Así trabajan Nacho Abad, Manuel Marlasca, Cruz Morcillo y Fernando de la Guardia
Nacho Abad, Manuel Marlasca, Cruz Morcillo y Fernando de la Guardia, hemos charlado con los cuatro periodistas de sucesos más reconocidos en nuestro país.
“Hay que dejar de identificar suceso y morbo”. Nacho Abad.

Empezó en la revista Así son las cosas, donde aprendió casi todo lo que sabe de sucesos, aunque lo primero que hizo fue corazón. “Luego me reciclé y entré en ese campo en televisión, primero con Ana Rosa Quintana, en Sabor a ti, y ahora en Espejo público”, explica Nacho Abad, que también es novelista.
Para entender mejor la mente humana estudió Criminología con 38 años: “Pero no hay un patrón, cada uno es como es; hay quien disfruta haciendo el mal”. No desvela su método de trabajo. “Eso debe permanecer al margen, pero invierto mucho tiempo en leer sumarios. Para mí, lo más difícil de todo es conseguir la información. El de su sucesos es el género periodístico más complicado, porque has de averiguar lo que nadie quiere contar”, afirma.Demanda social

Considera que este tipo de información atrae porque la gente quiere saber lo que pasa a su alrededor, pero además tiene un componente emocional. “Sin embargo, no se debe identificar el suceso con el morbo, ya que también se puede llevar a otros campos como la política. Y de hecho es así. La gente quiere solo indagar en lo que le llama la atención y le inquieta”.
Su caso más arduo y sin resolver es el de Marta del Castillo. “Los investigadores no eran tan buenos como los de Diana Quer”.
“Es una crónica tan digna como otras”. Cruz Morcillo.

Es una periodista forjada en los sucesos desde 1997, año en el que se incorporó como becaria al periódico ABC, donde sigue trabajando. A la televisión llegó en 2005 y ahora es habitual en la mesa de El programa de Ana Rosa, en Tras la pista, de Telemadrid, y con Manuel Marlasca cuando su agenda se lo permite. “Llegué por casualidad a este género, he estado toda la vida en la calle y, como en los periódicos, en la tele es una de las secciones más seguidas, junto con los deportes. He renunciado a muchas cosas en mi vida por dedicarme a esto”, asegura Cruz Morcillo.
Considera que la televisión trata los sucesos porque “dan buenos datos de audiencia, no por morbo. Es una crónica tan digna como otras, de hecho la esencia informativa y además muy dura de hacer porque se ocupa de los aspectos más íntimos del ser humano, y no siempre tiene que ver con asesinatos. Algunos hacen crónicas morbosas, aunque también las hay muy éticas”, aclara.
Su método de trabajo se ajusta a cada caso. “Debes tener una especialización, además de nociones de derecho, saber cómo funcionan los Cuerpos de Seguridad en España y su distribución territorial. Bien hecho es uno de los más especializados de la profesión”.
Atar todos los cabos

Cruz es concisa y meticulosa cuando trabaja: “Lo primero es saber lo que ha pasado, conocer la unidad que lleva el caso y empezar a buscar las fuentes. Además, hay que conocer el abogado y el juez del caso y acercarte al entorno de la víctima, sobre todo en los primeros momentos, y luego contrastar la información, más si estás en directo en televisión”.
Se siente muy orgullosa de cómo se contó el caso de Diana Quer y, sobre todo, el de Asunta, “del que he escrito un libro que recoge el sumario entero. Ha sido un referente”, y del de José Bretón.
“La clave son las fuentes”. Manuel Marlasca.

Es el veterano de la crónica de sucesos, tanto en prensa (empezó en el diario Ya), como en radio (Territorio negro, con Julia Otero) o en televisión: Espejo público, Más vale tarde y, ahora, Expediente Marlasca. Un verdadero experto de este tipo de información, que trata de contar lo mejor posible: “Buenas historias, pero siempre respetando a las víctimas, sin ninguna dosis de entretenimiento ni de espectáculo”.
El poder de la imagen

Dice que no tiene un sistema de trabajo. “Solo valen las buenas fuentes, a las que hay que cuidar, y la constancia”. Cree que hay cadenas y programas que mezclan este género con recursos demasiado emocionales, “y eso no es bueno no es digno”.
Aunque solo pretende transmitir lo aprendido en treinta años de carrera, considera que siempre se está aprendiendo sobre todo con las nuevas tecnologías: “En el periodismo actual falta tutelaje y padrinazgo; el poder de la televisión es brutal, pero prefiero la prensa”. Le impactó el caso de Anabel Segura, y sobre todo, “los que tienen a los niños como víctimas”.
”No vendemos, solo informamos”. Fernando de la Guardia.

Tras su paso por la Cadena Ser, en Granada, su tierra natal, Localia y Canal Sur, Fernando de la Guardia llegó el año pasado a La mañana de La 1, con María Casado, donde es el encargado de la actualidad y los sucesos. “Investigué el caso José Bretón y pude entrevistar varias veces a Ruth Ortiz. Su entereza como madre fue un ejemplo de superación. También me impactó el desenlace de Diana Quer y todoslos casos en los que las víctimas son menores”, explica.
Su método de investigación pasa por un trabajo en equipo. “Y es magnífico porque valoramos, contactamos y perseveramos. Me siento orgulloso y tengo la confianza de la dirección. Nuestra esencia no es ‘vender’, sino informar de lo que pasa”, dice.
Rigor y respeto

Tuvo a Paco Lobatón como colaborador de su anterior programa en Canal Sur, y siempre tiene en cuenta en sus pesquisas, el rigor y el respeto hacia las víctimas y su entorno. “Las familias de los desaparecidos y su dolor deben tener voz en la televisión pública”.

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