Ellos son ‘Los reyes del barrio’

Unos son pijos, presumidos y caprichosos; otros, pobres, descarados y arrogantes. Pero a todos les une su vitalidad y ganas de triunfar y hacerse famosos.

 

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De la marginalidad al éxito musical

Criado en las 613 viviendas 
de Burjassot (Valencia), 
una barriada marcada por la delincuencia y el paro, Nyno Vargas encontró en la música el refugio a su complicada adolescencia: “Robé un mp3 con canciones de rap y me flipó. Hasta ese momento 
era fan de Camarón”. Gitano, su padre le decía que eso era “música de latinos y payos”, 
pero él insistió y sus videos 
en internet, junto a su amigo Scorpion, comenzaron 
a sumar miles de visitas. 
Ahora pertenecen a una 
gran discográfica y planean su expansión internacional, 
pero conservan “los colegas de siempre” y el apego 
al lugar que los vio crecer, 
donde son idolatrados por sus vecinos.

Allí rapean en 
la calle, disfrutan picándose al giley –un juego de cartas–, hacen parrilladas, presumen de coches y fantasean con 
lo que les espera en Miami: “Si crees en ti, nadie te va a parar”. De momento, Que te perdone Dios, el nuevo single de su próximo disco, acumula ya más de dos millones de reproducciones en Youtube.

Las Kardashian de La Moraleja

En La Moraleja, una de las zonas más exclusivas de Madrid, residen Gabi, Nohelia y Paula, tres jóvenes tan ricas como excéntricas, cuyo ejemplo a seguir son las Kardashian, a las que imitan. Obsesionadas 
con su imagen, la moda y las redes sociales, se marchan a Las Vegas 
a celebrar su cumpleaños. “Somos eclipsantes y vamos a convertirnos en las futuras empresarias y creadoras, rollo Amancio Ortega, del maquillaje”.

Desayunos con champán y ostras, picnics exclusivos en medio del desierto, brindis 
con bombones, reservados VIP 
en las mejores discotecas, tartas 
de cumpleaños para mascotas…
así disfrutan de su día a día. “Nuestra vida siempre es al 
límite porque podemos hacerlo”.

A golpe de tarjetazo y tacón

Casi tan exclusivos como las tiendas de moda de la calle Serrano donde compran, Javi, Cristina y Fede son “pijos de Madrid”. Les 
sobra el dinero y su lema 
es “tarjetazo para arriba, tarjetazo para abajo”. Diseñadores de zapatos,
no se pierden un desfile 
y les encanta ‘posturear’. 
“Tengo 40.000 seguidores 
en Instagram, la gente 
me ama y me adora. 
Y mis modelos se venden world wide”, presume Javi. Acostumbrados desde niños a codearse con la élite de la sociedad, aseguran que la clase no se compra. Su meta es hacerse un nombre en 
la industria del calzado internacional; una tarea 
que, a pesar de sus apellidos, no será sencilla.Y como tampoco se privan de lujos, los veremos, por ejemplo, haciéndose una sesión de manicura en la cubierta de un yate. “Quien diga que el dinero no da la felicidad, es que no sabe dónde comprar”.

Extravagantes y provocadores

Peinados casi imposibles, tatuajes de colores, ropa llamativa… Duna y sus amigos Tony y Evans 
han nacido para destacar. 
Pero no de cualquier manera, por eso viven en El Raval de Barcelona: “Me flipa todo 
lo raro y este barrio no 
es normal, ¡es lo más!”. 
Y aunque les sobra morro, 
les falta dinero: “Soy una paupérrima. Por no tener, 
no tengo ni mierda en las tripas. Eso sí, ¡soy divina!”.
Sin prejuicios, se sienten observados por la calle, 
pero les encanta mostrar su personalidad underground. Su sueño es convertirse en cover girl (chica de portada), así que planea irse a Madrid.

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