Empezó a actuar con 15 años y desde entonces no ha dejado de crecer como persona y actriz. Pasión de gavilanes fue una de las telenovelas más importantes en la carrera de Ana Lucía Domínguez por su proyección internacional, pero cuenta en su haber con otros títulos tan conocidos como Gata salvaje, Perro amor o Señora Acero. A sus 35 años, vive en México junto a su marido, el también actor Jorge Cárdenas, y ya piensa en formar una familia.
Has grabado tu tercera película en Soria. ¿Qué tal la experiencia?
Para mí, que soy católica, participar en un proyecto sobre Jesús ha sido una bendición. Además, la idea de grabar en España me encantaba. Es mi primera película histórica y ocupará un lugar especial en mi corazón.
¿Cómo te fue con Juan Soler, tu marido en la historia?
Es un gran actor, muy amable, profesional y atento. Nos ayudamos mucho en las escenas.
¿Estás más dedicada al cine?
Lo combino con la televisión. En noviembre terminé dos series, Nicky Jam: El ganador, de Netflix, y la saga de Señora Acero. Ahora tengo exclusividad con Telemundo y a principios de año haremos algo. De momento, voy a Los Ángeles a empezar con una obra de teatro.
¿Seguirás con las telenovelas?
Me encantan y me han dado mucho. La gente todavía se acuerda de mí en España por Pasión de gavilanes. Es lo bonito de ese formato. Volveré seguro.
Ahora vives en México.
La última novela que hice en Colombia fue La traicionera, en 2013, y luego me trasladé porque Telemundo tiene muchos proyectos. Me enamoré de México y ya es como mi casa.
¿Volverás a tu país?
Es mi mercado natural y hay producciones muy interesantes. También me muevo a Miami o donde surja un proyecto, y alguna vez me gustaría ir a España: están haciéndose buenas series.
¿Cómo has cambiado desde Pasión de gavilanes y Gata salvaje?
He madurado personal y profesionalmente. Vivir en distintos países ayuda a formarse.
¿Te ofrecían más papeles de chica seductora al principio?
Nunca he rechazado un papel por sexy. La magia es actuar en distintos registros y no encasillarse. Me hacen sentir cómoda los personajes que me cautivan.
¿Qué balance haces de tus once años de matrimonio?
Es una relación muy bonita y estable. Somos socios, amigos y confidentes y todos los días regamos esta planta del amor. Compartimos profesión y además tenemos dos empresa: una de pantalones vaqueros y fajas y otra de maquillaje.
¿Es difícil pasar tiempo juntos?
Nuestra prioridad es la pareja y a veces hemos rechazado proyectos para no tener que estar separados. Creo que es la clave de un matrimonio: intentar compartir el tiempo con la otra persona.
¿Pensáis en tener hijos?
Lo hemos retrasado, pero ya tenemos muchas ganas. Jorge hace tiempo que me acaricia la barriga, y si es niña quiere llamarla Luciana, mi nombre al revés.
¿Qué clase de madre serás?
Mi marido piensa que seré muy superprotectora (risas).


















