La llegada del par de empresarios que quieren hacerse con las tierras de Çukurova ha provocado un acercamiento entre los Yaman y Fekeli. Hünkar ve en esta tregua una oportunidad de reconciliación entre ambas familias y así se lo hace saber tanto a su hijo, como a Yilmaz. La señora logra que los dos grandes enemigos firmen una pequeña paz y se unan por el bien de la ciudad: “Solo si trabajan juntos pueden impedir que esos forasteros nos hundan”.

Tras conseguir que ambos muchachos accedan a su idea, Hünkar les explica el plan que ha trazado para ellos junto con Ali. “Comprareis la fábrica de esos dos hombres y así conseguiremos detenerles”, les explica a Demir y Yilmaz. Behice, que es testigo de todo, no soporta ver la complicidad que sigue existiendo entre Yaman y Fekeli.

Gaffur le pide perdón a Çetin

Mientras que Züleyha acepta la nueva sociedad entre su marido y su exnovio de forma tranquila, Müjgan vuelve a montarle una escena de celos a Yilmaz. La doctora no soporta tener algo en común con los Yaman, a quienes está empezando a odiar profundamente.

Por otro lado, Saniye ya sabe que fue Gaffur quien robó sus joyas y no Çetin. La mujer obliga a su marido a pedirle perdón al joven por haberle acusado injustamente para cubrir su huellas: “Dilo alto y claro, porque quiero escucharte”. Gaffur, con voz honesta, le ruega a su futuro cuñado que le disculpe: “Te llamé ladrón delante de todos cuando eres inocente. Discúlpame”. Çetin, por supuesto, acepta sus disculpas: “Vamos a ser familia, así que olvidemos todo”. Después, amos de funden en un abrazo sincero.