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Carlos III de Inglaterra se ha mostrado serio y pensativo en su nueva aparición pública. La espectacular casa de campo que el monarca tiene en Sandringham se ha convertido en su gran refugio en su momento más difícil. Desde que comenzó su tratamiento contra el cáncer que le diagnosticaron durante una cirugía por agrandamiento de próstata, el monarca británico y su mujer, la reina consorte Camila, pasan los fines de semana en esta mansión situada en el condado de Norfolk. El domingo 18 de enero, el matrimonio acudió a misa en la iglesia de Santa María Magdalena, la misma en la que la Familia Real Británica al completo se reúne en Año Nuevo. El rey Carlos III y su mujer se tomaron su tiempo para saludar a los curiosos que se habían reunido en los alrededores del templo a pesar de la fuerte lluvía que caía. A pesar de estar a unos 150 metros del monarca, todos ellos coincidieron en el buen aspecto de Carlos III.
El Rey, de 75 años, sonrió y saludó con la mano desde debajo de su paraguas cuando llegó a la iglesia de Santa María Magdalena, donde fue recibido por el reverendo canónigo Paul Williams, con el que estuvo conversando animadamente antes del servicio religioso. Carlos III levaba su ya característico abrigo largo marrón, mientras su mujer vestía un abrigo oscuro con botas de ante negras y bolso de cuero verde a juego con el color de sus guantes. Mientras, Guillermo de Inglaterra acudía en solitario a los Premios Bafta en Londres.
El Palacio de Buckingham anunció que el Rey había comenzado un novedoso tratamiento contra el cáncer que recibe en Londres. Carlos III pasa la mayor parte de su tiempo en su propiedad de Sandringham, donde ha encontrado su oasis particular de paz y tranquilidad. Aunque, al parecer, viaja regularmente a Londres en helicóptero para recibir tratamiento.
Se trata de una mansión de estilo jacobino que cuenta con 120 habitaciones y que necesita un servicio de mantenimiento de unas 200 personas. Tiene bolera, establos e incluso un cementerio, donde descansan algunos perros corgie que tuvo la reina Isabel II. Además, fue en los terrenos de esta residencia donde Carlos III puso en marcha su huerto ecológico con 5.000 plantas curativas. Precisamente los terrenos sufrieron actos vandálicos hace unos días, cuando el campo de fútbol que pertenece a la propiedad, fue destrozado por la acción de unos gamberros.
Y mientras Carlos III sigue alejado de la agenda real, cada vez suenan más los rumores de un posible regreso de Harry de Inglaterra a Londres como miembro de la realeza, algo que rechazan fuentes del palacio de Buckingham, que aseguran que el monarca está convencido de que no hay vuelta atrás y que el duque de Sussex no regresará como miembro activo "de ninguna manera o forma".









