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Cuando volví del trabajo el mes pasado, mi madre (55 años) había puesto un paquete en mi mesa con un post-it. "Para que veas lo que te pierdes". Detrás del papel (muy mono envuelto, por cierto), una novela de tapa dura con una portada preciosa, azul. Empecé a leer las primeras líneas y, de repente, el resto del día desapareció. Las visitas de mis primas, los mensajes pendientes, el ruido externo... Solo quedaba la campiña inglesa de finales de los sesenta que desplegó en las páginas con una intensidad que me dejó pegada al libro hasta altas horas de la madrugada.
Mi madre suele inclinarse por biografías de poetas o ensayos filosóficos. Esta vez, ha elegido algo emocional, de deseo y culpa. Al parecer, lo había visto recomendado una y otra vez en reseñas de varios medios. En Elle lo han descrito como "magistral", The New York Post como una historia "inolvidable", The Sun lo ha calificado de "poderosa" y Deutschlandfunk Kultur de "emocionante". Delia Owens (Georgia, 1949), autora de 'La chica salvaje', ha declarado que "apunta directamente al corazón y da en el blanco". La obra es, de hecho, un auténtico flechazo literario que te atraviesa y te deja pensando en tus elecciones y amores.
'La tierra herida', ópera prima de Clare Leslie Hall (seudónimo de Clare Empson, Dorset, 1980) fue publicada en español por Planeta en octubre de 2025 y traducida por Lara Agnelli. La autora vive en una granja del siglo XVII en Dorset rodeada de campos y con su marido y tres hijos. Viene del mundo del periodismo y ha pasado tiempo real con granjeros locales, ordeñando vacas, ayudando en partos de ovejas y cosechando para capturar la dualidad del campo de la belleza infinita y la dureza cotidiana. El libro es un fenómeno en 35 países, con reseñas brillantes y valoraciones medias de 4,2 sobre 5 en Amazon.
Nos situamos en la campiña inglesa de 1968. Beth, una chica de 17 años con la vida por delante, conoce a Gabriel, un joven que le abre los ojos a una pasión que transforma su manera de verse y de caminar por el mundo. Juntos viven momentos intensos que parecen el comienzo de algo grande, eterno. Pero... Gabriel se va a estudiar a Oxford y Beth se queda con el corazón hecho pedazos, recomponiéndose poco a poco gracias al tiempo y al amor tranquilo, estable, de Frank, que le ofrece la seguridad de una familia y una granja donde echar raíces. Años después, cuando Beth ya ha construido esa vida plena con Frank, Gabriel regresa al pueblo de Hemston y todo lo que ella creía enterrado despierta de golpe.
El enfoque en lo rural como protagonista absoluto impregna todo. La tierra, los campos, el cielo de Dorset actúan como un personaje más, con su belleza salvaje y su fuerza implacable. Como hemos adelantado, la escritora pasó tiempo con granjeros reales para entender la identidad profunda que une a la persona con el suelo que pisa. De nuevo, en el artículo de Elle enlazado antes destacan que la novela aborda la diferencia de clases (granjeros frente a un intelectual rico como Gabriel) y si el amor puede superar la distancia social.
Beth queda atrapada en un dilema. Por un lado, la pasión desbordante, salvaje, que despierta con Gabriel y que la hace cuestionar todo. Por el otro, el amor sólido de Frank que le ha dado hijos, hogar y estabilidad. Los personajes hablan con frases cortas, domésticas e inteligencia emocional que hace que el lector (al menos yo como lectora lo he sentido así) sienta la culpa, el deseo y la necesidad de redención como algo próximo, vivido.
Clare Leslie Hall vive en Dorset desde hace años, en una granja del siglo XVII con vistas a campos que inspiraron directamente la ambientación. Su trayectoria como periodista le ha dado herramientas para capturar la realidad. Debutó bajo el seudónimo Clare Empson y en entrevistas habla de cómo la terapia la ayudó a procesar el duelo por la muerte de su madre. Esto lo canaliza en personajes como Beth, que lidian con emociones enquistadas. Formó un club de lectura con amigas cuando sus hijos eran pequeños, un grupo de escritoras que se reunían mientras los bebés dormían para hablar de maternidad y creación.
Chicas, fuera pereza hacia la lectura. El libro se lee de un tirón. Tiene un ritmo que engancha como un buen thriller romántico. Leí por ahí que algunas señalan que los personajes podrían tener más desarrollo o que el final deja con ganas de más... Pero también vi que la mayoría ha destacado su emoción absoluta. Y, desde mi experiencia, el regalo de mi madre llegó en un momento perfecto, cuando necesitaba una historia que hablara de segundas oportunidades sin caer en lo cursi y de cómo el deseo puede despertar años después. Beth me hizo pensar en las decisiones que tomamos por amor a la familia, por estabilidad y en cómo una vuelta al pasado puede removerlo todo. Ahora que lo he terminado, se lo he devuelto a mi madre con otro post-it. "Gracias, ahora entiendo por qué lo elegiste".
Mariana Martín es periodista especializada en contenidos de Ocio y Cultura. Escribe sobre libros, cine y series, música y arte, entre otras cosas. Ha estudiado el doble grado de Periodismo y Humanidades en la Universidad Carlos III de Madrid, y es precisamente su formación en Humanidades la que le aporta una perspectiva analítica y multidisciplinar para abordar sus artículos periodísticos desde un punto de vista diferente. Cuenta con experiencia en comunicación editorial y redacción de newsletters y artículos de cultura, moda, opinión y literatura, principalmente. Ha formado parte de equipos de prensa en la Universidad Carlos III además de desarrollar proyectos propios en redes sociales (en Instagram @shots.bymariana) donde trabaja con la narrativa visual a través de fotografía y textos propios de prosa poética y poesía. También ha trabajado en el diario El Generacional, donde ha cubierto eventos como conciertos o la feria ARCO de Madrid y ha realizado entrevistas a distintos artistas.





