Si tienes más de 30 años, como aquí el que escribe, seguro que te sientes de una generación que ya no puede seguir fingiendo que la vida adulta está a punto de empezar. Ya empezó. Y, para mucha gente, no se parece demasiado a lo que le habían contado. Por eso, cuando llegó a mis manos hace mucho tiempo este libro, no me pude sentir más representado. No es una novela amable sobre amigas que se salvan unas a otras con frases bonitas. Tampoco es uno de esos libros generacionales que parecen escritos para quedar bien con todo el mundo. Tiene mala leche, humor incómodo, personajes que no siempre caen bien y una idea bastante reconocible para quienes rondan los 35, los 40 o incluso los 45: crecer no era esto, trabajar no era esto, ser adulta no era esto y la amistad tampoco era siempre ese refugio perfecto que tantas veces se vende.

El libro se titula 'Se tiene que morir mucha gente' y lo escribió Victoria Martín. Es posible que ese título te recuerde a una de las mejores comedias españolas de 2026 y así es. La serie de Movistar Plus+ se basa en este libro. Quien haya visto la serie encontrará aquí el origen de ese universo ácido, incómodo y muy reconocible; y quien todavía no la haya visto puede entrar primero por el libro y entender de dónde sale esa manera tan particular de retratar a una generación cansada de aparentar que todo va bien.

El libro que mejor analiza el presente y futuro de los millennials

victoria martin
Sergio R Moreno

Victoria Martín es humorista, guionista, escritora, presentadora y una de las voces que mejor han entendido el malestar millennial. Desde hace años, junto a Carolina Iglesias, ha convertido 'Estirando el chicle' en uno de los grandes fenómenos del podcast en España. El programa empezó como un proyecto independiente en 2020, pasó después a Podium Podcast y terminó siendo mucho más que una conversación entre dos cómicas: fue un espacio donde se hablaba de feminismo, cultura pop, precariedad, sexo, culpa, exposición pública, salud mental y contradicciones con una mezcla de humor y mala leche que conectó con miles de oyentes y que acabó teniendo una gira por teatros a la que pude asistir.

El éxito fue enorme. 'Estirando el chicle' ganó el Premio Ondas al mejor podcast en 2021 y llegó a llenar el WiZink Center de Madrid con 12.000 personas, algo que en su momento marcó un antes y un después para la comedia y el podcast en España. No era solo un programa: era una comunidad, una forma de hablar y una prueba de que había un público con ganas de reírse de cosas que hasta entonces muchas veces se habían tratado con demasiada solemnidad.

"estirando el chicle" show in madrid
Aldara Zarraoa//Getty Images

Después llegó 'Malas personas', su podcast en solitario, donde Victoria Martín siguió explotando una de sus mejores armas: la incomodidad. La idea de hablar con personas que habían estado en el centro de una polémica encajaba muy bien con su personaje público y con su manera de entender el humor. No le interesa tanto la corrección como la contradicción. Esa misma mirada está en 'Se tiene que morir mucha gente'. La novela gira alrededor de un grupo de mujeres que han llegado a la vida adulta con más frustración que certezas. Hay trabajos que no cumplen lo prometido, relaciones que no sostienen, amigas que se conocen demasiado y se quieren peor de lo que admitirían, ansiedad, dinero, postureo, ego, precariedad, culpa.

Sus protagonistas están perdidas, rabiosas, cansadas, a veces ridículas, a veces crueles, a veces vulnerables. Y por eso resultan más interesantes. Victoria Martín entiende que la identificación no siempre nace de ver a alguien haciendo lo correcto. Muchas veces nace de reconocer una vergüenza propia, una reacción fea, una envidia que no dirías en voz alta.

se tiene que morir mucha gente
Movistar+

La novela retrata muy bien esa crisis de una generación que creció con la idea de que podía ser lo que quisiera y acabó descubriendo que querer no bastaba. No bastaba estudiar, no bastaba esforzarse, no bastaba tener talento, no bastaba ser graciosa, moderna, feminista, creativa o emocionalmente consciente. La vida adulta trae alquileres, trabajos absurdos, jefes mediocres, parejas que decepcionan, amistades que se desgastan y una presión constante por parecer que todo forma parte de un plan. Es una comedia para reírse por no llorar. Y eso, cuando está bien hecho, funciona muy bien. Porque permite hablar de ansiedad, precariedad, soledad o fracaso.

