¿Qué sería de las telenovelas sin grandes villanos? No concebimos el cariño a sus protagonistas sin que se erijan primero como héroes, y para eso es necesaria la contraposición de personajes malévolos y retorcidos. 'La Promesa' lo ha puesto en práctica desde sus primeros episodios, con la presencia de Cruz Ezquerdo (Eva Martín) o de Leocadia de Figueroa (Isabel Serrano), pero uno de los que más ha entusiasmado a la audiencia es el capitán De la Mata, la eterna pesadilla de Curro, rol interpretado magistralmente por Guillermo Serrano. El actor extremeño se incorporó con la ficción ya avanzada, pero ha hecho las delicias de los espectadores gracias a su cuidado trabajo, cuya calidad es incuestionable, y es que tiene a la espalda experiencia en roles de época con 'Víctor Ros', 'Lo que escondían sus ojos', 'Amar es para siempre' o 'Los pacientes del doctor García'. Sin embargo, esta pulsión por las artes escénicas se cultivó mucho antes, incluso, de su debut en televisión en 'Mar de plástico'. Por eso, exploramos los primeros años de Guillermo Serrano en su Extremadura natal, para entender su trayectoria hasta la actualidad.
La infancia de Guillermo Serrano, Lorenzo en 'La Promesa': del legado de sus padres a su barrio de Badajoz
Tras un puñado de roles episódicos y secundarios en diversas ficciones españolas, tanto en cine como en televisión, Guillermo Serrano ha demostrado que ha nacido para esto de la actuación, pero esa pasión por la profesión le viene de familia, como él mismo explicó en declaraciones a 'El Periódico de Extremadura' en 2017.
Hijo de la actriz Pilar Serrano ('Antidisturbios', 'La Templanza') y del político extremeño Francisco Muñoz, que trabajaba en el campo de la cultura, el intérprete de 'La Promesa' considera: "He tenido una infancia privilegiada. Creo que la educación que he recibido ha sido maravillosa". Y es que, según explicaba, sus propios padres habían sido los responsables de que tanto él como su hermano tuvieran el acceso a la cultura: "He tenido unos padres que me han leído, que me han llevado al teatro, que me han llevado a museos...".
Sin embargo, ese estímulo no impidió que ambos vivieran infancias de lo más ordinarias, algo que Guillermo valora especialmente: "Ni mi hermano ni yo hemos albergado pensamientos o ambiciones que nos despedacen demasiado, hemos tenido siempre un ambiente natural". Y es que su entorno ha sido tan común y sencillo como el del casco antiguo de Badajoz: "He vivido toda mi infancia y mi adolescencia en la calle Suárez Somontes, al lado de la plaza de San Andrés. Es un barrio con una diversidad estupenda, donde me han tratado maravillosamente, donde he podido descubrir zonas, bares, restaurantes, rincones... que recordaré a fuego aunque viva en setecientas ciudades diferentes".
Esa sencillez también parece anclada en su personalidad y gustos, ya que, como miles de niños de su generación, su pasión en los recreos era un clásico: "Jugaba al fútbol, pero esa fiebre me duró poco". Curiosamente, este nacido en 1989, también como muchos niños de los 90, pronto tuvo otros intereses: "Soy de esa generación que empezó con las actividades extraescolares. En aquella época comenzaba toda esa ola de judo, conservatorio, bailes regionales... Probé todo lo probable porque era bastante trasto; empezaba una cosa y la dejaba. Casualmente, nunca me dio por el teatro hasta bien adolescente".
Precisamente, es en esa época en la que comenzó a interesarse por la música no solo como una actividad de escucha: "He tenido también la suerte de picotear en el mundo de la música de Badajoz, he tenido bandas de rock y he visto músicos que podrían estar en la élite estatal y europea, como mi hermano, que es músico, pintor y pensador maravilloso". De hecho, en la actualidad aún prepara discos y actúa con su grupo Rojo Cardinal.
