Iñaki Gabilondo repasa nuestra historia reciente: "Me preocupa mucho que no se mire al futuro"

Iñaki Gabilondo no esconde sus temores a lo que está por venir, pero mirando al pasado ve el cambio a mejor que ha vivido este país.

El filósofo danés Søren Kierkegaard decía que hay que vivir mirando hacia adelante, pero para entender hay que mirar hacia atrás. Iñaki Gabilondo recoge esta premisa y repasa la evolución de España en las últimas cuatro décadas en La vista atrás, coincidiendo con el 40 aniversario de la Constitución. El presentador, que acaba de cumplir 76 años, enfoca el futuro en Cuando ya no esté y recuerda el pasado los sábados a las 22.30.

¿Estás de acuerdo con esa tesis?
Totalmente. Es como conducir, hay que mirar por el retrovisor.

¿Por eso haces este programa?
Vivimos en un tiempo denostado políticamente, y se ha perdido la conciencia de lo que ha pasado en estos 40 años. Y para no preguntar a los políticos, porque ya sabemos lo que dicen, he preferido acercarme a la vida cotidiana.

En el tercer y último programa tratas el tema de la España vacía.
Una vez visto lo que hemos hecho hay que hablar de los retos: la educación, el paro juvenil y la España vacía, más grande que la ocupada, y a la que hemos dado por muerta y perdida. Es como la cara oculta de nuestra Luna.

¿Qué respuestas buscas?
Cuando uno vive el tiempo presente no es consciente del cambio y quería darle su importancia. La crítica es compatible con el elogio de lo que se ha logrado.

La conclusión. ¿Cómo ha cambiado España en 40 años?
No tienen absolutamente nada que ver. Nosotros vivíamos en un cuartel y salimos a vivir en libertad. Mucha gente cree que la dictadura era como ahora pero sin partidos políticos. Y no. Una dictadura es no poder leer el libro o ver la película que te gusta, expresar tu ideología, tu sexualidad... ¡Cuando me casé, mi mujer no podía poner un negocio sin mi autorización! Como país no pintábamos una mierda y ahora estamos en el circuito por derecho.

En cambio parece que vivimos en una especie de depresión.
Creo que esta sociedad debería confiar más en su capacidad. Ahora tiene unos problemas tan grandes que no se pueden resolver sin acuerdos. No existe la solución, hay que dibujarla.

¿Te refieres a Cataluña?
Nuestra memoria es denostada en vez de ser aprovechada. Trato que los políticos jóvenes aprendan del espíritu de la Transición, que logró algo que entonces todos creíamos que sería imposible.

Has analizado el pasado y el futuro. ¿De dónde sale esa inquietud?
Quiero saber hacia dónde va esta sociedad y tengo la necesidad de que no se olvide el esfuerzo que se ha hecho para llegar hasta aquí. Los jóvenes deberían pelear para hacer justicia a todo lo que han logrado sus padres y sus abuelos.

¿Y qué te preocupa más?
Que no se mire al futuro y que intentemos solucionar los problemas de hoy con recetas de ayer. Hay un sentimiento de impotencia terrible. El que no tiene futuro soy yo, con 76 años, lo que pasa es que hay que ponerse a ello.

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