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El Rey Juan Carlos no para. Ha estado en Sevilla, en París, en Vitoria y ahora Galicia, y es que a pesar de sus años y de los achaques, el emérito quiere disfrutar de los buenos planes y la buena compañía. Hemos podido ver al padre del rey Felipe disfrutando de una tarde en la Maestranza, también en la recepción de un galardón en Francia y de una revisión médica en Vitoria. Una vez que el chequeo ha sido completado, el emérito ha puesto rumbo a Vigo para disfrutar de una de sus aficiones más conocidas: las regatas.
El rey aterrizó el pasado martes, 14 de abril, en el aeropuerto de Peinador, en Vigo y como en anteriores ocasiones, Juan Carlos se está alojando en casa de su gran amigo, Pedro Campos, con quien ultimará su preparación de cara a la VIII Liga Española de 6 Metros y la clase J80.
En su visita a Sanxenxo, el rey se ha acercado a su restaurante de confianza: la marisquería D’Berto, en O Grove, uno de los pueblos turísticos por excelencia de Galicia y capital del producto marino por excelencia. El restaurante es un gran favorito del emérito, pues ya durante una de sus últimas visitas, el pasado mes de noviembre, D’Berto se convertía en su primera parada al pisar Galicia.
La cocina de este ejemplar restaurante parte del mejor producto atlántico, escogido a diario en lonja que tienen a pocos metros. El bogavante frito, la centolla vaga o las coquinas, también mariscos de la ría como langostas o percebes, son algunas de las especialidades que se pueden probar en sus mesas. Además, en la carta hay una amplia variedad de pescados al peso, con precios que varían entre los 100 y 150 euros el kilo, y una única opción de carne: un solomillo de vaca con un coste de 48 euros.








