La llegada del Papa León XIV a España ha dejado una instantánea que no olvidaremos jamás en el Palacio Real de Madrid, el debut de la Princesa de Asturias y su hermana, la infanta Leonor ante el Santo Pontífice. En su primer encuentro oficial con el Papa, la princesa Leonor ha acaparado todas las miradas con una propuesta estilística sencilla y elegante, siguiendo de manera estricta las directrices de la etiqueta no escrita que rigen las normas del Vaticano. Mientras que la reina Letizia ha hecho uso del histórico "privilegio de blanco", la heredera al trono y su hermana se han inclinado por la máxima sobriedad institucional recurriendo a un look monocolor de riguroso negro. La princesa Leonor ha optado por un 'total black' con un sencillo vestido camisero de cuello mao ligeramente abierto y manga larga. El largo de la falda, de corte midi cumple a rajatabla la exigencia de protocolo que requiere un encuentro con el Santo Padre.
Para romper de alguna manera con la sencillez del vestido y estilizar su silueta, la Princesa de Asturias ha incorporado un cinturón ancho de piel negra con una gran hebilla cuadrada. Este accesorio se ha convertido en el eje central de su look, aportando estructura y un aire contemporáneo sin restar solemnidad ni sencillez a su estilismo escogido.
La heredera al trono ha completado su look con unos salones destalonados 'kitten heels' de punta afilada en color negro. Un elección cómoda, elegante y muy fiel a la elección de calzado que le vemos lucir habitualmente.
Acorde con su edad y de la sobriedad exigida, ha preferido no hacer uso de la mantilla y ha dejado su larga melena dorada suelta y peinada con ondas suaves y naturales. Su maquillaje se ha mantenido en tonos neutros y muy frescos con toque de lip gloss; siguiendo las tendencias de maquillaje de las jóvenes de 20 años. La princesa Leonor ha cumplido de manera estricta el protocolo con el uso de colores oscuros, hombros cubiertos y falda por debajo de la rodilla.
















