La inesperada detención de un falso culpable permite a Paula Campillo recuperar su libertad. Su liberación ha sido posible gracias a la complicidad y mediación de Gutiérrez Casas, máximo dirigente del partido. Sin embargo, su alegría queda atrás cuando descubre que su madre, una magistrada que amenazaba con sacar a la luz una conspiración gubernamental, ha sido asesinada en extrañas circunstancias.
La única persona que está dispuesta a investigar el crimen y esclarecer los hechos es Carlos Castillo, un íntegro agente de la Inteligencia española.
Entretanto, el presidente Guzmán sale del coma y tras recibir el alta se prepara para regresar al palacio presidencial.













