Jesús Calleja: "Uno tiene que vivir donde es feliz y yo lo soy en mi pueblo"

El aventurero regresa a Cuatro con una nueva temporada de 'Volando voy'. Jesús Calleja se ha propuesto la misión de recuperar la España rural y para ello aporta ideas y patrimonio.

Ondas Awards 2018 - Winners Photocall
Miquel BenitezGetty Images

El presentador de Volando voy, que llega el domingo 13 a Cuatro, se declara un defensor a ultranza de los pueblos. Para recuperar esa España vacía ha decidido lanzar ideas, a través del programa, para que los jóvenes monten negocios y vuelvan a las zonas rurales. Él mismo nos cuenta en qué está trabajando.

¿Qué novedades tenemos esta temporada en el programa?
Estamos convencidos de que podamos ayudar a que esa España vacía se recupere. Mi equipo y yo nos hemos dado cuenta de que el futuro de los pueblos pasa por una regeneración de juventud. Hace falta un turismo esperanzador, ilusionante, sostenible, que funcione y lo más importante es que los jóvenes conecten con esa idea.

Tú eres de pueblo, así que sabes de lo que hablas…
Yo soy de pueblo (Fresno de la Vega, en León) y vivo en un pueblo porque, donde uno nace se enraíza y vayas donde vayas, esa referencia, de quiénes son tus amigos y dónde está tu familia, siempre está presente. Tener que dejar tu pueblo porque no tienes medios para vivir es tristísimo.

¿Cómo se puede combatir la falta de recursos que tienen los pueblos?
Sólo puede salvarlos nuevas formas de atraer turismo, que traiga riqueza a la zona, que haga a los jóvenes quedarse y tener una oportunidad de trabajo real. Por eso, nosotros, le damos muchas vueltas a la cabeza, con todo el equipo y proponemos cosas que sabemos que, realmente, van a funcionar.

image

El valle de Laciana, tu tierra, que hemos visto en el primer programa, ¿qué salidas tiene?
Yo conocí ese lugar con una riqueza extraordinaria porque había minas de carbón, la gente ganaba un buen sueldo, no había paro. Y, de repente, el carbón deja de utilizarse por su efecto contaminante y aquello se queda como un solar. Pero se puede fomentar el turismo porque es un valle espectacular, con una floración que no se ve en ninguna parte del mundo. Es perfecto para hacer una ruta en bici familiar, con distintos circuitos de más o menos dificultad. Y si a eso le añades que alguien te puede contar la historia de la minería hace unos años o como funciona una mina, o la historia del oso que vive aquí y por qué crece en ese hábitat… seguro que hay posibilidad de montar un negocio, sea de bicicletas eléctricas, sea de gastronomía…

El turismo cultural también se ha convertido en una fuente de ingresos importante para el mundo rural.
Así es. Basta como ejemplo el programa que hicimos hace dos años, siguiendo una ruta en bici por la provincia de Palencia para conocer el Románico. No te puedes imaginar lo que ha significado. Esa ruta ha sido un catalizador y un dinamizador del turismo espectacular.

¿Falta iniciativa en los pueblos para emprender?
Creemos que las oportunidades sólo están en las ciudades y por eso dejamos los pueblos. Desde el propio Gobierno, hasta el nivel personal de cada uno, faltan ideas, hasta que llega alguien y propone cosas fantásticas.

¿En cada programa vas a lanzar una idea para dinamizar los pueblos?
Sí. Siempre en función de las posibilidades de cada zona. Nos asesoramos con gente experta en la materia, buscamos qué hay fuera de nuestras fronteras y lo intentamos extrapolar aquí.

¿Te has encontrado con gente que no tiene trabajo en la ciudad y ha decidido ir a un pueblo para ganarse la vida?
Esa gente son los repobladores y hemos hablado de ellos en temporadas anteriores de Volando voy. Hicimos un programa en Zamora, en la sierra de La Culebra, hace cuatro años. Llevamos tres repobladores y de los tres, dos se han quedado. Estamos en contacto con ellos ¡y son felices!

Van a acabar llamándote los políticos para el próximo gobierno…
¡Qué dices! Yo tengo que vivir en plena naturaleza, con mis bosques… Cada vez que salimos por ahí con el equipo del programa, se nos ocurren mil cosas que pueden transformar la vida del lugar. Además, me pillas en un momento en el que tengo una energía bestial respecto a lo que estoy diciendo. Y fuera del programa yo sigo con esa misma energía y con ganas de hacer algo a nivel personal. Respecto a los políticos, lo que tenemos que hacer es contarles las cosas cara a cara y llevarles a los sitios y explicarles los proyectos. Y luego, que en su programa electoral se preocupen de verdad por los pueblos. Solamente por historia, por riqueza cultural, por lo que han sido nuestros antepasados, no deberíamos dejar que los pueblos se extingan.

