La gastronomía nacional e internacional está repleta de alimentos con gran protagonismo y de otros que son auténticas bases de la nutrición. Estos últimos son esos comodines para cualquier plato que permiten que grandes cocineros y aficionados se luzcan y que hasta los que tienen verdaderos problemas para no quemar su comida puedan subsistir, y en este agradecido rol está el arroz. Se trata de un producto que está presente en múltiples gastronomías internacionales, hasta el punto de que es el segundo cereal más producido del mundo, pero la ventaja que tiene es que encaja en casi cualquier dieta. Pero, más allá de sushi, paellas, arroces caldosos u otros guisos, hay un formato que es, quizá, el más socorrido para este producto: el arroz blanco. La cuestión es que no todo el mundo tiene cogida la medida a este cocinado, pero, por suerte, una experta en la materia, como es Samantha Vallejo-Nágera, ha decidido compartir las claves para lograr su elaboración de forma óptima, incluso para quienes no tienen un gran don entre los fogones: "Es para la gente a la que no le sale nunca".

samantha vallejo nagera comparte su truco para que no se pegue el arroz blanco
Samantha Vallejo-Nágera//Instagram

El truco de la cocinera Samantha Vallejo-Nágera para hacer bien arroz blanco

Samantha Vallejo-Nágera es muy consciente de que su conocimiento en cocina, como el de cualquier chef, es muy superior al del común de los mortales, seguidores que ven en sus recetas sugerencias interesantes cuando son asequibles y con ingredientes comunes. Por eso, la cocinera comparte constantemente platos tan interesantes y fáciles como su bocadillo favorito o sus brochetas de pollo tandoori, perfectos para amateurs con cierta experiencia. Pero esta vez ha optado por ayudar a aquellos a los que la cocina se les resiste.

Aunque parezca una de las recetas más sencillas que se puedan imaginar, hacer bien el arroz blanco para sacarle el máximo partido tiene su enjundia. La exjueza de 'MasterChef' lo sabe y por eso se ha propuesto compartir su sabiduría para que quienes encuentran problemas para hacerlo bien no vuelvan a tenerlos: "Te voy a enseñar cómo se hace el arroz blanco para el que no consigue hacer arroz blanco".


Samantha elige arroz "del normal", redondo, ya que es el más común, y recomienda: "Coges bastante cantidad porque así haces para tener y para guardar". Pero, al preparar la cocción, cuando toca llenar una olla con agua del grifo para hervir, es cuando llega el truco clave para que no se pegue, lo que lo estropearía: "Grandes cantidades, aquí no se mide nada. Es decir, vamos a hacer el arroz como si fuera pasta". De hecho, echa 1 kg de arroz en una olla hasta arriba de agua.

Sí, es curioso; a continuación reconoce: "El arroz no se hace así, pero es para la gente a la que no le sale nunca el arroz". Pero Samantha se ha propuesto que, si la cocina no es tu fuerte, al menos de esta forma te asegures de hacerlo bien. "De vez en cuando remuevo para que no se quede pegado". De ese modo, cuando está listo (tras pasar 17 minutos), se puede colar y lavar: "Agua helada para parar la cocción". Este detalle es crucial, ya que el arroz debe quedar suelto. Por eso, después toca escurrirlo bien y "en un recipiente, a secar". La chef coloca el arroz sobre un paño limpio y seco porque "cuanta más agua pierda, mejor, se va a quedar el grano supersuelto", puntualiza Samantha.

Con haber completado bien estos sencillos pasos, tendremos un arroz blanco básico, que ya podría comerse, como muestra su hija Cloe. Pero la realidad es que la chef considera que ese punto es el perfecto para conservar y, después, rematarlo cuando lo vayamos a usar. Por eso, no duda en mostrar también una de las decenas de maneras en las que se puede mejorar: "Luego lo salteamos con sal, mantequilla o aceite… y listo. Otros con ajo o con cebolla o soja… cada uno le da su toque".

Eso sí, en casa de la exconcursante de 'DecoMasters', siendo familia numerosa, no extraña que haya cocinado a lo grande: "En casa hacemos bastante cantidad porque te salva cualquier comida". Y no le falta razón. En lugar de hacer la ración justa para su uso inmediato, si calculas un poquito más, tendrás la mitad de cualquier plato que se te ocurra ya encarrilado.