Margarita Rosa de Francisco: “Escribo sobre mis obsesiones”

Aficionada a la literatura y la filosofía, la actriz colombiana de 53 años atraviesa una etapa en la que valora la tranquilidad de no tener que ser la más bella de la serie y la armonía de su vida en pareja.

Margarita Rosa De Francisco
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Se ha puesto en la piel de una mujer sumisa en Jugar con fuego, a las órdenes de su marido, Jorge (Carlos Ponce), algo que sorprende siendo la mujer de fuerte personalidad independiente y reflexiva que es. Con 33 años de carrera y un éxito como Café con aroma de mujer a sus espaldas, Margarita Rosa de Francisco asume que la edad también pasa por ella y no deja de reflexionar sobre los temas que más le interesan, como la muerte, el yo o la moral.

¿Te costó encarnar a Martina?

Es absolutamente diferente de mí y no me cae muy bien porque tardó en reaccionar. Pero me encantó el cambio dramático: pasa del aburrimiento de su matrimonio, a la ilusión por un nuevo amor y luego la decepción.

¿Qué le dirías si fuese tu amiga?

Que reaccionara. Una relación es de igual a igual, con libertad de expresión y sentimiento; sin miedo como Martina.

¿Has cedido demasiado alguna vez?

Más de una. Pasa cuando uno está bajo ese estado de enamoramiento que a la gente le gusta tanto y a mí me parece lamentable porque estás como drogado, con la conciencia alterada y te dejas de lado. Se confunde con el amor, pero son cosas distintas. Me arrepiento de haberme dejado faltar al respeto a veces. Es cosa de cada uno decidir quedarse ahí o moverse.

¿Cómo deben ser las relaciones?

Te puedo decir cómo es la mía: se basa en una gran amistad, hay un nivel intelectual parecido entre los dos, libertad para expresarse, espacio para disentir y armonía, paz y tranquilidad, sin pasiones arriba y abajo que hacen con uno lo que quieren.

Margarita Rosa de Francisco
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Además de actriz has presentado Desafío. ¿Cómo fue la experiencia?

Es el único programa que podría aceptar por las condiciones: viajes a sitios exóticos, experiencias cortas y excitantes, lecciones de humanidad con los concursantes… Pero no soy presentadora.

Tenías que estar muy en forma…

Siempre me ha gustado hacer ejercicio y tenía que estar al mismo nivel que los participantes.

¿Te sigue preocupando el físico?

Hago deporte y es casi una adicción, pero ya no tengo necesidad de exhibirme. Me parece ridículo ponerme como ejemplo en las redes; no quiero ser un modelo a imitar. Mis prioridades han cambiado, igual que mi relación con las redes sociales.

¿Y eso tiene que ver con la edad?

Es posible. Hay otras mujeres más jóvenes que pueden exhibir más su cuerpo. Yo me siento mayor y no me gusta, creo que he perdido belleza pero no voy a hacer nada contra eso. Lo positivo es que ahora ya no tengo que ser la más guapa de la serie y los papeles que me ofrecen tienen más contenido, porque una mujer mayor disfruta de más pasado para jugar con él.

¿Ya no haces telenovelas?

Estoy alejada del género pero me interesan los buenos proyectos, sea lo que sea.

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Colaboras en un periódico y escribiste una novela…

Sí, me apasiona la filosofía y escribo sobre mis obsesiones, como la muerte, la identidad, la religión, el poder… Recurro a esos temas en mi columna de El Tiempo, de Colombia, porque me gusta ref lexionar sobre aspectos que generan preguntas y no tienen respuesta.

¿Publicarás más libros?

El hombre del teléfono salió en 2009 y yo sigo haciendo ejercicios de escritura. No sé si de ahí saldrá otro; me conformo con continuar con esa afición en mi tiempo libre.

¿Qué proyectos tienes?

Descansar, leer y escribir, mi actividad favorita ahora.

¿Pensaste en ser madre alguna vez?

Nunca, y no me arrepiento. Me siento feliz, aunque creo que la felicidad absoluta no existe. Para mí el sinónimo es la tranquilidad y la paz.

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