La primera visita oficial del Papa León XIV a España tras aceptar la invitación de los Reyes va a dejar una de las imágenes más trascendentales y analizadas: el debut de la princesa Leonor y la infanta Sofía ante el Papa León XIV. Por primera vez, la princesa Leonor y la infanta Sofía participarán de forma activa en los actos institucionales y en el encuentro privado en el Palacio Real con el Sumo Pontífice. Al no tratarse ya de una recepción infantil como la que mantuvieron con Benedicto XVI, las hijas de los Reyes se someten al veredicto del protocolo del Vaticano, uno de los códigos de etiqueta más antiguos, rigurosos y observados del planeta. Aunque el Vaticano no dispone de un "manual de estilo" oficial, el engranaje entre la Prefectura de la Casa Pontificia y el equipo de protocolo de Zarzuela funciona al milímetro y existe un protocolo de estilo y actuación no escrito. Nada queda al azar. Existen unas claves de estilo y un protocolo que seguir que que marcarán un encuentro que dará la vuelta al mundo. No solo es la imagen de su debut ante el Santo Padre, sino que también es la imagen de la continuidad de la Corona, pues la princesa Leonor es la sucesora al trono y representa el futuro de la Corona.
No gozarán del 'privilège du blanc'
La primera regla, inquebrantable, gira en torno al color. Ante el Papa el blanco está totalmente prohibido. Existe el llamado "Privilège du blanc', una concesión histórica que la Santa Sede otorga exclusivamente a las reinas católicas y a las consortes de los monarcas católicos. Un privilegio al alcance de muy pocas. La lista se encuentra formada por la reina Sofía, la reina Paola, la reina Matilde de Bélgica, la gran duquesa de Luxemburgo, María Teresa, y Charlene de Mónaco. Por lo tanto, la Reina de España y la reina Sofía son dos de las seis privilegiadas de esta pequeña lista de Reinas católicas.
Mientras que la reina Letizia o la reina Sofía tienen la potestad de vestir de blanco ante el pontífice, Leonor y Sofía no gozan de este privilegio, ya que ostentan los títulos de heredera e infanta, respectivamente. Por tanto, la etiqueta internacional no escrita exige que ambas vistan de negro o en tonalidades muy oscuras y sobrias, como el azul marino o el gris marengo, proyectando una imagen de profundo respeto institucional.
¿Uso o no de mantilla?
El uso de mantilla o no es el debate que más expectación genera entre los expertos en casas reales. El protocolo tradicional de la Santa Sede exigía tradicionalmente que las mujeres cubrieran su cabeza en presencia del Papa. Sin embargo, en las últimas décadas, el Vaticano ha flexibilizado enormemente esta pauta. Si optan por la opción más tradicional, Leonor podría optar por lucir la clásica mantilla negra española. Lo que sería un guiño rotundo a la tradición nacional, aunque dada su juventud y el carácter moderno del pontificado de León XIV, la futura reina podría prescindir de la peineta.
Si opta por una opción más fresca y actual, aunque para mí gusto menos elegante, sería acudir con la cabeza descubierta y un peinado formal y pulido. El protocolo actual lo permite perfectamente y encajaría con la línea de frescura y naturalidad que se busca proyectar en las nuevas generaciones.
Sobriedad y elegancia en sus outfits
En cuanto al corte de la ropa, existen líneas rojas que no se deben pasar. El largo del vestido tiene que se "midi", es decir por debajo de la rodilla, con cuellos cerrados, hombros cubiertos, manga larga o francesa. Sería el mismo protocolo de estilo a seguir cuando acudimos a una boda religiosa o entramos en una iglesia. La sobriedad y la elegancia son la mejor directriz a seguir. Unas normas de estilo que seguro que la princesa Leonor y la infanta Sofía cumplen con creces.
El encuentro no solo se lee en el vestuario elegido para la ocasión, -aunque sea lo que siempre nos llame más la atención-, sino en la distribución del espacio y el lenguaje corporal utilizado en este tipo de encuentros. El protocolo establece una jerarquía de precedencias muy estricta que se reflejará de inmediato en las fotografías oficiales.
En primer lugar, el orden de proximidad. El rey Felipe VI ocupará el lugar preferente como jefe de Estado, seguido de la la reina Letizia. Inmediatamente después se situará la princesa Leonor —quien por su condición de heredera a la Corona siempre se ubicará más cerca del Papa León XIV— y finalmente la infanta Sofía.
En cuanto al saludo, la regla de oro de la diplomacia vaticana es clara: el Pontífice siempre marca el tono. Ni la princesa ni la infanta deben tomar la iniciativa física. La norma dicta esperar a que León XIV extienda la mano para responder al gesto con una reverente inclinación de cabeza y un apretón de manos. En resumen, serenidad, contención y respeto absoluto por su Sumo Pontífice.
















