Hay comedias románticas por las que no pasa el tiempo. Esas películas que puedes ver por segunda, tercera o tantas veces y seguir disfrutando. Es el caso de Hasta que la ley nos separe, la historia de dos abogados matrimonialistas, especializados en divorcios, que una noche de desenfreno les lleva al altar.
Daniel Rafferty (Pierce Brosnan) y Audrey Woods (Julianne Moore) son dos importantes abogados de Nueva York, tal vez los mejores en casos de divorcios. Una y otra vez tienen que verse las caras en los tribunales, defendiendo los intereses de sus clientes. Sus métodos son completamente diferentes, también su actitud, y los dos tienen mucho éxito.
Litigar con los escombros de tantos matrimonios les lleva a chocar constantemente, de modo que deciden sentarse a hablar, toman unas copas y la noche se les va de las manos. Al amanecer Audrey no recuerda nada, pero en su mano izquierda lleva un anillo de casada.
Superado el trauma inicial llega el momento de abrir un nuevo proceso de divorcio. El de ellos mismos.
Hasta que la ley nos separe (Laws of Attraction)
Irlanda, 2004. Director: Peter Howitt.
Intérpretes: Pierce Brosnan, Julianne Moore, Parker Posey, Michael Sheen, Nora Dunn.












