- Leroy Merlin vuelve a poner de moda los muebles de las casas de las abuelas con una colección de muebles estilo retro que parecen sacados de ‘La Promesa’
- Esta saga de libros de época es tan adictiva que las seguidoras de 'La Promesa' y 'Sueños de Libertad' no hablan de otra cosa
- Todas las vecinas de mi pueblo se han enganchado tanto a este libro de época que ya han dejado de comentar 'La Promesa
Suenan campanas de boda en ‘La Promesa’. En solo unos capítulos, Enora y Toño van a contraer matrimonio, Curro y Ángela han anunciado su compromiso y Martina y Jacobo esperan poder hacerlo a su regreso de Nueva York… si es que finalmente viajan hasta allí. Porque la realidad es que como en ‘La Promesa’ en ningún sitio: sino que se lo digan a Leocadia, que no abandona el palacio ni con agua caliente, y a los espectadores que, desde hace tres años, la hacen líder tarde tras tarde.
Mujeres como mi madre no se pierden un capítulo y el problema les llega cuando, acabado este, se encuentran expectantes por lo que va a suceder con criadas y señoras... y sin nada qué hacer esa tarde. En ese caso, la mejor opción siempre es abrir una novela. Sin ir más lejos, ahora se ha enganchado a este libro histórico que está ambientado en la misma época de España y no para de hablar de él ¿La realidad? Creo que puede llegar a ser tan intrigante como el devenir de los marqueses de Luján.
El libro que las fans de ‘La promesa’ adoran
Imagina a un protagonista, casi tan apuesto e interesante como Manuel que, en lugar de vivir en el valle de los Pedroches, habita el Madrid de 1903. Su nombre es Bruno Moreto y su tutor, Ernesto Olmedo, médico forense, asesor de la policía y propietario de una funeraria, aparece muerto en extrañas circunstancias. Todo apunta a que ha sido él quien se ha quitado la vida, acuciado por las deudas que comprometían su presente y ahora dificultan el futuro de Bruno.
Bastan un héroe, una crisis económica y un posible asesinato en una época de encajes y enaguas para que todo nos recuerde a ‘La promesa’, pero ‘El círculo del alba’ —que así se titula—propone un giro de tuerca más: el hermano del difunto, Hugo Bonaventura, un conde italiano con fama de vividor, aterriza para hacerse cargo de la situación. Lo que no se imagina a su llegada es que se unirá a Bruno para descubrir qué ocurrió realmente con su hermano.
Las diferencias entre ambos están presentes casi desde el principio. A simple vista no pueden ser hombres más diferentes, pero en el fondo les une el profundo afecto hacia Olmedo y el deseo por averiguar qué le habrá pasado. No se imaginan que están a punto de destapar algunos de los secretos más ocultos de aquel hombre al que admiraban: niñas, rituales y sacrificios, un cóctel explosivo que les pondrá contra las cuerdas.
Ese misterio lleva oculto desde hace décadas, pero el inicio del siglo XX en Madrid se convierte en el escenario perfecto para que un pasado turbio resurja y ponga en jaque a quienes creían vivir protegidos por su apellido y su posición social. Su autora, Luisa Ferro, escoge su ciudad, para contarnos cómo creció a golpe de tranvía, cafés literarios y nuevos barrios como Chamberí o Argüelles, pero repleta de intrigas y misterios de lo más espeluznantes.
A lo largo de seiscientas páginas, Ferro nos invita a recorrer morgues saturadas, hospitales precarios y una policía que empieza a profesionalizarse con métodos científicos importados de Francia. Los periódicos sensacionalistas empiezan a narrar crímenes con todo lujo de detalles y la medicina forense todavía en construcción sigue en auge, donde la frontera entre ciencia y superstición es difusa. En ese cruce entre progreso y miedo, entre razón y ritual, ‘El círculo del alba’ se ha convertido en una de las novelas favoritas de mi madre.