¿Se ha pensado fletar caravanas de mujeres para los solterones de los pueblos?
Eso tiene muchas lecturas y hasta puede parecer machista. En cualquier caso, con las App de contactos, hoy en día, para qué vas a montar una caravana. (risas)

image

¿Te encuentras a gente interesante en esas visitas a zonas rurales?
Creo que el programa es como un imán porque cada año vienen esos señores y esas señoras, esa tercera edad maravillosa que se puede permitir el lujo de hacer lo que le dé la gana. Me muero de la risa con muchos. Tenemos grandes historias contadas desde el helicóptero, historias con las que he reído y he llorado mientras recorríamos lugares que todos vais a querer conocer en persona.

En el primer programa hemos visto a Mercedes Milá…
Mercedes es muy amiga mía y es de pueblo como soy yo. Me visita de vez en cuando, me quita la caravana, porque me gusta dormir en medio de la naturaleza durante los tres meses de rodaje y se lo pasa bomba con todo el equipo y bailando con los lugareños de los pueblos. Le gusta descubrir lo que mi equipo y yo vamos viendo y yo, aprovecho y la grabo, pero eso no quiere decir que vaya a haber un invitado conocido en cada programa.

image

Uno de los parajes que vas a tocar en el programa es la sierra de Courel, en Lugo…
Yo ni sabía que existía hasta que alguien de allí me lo comentó. Es un paisaje maravilloso y estupendamente conservado por el aislamiento en el que vive esa zona. El objetivo será recuperar un patrimonio histórico oculto por la vegetación: las alvarizas, unas construcciones de piedra muy antiguas que se construían para proteger las colmenas de los ataques de osos.

Dicen que parece que allí han aterrizado los ovnis…
Tal cual. Son construcciones de hace cuatrocientos o quinientos años, que llegan a tener hasta mil metros cuadrados, con unas tapias gigantes y unas formas curiosas.

¿A quién le comentas todas las ideas de negocio que tenéis tu equipo y tú?
A todas las fuerzas vivas de cada pueblo. Lo bueno que tiene la fama de salir en la tele es que todo el mundo te escucha. Y piensa que estamos mucho tiempo en cada pueblo, más allá de lo que es el rodaje y al final, nos convertimos en uno más del pueblo.

¿Mantenéis contacto a posteriori con la gente que sale en el programa?
Tenemos correos electrónicos de personas, emocionadas, que nos confiesan que les hemos cambiado la vida. Gente que mantiene contacto con el equipo de Volando voy como Marigel, de Asturias, una luchadora que perdió a su marido en Alemania, justo cuando pensaban regresar a su tierra y que nos ha explicado que gracias al programa la llamaron los Reyes (Felipe y Letizia) porque se habían emocionado con su historia. A esa mujer le han concedido la medalla al mérito civil.

O sea, que los Reyes siguen el programa.
Ahí nos hemos dado cuenta de que sí, que nos siguen.

¿Inviertes dinero en alguno de esos proyectos que propones?
Sí. No en todos porque no tengo dinero, pero sí he invertido en lo que estoy llevando adelante en León. Veo el futuro en ese proyecto y no hablo sólo a nivel económico sino que creo que si alguien da el paso e invierte, hace que seas el motor para que eso funcione de verdad. De eso precisamente va el programa. Las propuestas que hacemos promueven proyectos que, al final, se convierten en una realidad extraordinaria y, por eso, nos estamos involucrando de forma personal mucha gente del equipo.

¿Qué vida haces tú en tu pueblo?
Me levanto por la mañana y salgo a entrenar todos los días porque me divierte. Me subo a una montaña o me voy a correr, hago mucha bicicleta… y casi nunca vuelvo a comer a casa. Salgo por la mañana y llego por la tarde. Tengo un huerto con hortalizas. Me gusta ver cómo crece mi lechuga, mi tomate… Y si quiero venir a Madrid, a ver una obra de teatro, cojo un AVE que tarda una hora y cincuenta minutos. Y León capital lo tengo al lado. La clave es que uno tiene que vivir donde es feliz. Y es muy triste que tengas que irte de un pueblo para malvivir. A una persona como yo la meten en una ciudad, con el ritmo de una ciudad y me muero. Es más, renunciaría a todo lo que soy y lo que he hecho por no vivir en una ciudad. Yo tengo que vivir en un pueblo, ver a mis padres, comer con ellos sin prisas y ver a mis amigos de toda la vida y reírnos de tonterías, pero juntos. Llámame tonto, pero no quiero otra cosa en la vida.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Programas TV