Verónica Sanz, la sustituta de Javier Ruiz en ‘Las mañanas de Cuatro’: “En verano siempre hay temazos”

Por tercer año consecutivo, esta catalana apasionada de su profesión, casada con otro periodista y madre de una niña, mantiene los buenos datos de audiencia de la tertulia. Además, nos cuenta su trayectoria en televisión y sus otras aficiones.

Verónica Sanz es el rostro veraniego de Las mañanas de Cuatro en sustitución de Javier Ruiz, un encargo que lleva ocupando tres veranos, siempre con buenos resultados de audiencia. Esta catalana, enamorada de su profesión y madre de una niña de dos años y medio, forma parte de la redacción del programa durante la temporada invernal, así que conoce perfectamente todos los secretos del magacine de Mediaset, donde, además, ejerce de reportera. Vinculada al deporte en sus inicios, trabajó en Barça TV y y Punto Pelota, aunque ahora está sumergida a diario en la más palpitante actualidad televisiva en Cuatro. Dice que carga las pilas con su niña pequeña, dando largos paseos con su marido y viendo, siempre que sus ocupaciones laborales se lo permiten, todo tipo de series en televisión.

¿Satisfecha con la experiencia?
Sí, estoy encantada de volver a ser la sustituta de Javier Ruiz porque eso significa que confían en mí. Además, me lo paso genial presentando el programa. Son tres horas de directo y es toda una aventura diaria.

Y además coges más tablas como presentadora…
Imagínate. Estás tres horas delante de la cámara en las que puede pasar cualquier cosa, y más ahora como está la situación política del país. Un programa en directo es una ventana entre los espectadores y la actualidad. Y tú tienes que estar preparada para reaccionar ante cualquier acontecimiento.

¿Está siendo un verano movido?
Antes se pensaba que agosto era un mes muerto y que surgían pocas noticias, pero desde que estoy en Las mañanas de Cuatro, ya camino de seis años, cada verano hemos tenido varios temazos. Este estamos sumergidos en el bloqueo institucional y en los acuerdos políticos, que están generando mucha expectación. Pero el verano pasado, por ejemplo, surgió todo el caso del Ébola, que nos tuvo a todos en vilo. Otro verano estalló el caso de corrupción de Jordi Puyol, con la carta de arrepentimiento incluido. He podido comprobar que los juzgados no están abiertos en agosto, pero que la información sigue. No es difícil llenar tres horas de programa.

¿Y cuál crees tú que es la labor del periodismo ante esta situación política que estamos viviendo?
Ser capaz de explicar a la gente qué está pasando, saber qué preguntas hay que hacerle a cada político, tirar de las hemerotecas y recordarles qué cosas dijeron en su día y qué dicen, muchas veces cambiadas, en el momento actual.

Pues parece que lo estás consiguiendo porque la audiencia del programa sube en verano…
Bueno, yo diría que, como mucho, estoy aguantando bien. Los datos se mantienen y no han caído, eso es verdad. Yo no soy quién para decir si estoy haciendo bien mi labor o no. La prueba de fuego será si vuelven a contar conmigo para el próximo verano, entonces no habrá ido tan mal (risas).

¿Cuál es tu labor en la redacción el resto del año?
Desde hace seis años cubro muchos temas. Por ejemplo, este año fui a París con los atentados y también estuve en el juicio Noos… Estoy donde tengo que estar: al pie de la noticia, en los congresos, cubriendo un atentando, en la redacción, haciendo un vídeo, etc… Y ahí sí que me pongo medallas, pero como programa. Hay gente muy buena que lo realiza cada día.

¿Qué función de todas esas te gusta más?
Presentar me gusta bastante, pero no es mi labor habitual. Lo que más me llena como profesional es poder estar en los grandes momentos de la información actual, y que la cadena te elija para que los cubras y los cuentes en directo. Eso supone una gran responsabilidad, pero creo que es lo que más puede llenar a un periodista.

Se conocen pocas cosas de Verónica Sanz. ¿Qué dirías de ti para acercarte un poco más al espectador?
Nací en Barcelona, donde estudié Periodismo y Empresariales en la Universidad de Barcelona, llevo varios años en Mediaset, y ahora estoy haciendo un Máster de análisis económico, en mis ratos libres. También estoy casada y soy mamá.

¿Te resulta difícil compaginar esa intensa labor como periodista con la de madre?
Tengo una niña de dos años y medio y lo compagino muy bien. Por un lado, porque trabajo en un equipo donde entienden esta situación y, en segundo lugar, porque tengo un marido, el padre de mi niña, que es igual que yo para todo. Hace lo mismo que haría su mujer en esos casos. Tengo una suerte de la que no me doy cuenta, la verdad, pero es que yo también lo he elegido así (risas). A la hora de cuidar a nuestra hija somos piezas intercambiables.

¿Él es también periodista?
Sí, por eso lo entiende perfectamente, y porque también trabaja en televisión. De hecho nos conocimos trabajando.

¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?
Soy muy familiar, y como tanto mis padres como mis suegros están en Barcelona, me gusta visitarlos cuando puedo. También me encanta pasear con mi marido y con mi hija, caminar horas, algo que practicamos mucho porque eso nos permite hablar de lo que nos pasa tranquilamente. Hago pilates, vemos muchas series… Estoy enganchada a muchas, ya que es una manera de desconectar también del trabajo.

¿Te has quedado sin vacaciones?
No. Ya las disfruté. Me fui en junio, volví para el día de las elecciones, y después me marché otra vez. Así que estoy con las pilas cargadas a tope.

¿Cómo te ves en el futuro en la profesión?
Estoy muy contenta en este programa, trabajando en la actualidad y en Mediaset. Como deseo, me gustaría tener un programa propio de análisis político, pero ahora estoy feliz con las oportunidades que me dan y con mi actual labor en televisión.

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