Sin embargo, al plantearse estudios superiores, sorprendió con un giro inesperado: "Estaba estudiando Medicina en la Universidad de Extremadura; al terminar Selectividad, me vi como tantos chicos de 18 años, más perdido que Carracuca, preguntándome qué hago, en qué me meto... Así que eché para Medicina con tan mala suerte que me cogieron. Yo me sentía que no estaba encuadrado y eso me mataba, porque hacer una cosa mal te desgarra".
Pero mientras la indecisión le corroía por dentro, tuvo un arrebato que marcó su futuro: "No sé cómo, un día, en plena época de exámenes de Medicina, me cogí un autobús a Madrid y opté a una prueba de la Resad, donde tenía que hacer un monólogo y una canción. Me lo preparé en verano, a espaldas de mis padres, con la esperanza de que si me cogían, habría demostrado que tenía una posibilidad de dedicarme a esto, y si no me cogían, tenía mi camino ya iniciado y seguiría. Decidí la callada por respuesta y una vez que me cogieron, se formó el cisma familiar correspondiente", recordaba el actor. Él solo quería labrarse su propia carrera, por lo que decidió emplear el apellido de su madre en su nombre artístico: "No quería que me relacionasen con el apellido de mi padre. (...) Apabullado por esa sombra, por ese legado, decidí que lo mejor era cambiarme el apellido para apartarme". Sin embargo, a sus 36 años, esa perspectiva ha cambiado completamente, como reconocía en un post en su cuenta de Instagram: "Esa sombra era una luz sin la cual yo no sería ni la mitad de artista de lo que soy".
Es así como viró su rumbo, se mudó a Madrid e inició sus estudios en interpretación, algo para lo que, a juzgar por su trayectoria, a sus 37 años, era su vocación: "Descubrí que estaba en un sitio donde podía echar las horas que hiciesen falta; y era tan gratificante estar ahí, aunque tuvieras toda la incertidumbre laboral del mundo por delante. Me encontré con unos maestros extraordinarios, que me dieron una perspectiva de esta profesión maravillosa, unos compañeros y una compañera en particular que se llama Paula Iwasaki, con la que conecté a nivel artístico y humano, y me lancé al paso de crear mi propia compañía, Caramba Teatro. Esa escuela, ese camino, me ha ido regalando llaves que me han ido abriendo puertas fantásticas". Seguro que eso lo sigue pensando hoy en día, cuando aún disfruta de la música con su grupo de rock y saborea el éxito y popularidad que le está reportando interpretar a Lorenzo De la Mata en 'La Promesa'.
Nora es experta en contenidos de cine y televisión en la web de Diez Minutos. Sus intereses personales y profesionales se cruzan en su labor en esta revista, pues dedica su tiempo a estar al día en los últimos estrenos en salas y plataformas, tanto para no perdérselos como para recomendarlos. Pero que nadie sufra, también desconecta con la música en directo, la lectura y los viajes.
Prescriptora audiovisual por verdadera afición, siempre está dispuesta a arrastrarte con ella al apasionante mundo de las sagas como Harry Potter, Star Wars o Marvel, así como a sugerirte la última serie adictiva que no debes perderte de Netflix, HBO Max, Disney+, Movistar+ y Amazon Prime Video. Eso sí, si tienes un arrebato de nostalgia, también te recordará el clásico perfecto para cualquier estado de ánimo o temática que te interese, desde el musical o la ciencia ficción a las adaptaciones literarias.
Nora Cámara se graduó en Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid en 2015, donde definió su pasión por los contenidos de cine y televisión. Continuó su especialización en estas materias con diversas formaciones de Guion de televisión y Crítica cinematográfica, llevándole a mejorar su experiencia en las revistas del grupo HEARST Teleprograma, Supertele y Telenovela, antes de su llegada a Diez Minutos, hace dos años.















