Empecé a leer el viernes por la noche. El sábado por la mañana seguía despierta. Y sí, con mucho sueño. Cada vez que llegaba a un capítulo que parecía un buen punto para parar, el siguiente empezaba de una manera que hacía imposible dejar el libro sobre la mesilla. Como podéis imaginar, esto no me pasa con todos los libros, ni con todos los thrillers. De hecho, me pasa bastante menos de lo que me gustaría. No puedo no recomendaros este.

Su autor es Daniel Silva (Kalamazoo, Míchigan, 1960). Comenzó su carrera como periodista en la agencia de noticias UPI en 1984, fue enviado a El Cairo como corresponsal en Oriente Medio y luego productor en CNN en Washington. Dejó el periodismo en 1997 para escribir a tiempo completo, y desde entonces ha publicado una saga de espionaje protagonizada por un personaje que, en mi opinión, es uno de los más adictivos de la literatura de género de los últimos veinticinco años. Trece de sus novelas han llegado al número uno de la lista de superventas del New York Times. El Daily Mail lo describió como "el James Bond del siglo XXI", y aunque sabemos que esa frase se usa demasiado para demasiadas cosas, en este caso está bien excusada.

El libro del que quiero hablaros se titula 'La obra maestra', de Daniel Silva. Es el vigésimo quinto volumen de la saga Gabriel Allon; lo publica HarperCollins en España. No hace falta que reviséis la frase porque la habéis leído bien: vigésimo quinto. Sé lo que estáis pensando, que con veinticinco entregas ya tiene que estar bastante agotado, que estas sagas interminables pierden fuelle pasado un punto, que para qué meterse ahora. Os entiendo perfectamente porque yo pensé lo mismo antes de leer el primero. Pero esta saga no funciona así. Cada libro tiene principio, nudo y desenlace propios, funciona de manera perfectamente independiente. Y me atrevo a decir que el veinticinco está, si acaso, mejor que muchos de los anteriores.

Harper Collins 'La obra maestra', de Daniel Silva

'La obra maestra', de Daniel Silva

Especificaciones

EditorialHarper Collins
Número de páginas400
Año de edición2026

Quién es Gabriel Allon

Gabriel Allon es restaurador de arte y espía del servicio de inteligencia israelí. Silva ha creado un personaje que vive en dos mundos completamente distintos. Por un lado, el de la paciencia infinita y la sensibilidad que requiere restaurar una pintura del siglo XVI. Por otro, el de la violencia y el engaño del espionaje. Resultan completamente creíbles. Los dos. Además, su vida personal es la de alguien marcado por una tragedia que él mismo provocó, lo que le da una densidad emocional que los thrillers de acción pura raramente tienen.

En 'La obra maestra', Gabriel está en Venecia para restaurar uno de los cuadros más importantes de la ciudad. De pronto, descubre el cadáver de una mujer flotando en las aguas de la laguna. Sin nombre. Sin rostro. Nadie sabe quién es. Y mientras intenta descubrir su identidad, tira de otro hilo relacionado con un cuadro desconocido de Leonardo da Vinci que llevaba más de un siglo oculto bajo otra pintura en un almacén de los Museos Vaticanos. Nadie sabía que estaba allí. Por tanto, nadie sabía que había desaparecido. Nadie, excepto quienes lo robaron y quienes mataron a esa mujer.

Venecia es un escenario que los escritores de thrillers han usado tanto que ya casi no produce ningún efecto. Silva consigue que sí lo produzca, y lo consigue porque conoce la ciudad con una profundidad que se nota en los detalles. Os pido que os olvidéis de la Venecia de las postales e imaginéis la de las calles estrechas a las tres de la mañana con la niebla subiendo del canal, la de los almacenes del Vaticano donde conviven siglos de obras catalogadas y obras olvidadas, la de las transacciones discretas entre coleccionistas. Silva escribe sobre escenarios reales con un estilo documental que hace que una quiera verificar los datos mientras lee, y que convierte la ficción en algo que parece completamente posible.

La trama tiene dos motores que funcionan en paralelo y que Silva maneja con una eficacia que da envidia. La investigación del asesinato por un lado, y la búsqueda de Leonardo por otro. Son dos historias que avanzan a distinto ritmo y que el lector sabe, desde el principio, que van a terminar conectadas. Una tensión sostenida que se mantiene a lo largo de 400 páginas sin que en ningún momento decaiga.

Llevaba un tiempo sin leer un thriller que me dejara esta impresión tan rara de haber pasado el fin de semana en otro lugar, en otro cuerpo, viviendo en una historia que no tenía nada que ver con la mía. 'La obra maestra' me la dio.