La nueva película de Netflix no es un desastre: se trata de una producción dirigida con competencia, aunque sin grandes alardes, por la directora Thea Sharrock ('Antes de ti'), con un impresionante reparto británico e irlandés. Tampoco es que carezca por completo de momentos divertidos. Pero esta historia de un machista que se da un golpe en la cabeza y se despierta en un mundo donde las mujeres están al mando es tan errónea en su esencia que, en algunos momentos, me costaba creer que realmente la estuviera viendo. De hecho, agradezco no ser el único que piensa así.
'Las damas primero', que ahora mismo es la película más vista de Netflix, por delante de la película que adapta un bestseller aclamado por el The New York Times y la película basada en una novela superventas de Megan Maxwell, ha recibido solo un 13% de críticas positivas en la web Rotten Tomatoes y en Filmaffinity suspende con un 4,6 de nota. "Es una comedia estúpida", dice Telegraph. "Una comedia sexista dolorosamente anticuada y vergonzosamente repleta de estrellas", señala The Guardian, porque sí, lo que más duele es ver un reparto tan bueno haciendo una catástrofe como esta.
Partiendo de una premisa de sketch cómico estirada hasta alcanzar la duración de un largometraje, el equipo detrás de 'Las damas primero' debería haber dedicado menos tiempo a idear chistes sobre el intercambio de roles de género y más a preguntarse si realmente tenían una historia coherente que mereciera la pena contar.
De qué va 'Las damas primeros', la película número uno en Netflix
Al comienzo de la película, Damien Sachs (Sacha Baron Cohen) es un hombre, digamos que machista. Como alto ejecutivo de la agencia de publicidad Atlas, es el sucesor de Fred (Charles Dance) como director general, y todo el mundo lo sabe. Es rico, poderoso y soltero, y disfruta de aventuras esporádicas con mujeres más jóvenes a diestro y siniestro. En otras palabras, no tiene por qué preocuparse por nadie. Así que, cuando necesita ascender a la primera y única directora creativa de Atlas para salvar un contrato con Guinness, lo hace sin pensarlo dos veces. Le pide a su secretaria Ruby (Weruche Opia) que elabore una lista de nombres y luego acepta el primero que ella dice en voz alta.
Al final, resultó que había acertado por casualidad. Alex Fox (Rosamund Pike) lleva veinte años trabajando en Atlas y ha relanzado su carrera tras tomarse un tiempo para criar a su hijo. Se siente agradecida e ilusionada. Tiene ideas. Pero su primer día en el nuevo puesto es un auténtico desastre. Antes incluso de que termine, Damien le ha dicho a la cara que solo la contrataron por motivos de imagen y que, en realidad, no va a contribuir a la campaña. Furiosa y llorando, dimite. Damien la persigue hasta la salida del edificio, y entonces choca contra un poste, se cae y se golpea la nuca contra el pavimento.
Las cosas son diferentes cuando se despierta. Las mujeres disfrutan ahora de todas las ventajas de los prejuicios sociales, y los hombres son el sexo débil. Las policías, las taxistas y las obreras de la construcción cosifican a los transeúntes masculinos. Los cuerpos desnudos de los hombres inundan los anuncios publicitarios. En Arabia Saudí acaban de legalizar que los hombres conduzcan. Y Damien, que ahora vive solo, es el único director masculino en su trabajo.
Crítica de 'Las damas primero', la película de Netflix
Irónicamente, al estructurar esta historia en torno a un protagonista masculino, 'Las damas primero' acaba perpetuando el pensamiento patriarcal que pretende derribar. ¿Es de mal gusto decir que los chistes burdos, tontos y fáciles que nos suelta son totalmente insustanciales? ¿Es consciente la película de que se desarrolla en el siglo XXI, cuando las cuestiones de género son mucho más complejas que los debates sobre quién debe llevar delantal y quién cinturón de herramientas? El concepto, elaborado por un trío de guionistas y la directora Thea Sharrock, no resiste mucho escrutinio. Da la impresión de que no se ha pensado mucho en cómo hacer que esta idea resulte verdaderamente satírica, divertida o temáticamente astuta.
El único indicio de ambición aquí proviene de la diseñadora de vestuario Lauren Reyhani, quien modifica con ingenio la ropa masculina tradicional para lograr la máxima cosificación y diseña la moda femenina, especialmente la de Pike, para proyectar poder; hay más comicidad en el corte de una camisa de vestir que en el guion o en las interpretaciones de esta película. Por lo demás, nos quedamos con chistes tontos, clichés de personas sin hogar con poderes mágicos, personajes que nunca trascienden los estereotipos y una banda sonora que se cree ingeniosa al poner versiones femeninas de 'Creep' de Radiohead y 'Walk on the Wild Side' de Lou Reed.
Ignacio es experto en cultura, pero desde hace más de 10 años se ha especializado en cine y series, tanto las que se estrenan en la gran pantalla como en las plataformas de streaming. Lo mismo te habla de los estrenos de Netflix, HBO Max o Amazon Prime Video, como que te cuenta la última hora de ‘Masterchef’ o de cualquier otro programa de televisión.
Con ya una larga experiencia como crítico, conoce las mejores series y películas y le encanta verlas antes que tú para poder decirte si merecen la pena o no. Conoce todos los estrenos de la semana y le encanta recomendar series y películas a sus amigos, familiares y a los lectores, algo que ha ido haciendo en diferentes blogs personales y a través de las redes sociales. Le gusta todo: sigue a grandes directores como Martin Scorsese, Quentin Tarantino o Steven Spielberg, y se sabe de memoria todo el universo de Marvel, Star Wars, El señor de los anillos y el mundo Disney.
La cultura es su principal hobby y aunque se considera un cinéfilo, también le encanta la música, sobre todo internacional, y los videojuegos, a los que dedica todo el tiempo que le deja el cine y las series, claro. El deporte es su otra pasión, que desarrolló en sus inicios en el diario deportivo MARCA. Ignacio Herruzo es Graduado en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos en 2012. Desde entonces no ha parado de escribir desde que comenzó en 2013 en el grupo Hearst, donde ha ejercido de redactor en diferentes webs y revistas como Teleprograma, Supertele y Diez Minutos.

















