La gastronomía japonesa es una de mis favoritas. Aunque reconozco que, en muchas ocasiones, todavía me peleo para usar los palillos, no me puedo resistir a un buen plato de sushi, ramen o unas gyozas, aunque uno de mis favoritos es el omurice, una tortilla rellena de arroz frito con verduras y carne. Pero la cocina nipona es mucho más que los deliciosos platos que podemos comer en sus restaurantes, como bien dice Haruki Murakami, uno de los escritores japoneses más populares y que fue Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2023. "La comida japonesa no se limita a llenar el estómago; tiene que ver con el ritmo, con la pausa, con la armonía de lo simple", escribió este autor cuyas obras han sido traducidas a más de 40 idiomas. Si algo caracteriza a la cocina de Japón, es el uso de productos frescos y de temporada con un equilibrio nutricional y una especial atención a la presentación de los alimentos. Según la web Niponica, fue en el periodo Edo, que comprende entre 1603 y 1868, cuando los japoneses de a pie empezaron a desarrollar un gusto especial por la gastronomía gracias a la proliferación de puestos y locales a los que llegaban platos típicos de todas las regiones de Japón por la apertura de rutas terrestres y marítimas en todo el país. Su gusto por la cocina ha llegado hasta nuestros días y, uno de los productos caseros que más consumen, es el shokupan, un pan de molde japonés. El cocinero Joseba Arguiñano acaba de compartir su receta de este pan "perfecto para tostadas, sándwiches o para acompañar cualquier comida".

shokupan, pan de molde japones
Rimma_Bondarenko//Getty Images

Joseba Arguiñano sigue los pasos en la cocina de su padre, Karlos Arguiñano, y de su tía, Eva Arguiñano, que ha compartido la receta de tarta de chocolate fría, y, mientras buscaba recetas asiáticas que poder hacer en casa, me he topado con su propuesta para preparar shokupan, una especie de pan de leche "con una miga superesponjosa y corteza finísima. Es japonés y ya se hace en toda Asia y en todo el mundo", dice y revela que su secreto está en la premasa, el tang zhong como lo llaman en Japón. "Es como hacer una masa madre espesa. Con esa premasa conseguimos que coja más leche, se va a hidratar mejor y va a quedar más esponjoso y la masa va a quedar más tiernita", dice.

joseba, karlos y eva arguinano posan en el plato de cocina abierta
Antena 3

Los ingredientes para hacer la receta de pan de molde japonés, el shokupan, de Joseba Arguiñano

sukalerrian joseba arguinano
ETB

Si Alma Obregón propone un pan de molde con sabor a rollo de canela, Joseba Arguiñano, opta por el shokopan, un pan de molde japonés muy popular, del que "hay diferentes variantes, pero vamos a hacer una sencilla para que lo hagáis en casa" y que, según el cocinero, es "perfecto para tostadas, sándwiches o para acompañar cualquier comida".

  • 300 g de harina de trigo (+ 25 g para estirar).
  • 225 ml de leche.
  • 20 g de azúcar.
  • 10 g de levadura fresca.
  • 15 g de mantequilla.
  • 7 g de sal.
  • 1 huevo (para pintar)

Para la premasa (tang zhong):

  • 75 g de harina de trigo.
  • 60 ml de agua hirviendo.
joseba y karlos arguinano en cocina abierta con los ingredientes del shokopan
Antena 3

El paso a paso de la receta de pan de molde japonés, el shokupan, de Joseba Arguiñano

  1. El primer paso, se realiza un día antes con la elaboración de la premasa o tang zhong. Pon agua a hervir en un cazo y, justo cuando empiecen las burbujitas que denotan que está a punto de empezar la ebullición, incorpora el agua a la harina y mezcla muy bien hasta que la harina se absorba. Deja enfriar la masa y, tras envolverla en papel film para que no se ponga dura, métela en la nevera hasta el día siguiente.
  2. Para conseguir la masa principal, mezcla en un bol grande harina, leche, levadura, azúcar y sal, además de la premasa desmenuzada. Integra bien todos los ingredientes.
  3. Cuando tengas una masa homogénea, tapa el bol con papel film y deja reposar durante 30 minutos.
  4. Tras este primer reposo, pasa la masa a la encimera e incorpora la mantequilla, atemperada previamente, y continúa amasando hasta que la masa quede manejable.
  5. Realiza 2 o 3 reposos de 8-10 minutos cada uno hasta que la masa deje de estar pegajosa y queda bien lisa.
  6. Ahora, trabaja la masa en la encimera con un poco de harina, aplastándola bien para quitar el aire.
  7. Estira la masa en forma rectangular con un rodillo y divídela en tres partes en forma de triángulo. En cada uno de ellos, coge sus puntas y dóblalas hacia dentro formando un rollo.
  8. Mete los 3 rollos en un molde de aluminio como los que se usan para los bizcochos y, tras taparlo con un paño, déjalo reposar durante una hora o hasta que doble su volumen.
  9. Calienta el horno a 180º.
  10. Con huevo batido, pincela la parte superior de los 3 rollos y mételo al horno donde deberá permanecer 30 minutos a 180º sin ventilador.
  11. Retíralo y déjalo enfriar sobre una rejilla tras quitar el molde porque así evitarás que se adhiera.