Rubén Cortada se crece en el final de ‘El Príncipe’: “Faruq es fango”

El cubano echará de menos estar en la cabeza del primogénito de los Ben Barek –“Tiene una línea de pensamiento agresiva, acotada y limitada”– pero ya hay otros nuevos personajes que le han conquistado. Su próximo reto, trabajar en inglés… ¿En una serie americana?

 

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‘‘Capaz de distinguir el bien y el mal’’. Ese es el significado de Faruq, personaje que encarna el actor cubano Rubén Cortada y que despide El Príncipe con ‘‘mucha tristeza’’. Hablamos con él de qué ha significado este personaje en su carrera y de cómo en cara los últimos capítulos, en los que suma profundidad y también acción.

Tu primo Paco [Jesús Castro] te quiso borrar del mapa. ¿Cómo ha sido trabajar con él?
Bien. Jesús es un tío con ganas y muy tranquilo. Sabe que somos actores privilegiados. Su personaje es bastante conflictivo, tiene ambiciones y le gusta lo que le hace Faruq. Por eso intenta quitarle el puesto.

Faruq tiene ahora a Khaled [Stany Coppet] en el punto de mira…
Sí, él sigue con ese sentido de protección de la familia y va a intentar liberar a Fátima de esa situación con su marido. Recuerdo la secuencia en el patio de su casa, en la que le dice ‘‘como vuelvas a pegar a mi hermana te arranco la cabeza’’.

Pasas de ser un delincuente a colaborar con el CNI…
Me he unido a Fran [Jose Coronado] y Morey [Álex González] porque tienen un enemigo común: Khaled. Faruq le ha dado un buen nivel de vida a su familia, pero también muchos problemas.

Pero nunca se le ha pasado por la cabeza ser yihadista.
Faruq los llama los ‘‘locos con barba’’. Nunca ha tenido tendencia a serlo, aunque suena interesante (bromea).

En el terreno amoroso, ¿cómo evoluciona? ¿Será padre?
Ha sido bonito continuar en esa linea, la única vez que se desvió de su chica fue para conseguir información sobre su hermana. De momento no le van a buscar otra mujer.

¿Prefieres las secuencias de acción o amor?
De acción, claro; si la historia de amor es inteligente, me gusta, pero si es muy acaramelada, no.

¿Cuánto ha cambiado la gente del barrio ceutí de El Príncipe?
Solo he estado dos veces: una con mi representante, y otra con la serie. Pero nunca llegué a sentir peligro. Pero no grabamos dentro del barrio, sino en Ceuta, y fue una locura por la avalancha de gente persiguiéndonos por la calle. Cuba es muy parecido.

Acabasteis de rodar en junio. ¿Qué echas de menos?
Pensar como Faruq. Es una vivencia porque te saltas tus principios, tabúes y tonterías, y te vas a las suyas, que es otro planeta, con una linea de pensamiento agresiva, acotada y limitada. Pensar como él te relaja de tu vida normal. Faruq es fango; vive en un terreno pantanoso.

¿Y solo te ha pasado con Faruq?
Sí. Estudié a muchos asesinos en serie y a gente que necesitaba amenazar con poco; no quería un personaje gritón sino alguien que impusiera. Al menos lo he intentado.

¿Te has quedado algo suyo?
Sí, una camisa, su reloj y una sortija.

¿Te dio pena terminar El Príncipe?
Fue un momento triste por ser el último baile. Esta serie cambió mi vida en 180 grados. Le debo mucho a Faruq y a las personas que se la jugaron conmigo: César Benítez, Aitor Gabilondo, Telecinco… Ha sido un regalo para mí que voy a guardar en mi cabeza siempre. Pasaron cosas muy lindas y despedirse es duro.

¿Sigues en contacto con tus compañeros?
Tengo mucho cariño a todos: Hiba, Jose, Stany… Nos comunicamos aunque cada uno tiene su vida y su trabajo. Nos mandamos mensajes… ¡El de fin de año de Jose fue surrealista!

¿Qué ha supuesto para ti?
La  serie me ha puesto a un nivel de protagonista. Gracias a El Principe apostaron por mí para Olmos y Robles.

¿Seguirás en la serie de La 1 si hubiera segunda temporada?
Este tipo de cosas de futuro las delego en mi representante. Es un proyecto muy bonito en el que nos involucramos mucho y yo me reí un montón. Repetiría sin problema siempre que el guión sea constructivo.

También te veremos en Lo que escondían sus ojos, de Telecinco. ¿Cómo te llegó la oferta?
Me llamó mi representante para contarme que había un proyecto que le gustaba mucho. Me empapé sobre Serrano Suñer y me pareció alguien polémico, sufría presiones de todas partes. Es interesante porque lidia con todo tipo de personas, desde Franco hasta su propio hijo.

¿Cómo es para un cubano meterse en la piel de un franquista?
Es complicado porque no lo he vivido. Me documenté mucho, fuimos encontrando formas de hablar, de pensar… Es un tema delicado que será criticado.

TODO SOBRE ‘LO QUE ESCONDÍAN SUS OJOS’

¿En qué te ha ayudado el físico?
En la escuela de interpretación no te sirve de nada. Es peor porque tienes que multiplicarte. Cuando tienes que actuar delante de 40 compañeros, el nivel se dispara. Igual que en la ingeniería, que no la terminé. El físico solo lo utilicé como modelo.

¿Qué series ves?
Fargo. He seguido todos los detalles. Me pareció maravillosa la riqueza de los personajes, la riqueza visual, de guión… ¡Es una locura de serie!

¿En qué serie española te gustaría trabajar?
Hice la prueba de Sé quien eres. Me hubiese encantado estar pero no pudo ser por una cuestión de tiempo. El mundo del derecho me interesaba mucho.

¿Qué haces para desconectar?
Sigo mis estudios de 3D y programas de composición.

¿Qué te pide el cuerpo ahora?
Me gustaría trabajar en inglés. Ahora tengo dos proyectos muy interesantes, de cine de una serie en América, pero si hablo de ellos me meto en problemas. Hice casting en inglés… En cualquier caso, le debo mucho a la ficción española.

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