Así se hace 'Instinto', la nueva serie de Mario Casas

Ya sabemos más de la próxima producción de Bambú para Movistar+, 'Instinto', protagonizada por Mario Casas y que veremos en 2019. Asistimos al rodaje de la serie en una antigua fábrica de forja de armas en Guadalajara y allí nos enteramos que, junto a él, trabajan su hermano Óscar Casas, Lola Dueñas, Jon Arias, Ingrid García-Jonsson, Silvia Alonso, Myriam Galle o Juan Diego Botto.

Instinto es una serie de 8 episodios de 45 minutos, producida por Bambú y dirigida por Carlos Seres en los primeros cuatro capítulos y por Roger Gual en la segunda parte. Sigue los pasos de Marco Mur (Mario Casas), el hombre más deseado del momento. Un ingeniero multidisciplinar y joven empresario que lidera ALVA, una de las compañías tecnológicas más exitosas del panorama internacional, que ahora presenta en el mercado su último prototipo: CICLÓN, un coche eléctrico propulsado por turbinas que convierten el viento en energía. Y también acaban de crear BOX, una especie de altavoz inteligente que se conecta y habla contigo y te organiza la agenda mientras controla la domótica de tu casa.

“Desde el principio nos hemos planteado que sea una empresa muy moderna, multidisciplinar, tipo Google o similar”, nos dice Víctor Molero, el director de arte de la serie, que lidera un equipo de 15 personas. “La maquinaria de la nave es la original de la antigua fábrica que se creó a principios del siglo XX, cuyo local abandonado hemos alquilado al ayuntamiento de Guadalajara (al lado de otro edificio donde se rueda Velvet también por la productora Bambú) y que hemos restaurado por completo. Se ha construido el suelo de cemento pulido y el doble techo y además la hemos decorado con un toque chic y al tiempo casual, que nos recuerda al Soho House londinense, con espacios abiertos, columnas de hierro tipo industrial y mobiliario sofisticado como la enorme lámpara de araña Chandelier que se erige en el centro de la nave”. Esa enorme lámpara, que estaba a la venta, pertenece a un árabe al que se la han alquilado durante los meses que ha durado el rodaje por la módica cantidad de 17.000 euros.

Junto a Marco, que es un hombre muy creativo, trabajan su mejor amigo y compañero de estudios, Diego Bernal (Jon Arias), un hombre más gestor que Marco y la mujer de éste, Bárbara (Bruna Cusí), la eficiente directora de marketing. Al equipo se incorpora Eva (Silvia Alonso), una ambiciosa ingeniera con mucho que ocultar, que romperá el equilibrio laboral y emocional entre ambos socios. “Eva es la que está desarrollando el proyecto de BOX, el del altavoz inteligente –nos explica el director Roger Gual–. Entre ella y Diego hay mucha competición y también tensión sexual; por eso la tensión acaba salpicando a Bárbara, la esposa de Diego. Poder y sexo se acaban mezclando”.

Marco y Diego se conocen desde la universidad, donde se hicieron inseparables. Diego es lo opuesto a Marco: alegre, charlatán y con una gran habilidad social. Es el complemento perfecto para él, Marco es el talento y Diego el conseguidor. El personaje de Jon Arias lleva muchos años casado con la directora de marketing de ALVA, Bárbara, de la que se hizo novio en la universidad. Diego es un hombre pragmático, al que lo único que le hará perder el sentido es la aparición de Eva, una brillante y misteriosa ingeniera que provocará que los pilares de su vida se tambaleen.

A pesar de su popularidad y al contrario que su socio, Marco no es un hombre que destaque por su vida social. Es un solitario al que solo accede su psicóloga, Sara (Myriam Gallego), de la que es emocionalmente dependiente. Los fantasmas de Marco son infinitos –tiene traumas del pasado que iremos descubriendo poco a poco- y solo consigue escapar de ellos con el deporte y un club privado en el que cada individuo se preocupa solamente de recibir placer y dar rienda suelta a sus sueños más eróticos, sin temor a enamorarse, ya que allí todo el mundo lleva el rostro oculto. A ese club, por supuesto, sólo acceden miembros de una clase social alta.

Para interpretar a Marco, Mario Casas ha tenido que engordar y ponerse “fuerte”, ya que venía de actuar en la película El fotógrafo de Mauthausen, que se estrena ahora y para la que tuvo que adelgazar drásticamente porque interpreta a un preso del campo de concentración nazi. “Lleva una dieta súper estricta desde hace cuatro meses y ha descubierto el boxeo como deporte”, nos “chiva” Roger Gual.

“Otro escenario de la serie diferente a la empresa es el club, cuyas escenas hemos rodado en el palacio Fernán Núñez de Madrid”, afirma Molero. “Es un palacio situado en la calle Santa Isabel, cerca del museo Reina Sofía, continúa, porque queríamos hacer algo más allá de la película de Kubrick Eyes Wide Shut y crear un mundo de luces y sombras. Al club se va a jugar de formas diferentes, dejando vía libre a las fantasías eróticas. Y hay sexo explícito”.

Siguiendo con el argumento de la serie, todo cambiará en el mundo de Marco cuando conoce a Carol (Ingrid García-Jonsson), la nueva psicopedagoga de su hermano José (Óscar Casas), un joven de 18 años con autismo, con el que mantiene una relación compleja. Y con Carol también descubrirá quién es su peor enemigo... Él mismo. A su lado aprenderá que nunca es tarde para amar, aunque eso suponga sufrir.

“El centro donde está ingresado José –continúa explicando el director de arte de la serie- está situado en Matadelpino, en la sierra de Guadarrama y también hay muchas localizaciones de exteriores. Ésta es la parte de naturaleza. La zona más urbana y de cemento se rueda en la antigua fábrica en Guadalajara capital y la parte onírica es la del club, que se ha grabado en el palacio Fernán Núñez de Madrid”.

Laura (Lola Dueñas) es la madre de Marco y de José, una mujer que no ha tenido una vida fácil. Se convirtió en una madre joven e inexperta con un difícil carácter que la llevó a tomar malas decisiones para ella y para sus hijos. Después de 17 años alejada ellos, Laura reaparece repentinamente en la vida de sus hijos trayendo de vuelta un pasado doloroso que llevan mucho tiempo intentando olvidar. “No es una malvada de Disney ni mucho menos -afirma Gual-. Ha vivido momentos difíciles y tienes reacciones distintas a una madre convencional, pero es una madre muy real. Ha hecho lo que ha podido”.

Lo más interesante de la serie es la parte psicológica, según el director, “las terapias de Marco con su psicóloga, Sara y con el psiquiatra que le ayuda (Juan Diego Botto) y la relación que se establece entre madre e hijos. Y también resulta muy atractiva la parte oscura del personaje principal en ese club erótico, donde se muestra su alter ego”.

La serie acaba con una trama cerrada en estos ocho capítulos, pero deja flecos sueltos suficientes para continuar en una segunda temporada si el telespectador lo quiere.

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