También me gusta mucho cómo trata la amistad femenina. Durante años hemos leído y visto muchas historias donde las amigas aparecen como salvación absoluta, como familia elegida, como red luminosa frente a un mundo hostil. Todo eso puede ser verdad, pero no siempre lo es. 'Se tiene que morir mucha gente' se atreve a mirar la parte menos cómoda: amigas que se comparan, que se juzgan, que siguen unidas por la costumbre, que se tienen cariño, pero también se hacen daño, que quizá ya no comparten tanto salvo el pasado. Porque una amistad de muchos años no se sostiene solo porque un día fue importante. También necesita actualizarse, soportar los cambios, aceptar que las vidas se separan y que la persona que conociste a los 15 o a los 20 quizá ya no encaja contigo del mismo modo. La novela mete el dedo ahí.

'Se tiene que morir mucha gente' tendrá segunda temporada en Movistar Plus

se tiene que morir mucha gente
Movistar+

La adaptación de Movistar Plus+, creada por Victoria Martín y basada en su novela, está protagonizada por Anna Castillo, Macarena García y Laura Weissmahr, con Sofía Otero también en el reparto. Son seis episodios de unos 30 minutos que llevan a pantalla esa mezcla de comedia incómoda, crisis vital y amistad envenenada. La historia televisiva se centra en Bárbara, Maca y Elena, tres antiguas compañeras de colegio que siguen siendo amigas, más o menos, aunque sus vidas no se parezcan demasiado a lo que habían imaginado.

Bárbara vive frustrada y al borde de explotar. Maca intenta salir adelante como actriz mientras trabaja de camarera. Elena está embarazada y casada con un hombre mucho mayor. La serie recoge el espíritu de la novela, aunque adapta y concentra personajes y conflictos para funcionar en pantalla. Y lo hace con un tono que no busca gustar a todo el mundo. Es rápida, incómoda, exagerada cuando toca y bastante poco interesada en que sus protagonistas sean simpáticas todo el rato.

Movistar Plus+ ya ha confirmado una segunda temporada para 2027, así que el universo de 'Se tiene que morir mucha gente' no se queda en una adaptación puntual. La primera temporada ha servido para que mucha gente descubra ahora el libro, y eso es una buena noticia, porque la novela tiene entidad propia. No es solo "el libro de la serie". Es el punto de partida de una mirada que Victoria Martín lleva años afinando en sus podcasts, sus guiones, sus monólogos y sus espectáculos.

'Se tiene que morir mucha gente' habla de la decepción de hacerse mayor

se tiene que morir mucha gente
Movistar+

Otra de sus dianas es la positividad tóxica. Victoria Martín se ríe de esa cultura del "si quieres, puedes" porque sabe que muchas veces funciona como una forma elegante de culpar al individuo. Si no puedes, será que no has querido bastante. Si estás mal, será que no te gestionas bien. Si no avanzas, será que no has trabajado tu mejor versión. La novela desmonta esa mentira desde el humor. Es una novela para lectores que disfrutan con el humor ácido, con los personajes contradictorios y con las historias que no tienen miedo a ser antipáticas durante un rato. También es una buena puerta de entrada para quienes han llegado a Victoria Martín por la serie de Movistar Plus+ o por sus podcasts y quieren leerla en un formato más narrativo.

Al final, 'Se tiene que morir mucha gente' habla de la decepción de hacerse mayor sin haber resuelto casi nada. De seguir comparándote. De querer escapar y no saber adónde. De sostener una identidad a base de ironía. De reírte porque la alternativa sería sentarte a llorar un rato. Y de descubrir que quizá esa crisis que creías tan tuya era, en realidad, bastante generacional.