Un café con Ana Polvorosa: “Vengo de una familia muy humilde y soy responsable desde niña”
Muy popular desde ‘Aída’, nos confiesa que pasó varios meses duros de incertidumbre al dejar esa serie, pero ahora se siente más libre. También nos descubre su lado más desconocido: ¿a qué cantante imitaba de niña? ¿Qué originales regalos fabrica junto a su novio, Luis Fernández?

Ana Polvorosa trabaja desde los once años y alcanzó la popularidad como Lorena en Aída. A su chico, Luis Fernández, lo conoció en Fenómenos y volvieron a coincidir en la película Mi gran noche. En el cine ha seducido (Escuela de seducción), ha mentido (Mentiras y gordas) y hasta ha vivido un atasco (Atasco en la nacional). Se ha atrevido a cantar en Hoy no me puedo levantar y, a pocas semanas del final de temporada de Amar es para siempre, prepara un papel en el que tendrá cara de culo, literalmente. Nos tomamos un café con una de las actrices que el público siente más cercana, y eso que es una tímida incorregible.

Loli, de Amar…, es muy celosa. ¿Entiendes las inseguridades de tu personaje?
Es muy luchadora, pero tiene dudas e inseguridades por la vida que ha llevado. En próximos capítulos se sabrá que ha vivido una infancia carente de afecto y eso le ha convertido en una manipuladora con aires de superioridad. Pero sale adelante enfrentándose a las adversidades.
¿Tú tienes buena mano a la hora de arreglarte?
Me apaño maquillándome, pero para el pelo soy un desastre. Soy vaga hasta para pedir hora en la peluquería. El color pelirrojo es de mi madre, mis abuelos maternos y hasta de mi bisabuelo.

¿Qué valores te inculcaron tus padres para que la fama no te afectara tan joven?
Vengo de una familia muy humilde. Empecé a trabajar a los once años y mi madre me dijo: “Hay una cosa que no debes perder y son tus valores como persona”. Todo los días grababa y al tiempo seguía con los estudios. Cuando llegaba a casa tenía un plato de lentejas encima de la mesa, junto a mis cuatro hermanos; entonces volvía a la realidad.
¿Eres la pequeña?
Sí, tengo otra hermana y dos hermanos mayores. Tal vez me han dado más caprichos, pero la ropa, los juguetes, todo ha ido pasando de uno a otro. Hemos compartido habitación y cama. Yo soy responsable desde niña y tengo mucha fuerza de voluntad; soy demasiado perfeccionista.

¿Recuerdas tu primer papel?
En primaria hice de sol en una obra de teatro. No recuerdo el argumento, decía un par de frases y salía dos minutos, pero sé que mi madre me hizo el vestuario. Era una niña imaginativa, me inventaba personajes y los representaba delante de mis hermanos.
Gótic, choni, pija, peluquera... ¿Qué personaje te gustaría interpretar?
Me encantaría hacer una película de acción. Convertirme en policía o guardia civil. Siempre he hecho deporte y físicamente puedo aportar mucho a un personaje así. También me gustan los papeles de época y hasta las intrigas de terror.

En breve empiezas a rodar Pieles, la primera película como director de tu amigo Eduardo Casanova (Fidel en Aída).
La película está producida por Álex de la Iglesia y cuenta la historia de personas diferentes que no encajan en la sociedad. Mi personaje, Samantha, tiene cara de culo y rememora mi papel en el corto de Eduardo, Eat My Shit. Jon Kortajarena será un hombre deforme por quemaduras…
¿Encajas con Eduardo como director?
Edu es mi amigo, mi hermano, forma parte de mi familia. Confío plenamente en él; le quiero y le admiro porque tiene ideas claras y una visión del mundo increíble. Me enorgullece que confíe en mí como actriz; dice que me va a sacar todo el jugo (risas).

A tu chico le conociste en Fenómenos. ¿Tenéis proyectos juntos?
Trabajamos los dos en Mi gran noche y me encantaría repetir. Afortunadamente no nos falta trabajo, pero hemos hablado de hacer teatro juntos.
¿Has pensado ya en la maternidad?
Todavía es pronto, pero tengo claro que seré madre. Me parece precioso llevar nueve meses un ser vivo dentro y poder dar a luz.

Tras el éxito del musical Hoy no me puedo levantar, ¿has pensado hacer otro?
De pequeña cantaba a Mónica Naranjo y fui la segunda voz en el coro del colegio, pero nunca he cultivado la voz y no me lo había planteado a nivel profesional. Con ese musical me di cuenta que podía explotar esa faceta y no lo descarto.
También pensaste ser veterinaria…
Tengo tres perros y un gato, así que imagínate. Todavía estoy pensando en estudiar una carrera, Veterinaria o Magisterio, porque me gustan los niños.

Dejaste Aída de repente. ¿No te angustiaba el paro?
Dejé la serie sin tener un proyecto fijo; necesitaba algo distinto. Pasé seis meses duros hasta que llegó Fenómenos; la inseguridad y los miedos son complicados de digerir, pero no me arrepiento de la decisión que tomé. Desde entonces pienso que nada-económico ni personal- nos debe atar.
Eres una viajera empedernida…
No he salido mucho, pero cuando lo he hecho ha sido una locura. Una vez, Edu Casanova y yo hicimos un pedazo de viaje a las Maldivas, en plan ricachonas. También he viajado a Israel dos veces. La mezcla de culturas en Jerusalén me parece interesante; es una ciudad donde confluyen energías.

¿Qué otras aficiones tienes?
El deporte. Corro cada día y de jovencita hice balonmano, patinaje sobre hielo, gimnasia rítmica…Me encantan las manualidades; Luis y yo hacemos unos altares mexicanos preciosos, con flores de colores llamativos. El primero se lo regalamos a Paco León por su cumpleaños.
¿Qué es lo más raro que te ha pedido un fan por la calle?
Un autógrafo en el cuerpo. Y yo le decía, "si mañana te vas a duchar, dame un papel y te lo firmo", pero no, quería en el antebrazo y en la espalda.
De un sorbo

¿Eres cafetera? Soy más de infusiones como poleo-menta o té. El café con leche lo tomo para desayunar. Media hora antes bebo un zumo de naranja y luego una tostada o cereales.
¿Te levantas de buen café? Soy variable. Hay días que me levanto inspirada y estoy fenomenal y otros llego torcida y no soporto que me hablen.
Un pensamiento antes de dormir. Intento quedarme con lo bueno que ha tenido el día. Leo antes de dormir porque me relaja.
¿A quién invitarías? A Julia Navarro. Le preguntaría dudas de los libros suyos que he leído.
De un sorbo

¿A quién no le darías ni agua? Agua se merece todo el mundo y un cafelito de vez en cuando también. Prefiero olvidar los malos momentos; si perdonas, vives en paz.
Si el café te diera súper poderes... Me teletransportaría. ¡Tiene que ser fantástico aparecer de pronto en Australia!
Recomiéndame un buen libro. Dime quién soy, de Julia Navarro. Lo leí justo antes de mi viaje a Israel.
Pide un deseo. Que lluevan ofertas de trabajo, personajes distintos con los que aprenda y disfrute. Y a nivel social, más sentimiento de ayuda, de empatizar con el otro. Hemos llegado a un punto de superficialidad en el que sólo pensamos en nosotros mismos, pero las personas estamos en el mundo para ayudarnos.

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