La alimentación es un gran placer, ya que nos permite saborear auténticos manjares que van desde los productos más sencillos a las recetas más elaboradas. Pero lo cierto es que la gran finalidad de la ingesta de alimentos es, por encima de ese disfrute, la nutrición. Garantizar que la alimentación sea sana y equilibrada es responsabilidad de los consumidores que, pese al encarecimiento de la lista de la compra, hacen verdaderos esfuerzos por cubrir los requerimientos nutricionales que huesos, músculos y todo tipo de células tienen, tanto entre los adultos como los más pequeños de la casa. Pero que la asimilación de nutrientes sea la adecuada depende de que su tratamiento sea el óptimo y no siempre llega esa información a los usuarios. Por suerte, expertos como Luis Alberto Zamora, conocido como Nutriman, hacen una gran labor divulgativa tanto en redes como en programas de televisión, como es su caso. Precisamente, en una de sus últimas intervenciones en el programa 'Y ahora Sonsoles' aclaró una de las pautas primordiales de la cocina y es que no todos los alimentos admiten cualquier tratamiento, aunque, en esta ocasión, hizo hincapié en su lavado. Pese a la creencia de que casi todo lo que va a acabar en la mesa admite una limpieza previa, algunos productos no solo no lo necesitan, sino que, además, hacerlo implica estropearlos o perder nutrientes. Por eso, recopilamos tres alimentos que, según su consejo, no deberías estar lavando.

luis alberto zamora, nutricionista colaborador de 'y ahora sonsoles'
Atresmedia

Los tres alimentos que no deberías lavar nunca antes de consumirlos

Buena parte de los españoles que cocinan en casa han aprendido a preparar sus platos junto a miembros de su familia, integrando el saber popular en sus vidas de forma orgánica. Pero con la falta de tiempo, el cambio de prioridades y la proliferación de los platos preparados, algo de ese conocimiento se ha diluido y no todo el mundo controla cómo tratar correctamente cada alimento para que su ingesta sea la adecuada, sin perder sabor ni nutrientes. La fortuna es que ya hay muchos dietistas y nutricionistas que inciden en la enseñanza de ese tipo de detalles cuando dan pautas alimentarias a sus pacientes y por eso no extraña que expertos como Nutriman hagan llegar esa información al gran público en sus intervenciones en medios.

Él, que nos ha dado trucos realmente útiles y ha ensalzado los beneficios de productos tan sencillos y asequibles como la patata, quiso incidir hace apenas unos días en algunos alimentos que deberíamos tratar de una forma especial, evitando cualquier tipo de lavado. Por eso, nos hacemos eco de sus palabras para recopilar esa lista de productos comunes en neveras y despensas que nunca deben ser lavados:

carton de una docena de huevos
Grace Cary//Getty Images

- Huevos: Es habitual que lleguen a nuestras casas con algún resto de suciedad y hasta pequeñas plumitas, pero que eso no nos confunda; no comprometen la calidad de su contenido. Clara y yema siguen en perfecto estado, ya que su cáscara es porosa y está protegida por una capa natural que impide que las bacterias entren en el interior. Por eso es esencial entender que lavarlos solo eliminaría esa barrera, aumentando el riesgo de intoxicaciones. Pero lo que quizá no mucha gente sabe es que ese aislamiento natural debe mantenerse hasta el final, por lo que también es crucial abrirlos con sumo cuidado para que la cáscara no entre en contacto con el contenido del huevo durante su preparación.

lavado de un pollo entero
Kinga Krzeminska//Getty Images

- Pollo: Otro alimento que no se enjuaga antes de cocinarlo es el pollo y, de hecho, ninguna carne cruda. De este modo solo se pueden propagar bacterias que contaminarían espacios de la cocina y eso solo aumentaría la probabilidad de enfermedades. El mejor consejo para mantenerlo en las mejores condiciones es su refrigeración a menos de 4ºC y, cuando se vaya a cocinar, asegurar que se hace por completo, aunque no está de más emplear utensilios separados para manipularlo.

setas sobre un trapo en una mesa
Valentin Petrescu / 500px//Getty Images

- Setas: Como en el tratamiento de los huevos, al verlas con tierra tenemos la tentación de lavarlas, pero debéis saber que esto es contraproducente. Es cierto que, en este caso, no se estropean sus nutrientes, pero sí su textura y sabor. Sin embargo, la alternativa no es no limpiarlas, sino hacerlo correctamente. Los sistemas ideales deberían ser un paño húmedo al que se adhieran los restos de tierra o un pequeño cepillo con el que retirarlos. En el caso de zonas dañadas, con pelarlas será más que suficiente y, si aun así, no acabáis de quedaros tranquilos, la última opción sería escaldarlas (introducirlas en agua hirviendo) durante unos segundos antes de incorporarlas a la receta, algo que es radicalmente distinto a lavarlas, debido a la temperatura del agua.