Esta dieta funciona mejor con pacientes que tienen exceso de peso porque permite perder de 4,5 a 6 kilos en tan sólo tres semanas, dependiendo de la constitución, sexo y actividad física.
LA CLAVE. Los lunes, miércoles y viernes, se debe seguir un proceso de depuración profunda. Los martes y jueves se está a régimen moderado. Y los dos últimos días de la semana se sigue una alimentación normal. La primera fase se adapta al biorritmo humano, donde prima la importancia del desayuno. A medida que se acerca la noche, se va disminuyendo la ingesta de alimentos. Los hidratos se incorporan en el desayuno. La verdura y las proteínas en la comida. La cena se limita a un caldo y a un lácteo desnatado 0%. Los días depurativos aseguran el aporte calórico indispensable: 800 calorías al día. En esta fase se consumen muchos alimentos 'detoxificantes', verduras depurativas, frutas ricas en vitaminas, proteínas de alta biodisponibilidad, chocolate negro, vino y lácteos 0% en materia grasa.
EL FIN DE SEMANA. Sábados y domingos son los días en los que se permite comer carnes, legumbres, pescados y postres, incluso chocolate. Eso sí, con moderación y cautela, pero disfrutando del premio que supone haber estado cinco días haciendo esfuerzos.