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Una novela natural, desarmante, cotidiana. Su autora escribe sobre una forma de sobrevivir y de la relación complicada que mantiene con su madre, una mujer excesiva, frágil y absorbente que ocupa casi todo el espacio emocional disponible. Entre vasos de leche con chocolate, galletas y visitas a hospitales, la narradora desgrana una rutina doméstica y perturbadora. Su trabajo, contado con una normalidad crítica y rara, consiste en matar a ancianas por encargo de sus hijos varones. El libro avanza desde situaciones extremas integradas en la narración con una lógica muy suya. Hay violencia ligada a los cuidados, hay desgaste emocional y hay una dificultad en saber (o no) sostener vínculos familiares. Su crudeza y ligereza son clave. Una lectura absorbente recomendada por alguien de quien nos gusta fiarnos: Pedro Almodóvar.
El cineasta ha leído el libro y ha hablado de él en público. Su declaración se ha repetido en entrevistas, reseñas y materiales editoriales (la hemos encontrado detrás de cada sinopsis oficial en Amazon, La Casa del Libro y cualquier web online). Dice así: "De momento, mi novela femenina favorita del año. Y la más inesperada". Seguro que conocéis la obra de Almodóvar y sabéis que tiende a ser preciso con sus palabras. Ha explicado en distintas ocasiones su interés por las historias atrevidas y valientes acerca de la maternidad, el cuidado, el exceso emocional y la culpa.
El libro es 'Un momento de ternura y de piedad', de Irene Cuevas (Madrid, 1991), publicado en octubre de 2024 por Reservoir Narrativa. 168 páginas que se leen del tirón y que han situado a su autora como una de las voces más comentadas de la narrativa española reciente. Cuevas ha firmado su primera novela larga y lo ha hecho con una seguridad poco habitual en un debut. Ha apostado por una protagonista que rompe con cualquier expectativa fácil. Por eso también a nosotras nos ha gustado tanto.
La protagonista cuenta su historia sin pedir comprensión ni justificar sus actos. Habla de su madre, de su trabajo y de sus emociones con cansancio y sarcasmo. Su voz deja que el lector entre rápido en la historia y acepte su lógica interna, por extrema que pueda parecer sobre el papel. El humor negro está plasmado de forma constante (aunque dosificado). Sirve para aliviar la tensión y poner distancia frente a situaciones que, contadas de otro modo, resultarían difíciles de sostener. La narración alterna momentos complicados con otros sorprendentemente tiernos.
El vínculo de la protagonista con su madre es importante en el libro. La madre es dependiente, teatral, absorbente, con una salud mental frágil que condiciona la dinámica familiar. La hija vive atrapada en su cuidado y deseo de escapar. Desarrolla una relación ambigua con el amor, el resentimiento y la culpa. Las escenas hablan por sí solas y muestran el desgaste de cuidar a alguien que reclama atención constante. Como lectoras, asistimos a una relación compleja, contada desde dentro.
De pronto, la protagonista se enamora de una de las ancianas a las que debería asesinar. La historia pasa a un terreno más emocional y vulnerable. Aparece la duda, aparece el deseo y se presenta la posibilidad de cambiar una vida construida alrededor de la supervivencia. La tensión empieza a ser distinta, menos ligada al suspense y más a las decisiones importantes y personales. La novela es delicada y mantiene un ritmo profundo con psicología. Las 168 páginas están muy medidas y todo lo que ocurre contribuye al desarrollo de la historia. La concisión favorece una lectura concentrada, intensa, ideal si se os antoja una novela que se pueda leer en una tarde.
Además de la recomendación de Pedro Almodóvar, la novela ha recibido elogios de autoras y críticas culturales de primer nivel. La escritora Mónica Ojeda la ha definido como "Divertidísima" y ha destacado su inteligencia y desparpajo. Medios como El País, Elle o Cadena SER han subrayado la originalidad de la propuesta y la fuerza de su protagonista. Las valoraciones en Amazon de lectores también reflejan una acogida sólida y bonita. Muchas lectoras destacan la sorpresa que regala el libro, su tono directo y la manera en que trata temas como la salud mental, el duelo y los cuidados sin caer en el lugar común.
Irene Cuevas se presenta con esta novela como una autora a seguir. Su escritura es de riesgo, humor y sensibilidad. Ha demostrado una clara conciencia de lo que quiere contar. 'Un momento de ternura y de piedad' ha establecido un diálogo con otras voces femeninas contemporáneas, aunque mantiene una personalidad muy marcada. La crítica ha señalado su habilidad para inventar una antiheroína memorable y sostener un tono difícil y controlado del relato. Una historia breve que se sostiene por su voz y la valentía de su planteamiento. Además, el epílogo aporta un cierre luminoso que va a gustaros. Un libro que se lee en una tarde con una protagonista y una historia que debe ser comentada, compartida y recordada.








