en público...

¿Qué adaptaciones son importantes tener en cuenta en la escuela, cuando el niño, niña, adolescente presenta dislexia?

Primero es importante saber que la finalidad de llevar a cabo adaptaciones, es asegurar el aprendizaje de todos los niños/as, adolescentes, favoreciendo el desarrollo de sus capacidades. Por lo que son un derecho, no un favor. Según las características del niño, niña o adolescente, se podrán realizar adaptaciones curriculares no significativas.

Las adaptaciones no significativas se centran en modificar la forma de enseñar y de organizar el aprendizaje, pero sin modificar los objetivos generales ni los criterios de evaluación esenciales. Desarrollando las mismas competencias que su curso de referencia. Estas modificaciones facilitarán el acceso a la información.

Es importante que una vez sepamos qué adaptaciones son las que le favorece a cada caso en particular, no quitarlas. Se pueden realizar adaptaciones en el aula, metodológicas y en las evaluaciones. Ejemplo de estas adaptaciones serían, sentarse en primera fila, apoyos visuales, no forzarle a leer en público, dar más tiempo para completar las actividades y exámenes, etc.

Es importante que hagamos partícipe al niño, niña o adolescente favoreciendo su implicación y aceptación de las mismas.