Arturo Valls celebra los 1.000 programas de ‘Ahora caigo’ renovando su imagen

Tras casi cinco años en antena, el espacio de Arturo Valls sorprende con nuevos colores, una pasarela y más metros cuadrados.

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¡Ahora caigo!

La productora Gestmusic ha introducido importantes cambios en ¡Ahora caigo!, el concurso más veterano de Antena 3, en emisión desde julio de 2011, para mejorar la imagen y adaptarla a las necesidades del programa. Se podrán ver a partir de esta tarde.

Las principales novedades se aprecian a simple vista por el mayor tamaño –ahora tendrá 600 metros cuadrados– y la utilización del blanco en lugar del negro. “Aporta luminosidad, algo muy importante en una propuesta de tarde”, dice el escenógrafo Doménico Prati. Esto permite utilizar luces diferentes que teñirán el plató en un tono u otro y que, además de aportar vida y dinamismo, servirán para diferenciar las fases del concurso.

Pero los cambios van más allá del espacio y el color. Arturo Valls no solo es un presentador divertido, sino dinámico, que aporta mucho ritmo y que suele moverse sin descanso por todas partes. Para facilitarlo y para que pueda interactuar más con el público y los concursantes se han diseñado unas escaleras y dos pasarelas. “Podrá desplazarse con facilidad a cualquier rincón del plató, no como hasta ahora que si quería ir hacia el público tenía que salir”, asegura Doménico.

“Ya me he caído tres o cuatro veces por el agujero, espero que no me ocurra esto en el programa número 1.000”, dice el presentador, nervioso por el cumpleaños.
“Estaría muy bien que ¡Ahora caigo! llegase a las 2.000 entregas porque este concurso me permite hacer el chorra y esto sucede pocas veces en la vida profesional”, continúa el presentador, que aporta muchas ‘gracietas’: “Siempre me han gustado los chistes malos bien defendidos por quien los cuenta. Vi un filón ahí y me tiré de cabeza. Sin embargo, os adelanto que en este especial no voy a contar, sino que voy a cantar”. La canción de los años ochenta Voy a mil, de Olé Olé, será la ‘víctima’ de sus habilidades transformada en Ya son mil.

“Hay gente que se compra una moto a los 40 años y a mí me han regalado un plató para mi trabajo, que me provoca una gran satisfacción profesional. Espero que a los espectadores les guste tanto como a mí”. Arturo no oculta el orgullo que le proporciona este concurso diario, y eso que le sigue exigiendo algunos ‘sacrificios’, además de chistes de dudosa calidad.
A cambio, grandes satisfacciones en un programa que parece hecho a su medida: “¡Una de las cosas con las que más disfruto es con los disfraces! Me gusta más una peluca que a un tonto un lápiz. Se lo sugerí una vez a dirección y ya se ha convertido en algo habitual. Y yo encantado, por supuesto. No tardo ni un segundo en decir ‘sí quiero’ a un mejillón, un Mario Bros o lo que sea”.

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