Un saludo de manos cordial, una charla que se alargó durante segundos y un intercambio de sonrisas. Entre los numerosos saludos que marcaron la clausura del Atlàntida Film Fest en Mallorca, hubo uno que llamó especialmente la atención: el de la reina Letizia con Javier Bardem. Lejos de limitarse al tradicional apretón de manos y la fotografía de rigor, la Reina y el actor permanecieron conversando durante unos instantes con una naturalidad que no pasó desapercibida. Cristian Salomoni, socio experto de la Asociación Española de Comunicación No Verbal (ASENOVE), analiza la escena y explica por qué, en su opinión, la autenticidad del encuentro estuvo en pequeños detalles que van mucho más allá de una simple sonrisa. "Lo más llamativo no es la sonrisa, sino la orientación corporal: ambos dirigieron completamente su torso hacia el otro en lugar de mantener una posición preparada para marcharse", nos asegura el experto.
Para Cristian Salomoni, lo primero que diferencia este encuentro de Letizia con otros del mismo evento es que la interacción no termina cuando concluye el protocolo. "En comunicación no verbal solemos decir que el tiempo también comunica", afirma. Mientras otros saludos siguen un esquema muy previsible —mano, sonrisa, fotografía y despedida—, entre Letizia y Javier Bardem se produce una transición hacia una conversación relajada. El especialista destaca un detalle especialmente significativo: "Ninguno de los dos parece tener prisa por cerrar el encuentro. En eventos de este tipo, el tiempo suele estar muy medido, por lo que dedicar unos segundos más de los estrictamente necesarios suele indicar que la conversación resulta cómoda para ambos".
Aunque muchas personas fijaron su atención en la sonrisa del actor, Cristian Salomoni considera que el gesto verdaderamente relevante está en la posición del cuerpo. "Lo más llamativo no es la sonrisa, sino la orientación corporal" y explica el porqué de esta afirmación: "Bardem dirige completamente su torso hacia la Reina, mientras ella también orienta su cuerpo hacia él, en lugar de mantener una posición preparada para marcharse. Ese pequeño detalle suele indicar disponibilidad para seguir interactuando". A ello se suma una distancia interpersonal natural y el hecho de que Bardem mantenga la mano durante el saludo mientras ya comienza a hablar, un pequeño detalle que el experto interpreta como un indicador de espontaneidad.
En la conversación entre Letizia y Javier Bardem prima la naturalidad, según el experto
Según Salomoni, las personas muy expuestas públicamente suelen controlar determinados aspectos de su imagen, como la postura, la sonrisa o el tono de voz. Sin embargo, hay elementos mucho más difíciles de preparar. La sincronía entre dos personas durante una conversación: el ritmo corporal, la duración del contacto visual o la manera en que ambos reaccionan a los comentarios del otro aparece de forma automática cuando la interacción resulta agradable. Y precisamente esos microajustes son los que el experto considera más reveladores.
El experto también analiza un aspecto especialmente comentado: las conocidas posiciones republicanas de Javier Bardem. Lejos de interpretar esa circunstancia como un obstáculo, recuerda que las diferencias ideológicas no impiden mantener una comunicación respetuosa. "Bardem ha manifestado públicamente en distintas ocasiones sus convicciones republicanas. Sin embargo, eso no implica que la interacción personal con la reina Letizia tenga que ser fría o distante. El lenguaje no verbal que observamos refleja una relación cordial entre dos personas que comparten un acto institucional. En sociedades democráticas es perfectamente compatible discrepar sobre la institución y, al mismo tiempo, mostrar respeto hacia quien la representa. Precisamente esa normalidad transmite una imagen interesante: las diferencias ideológicas no impiden necesariamente una comunicación educada, cercana e incluso agradable", detalla.
Cristian Salomoni recuerda que los grandes discursos no son los únicos momentos en los que se crea la percepción pública de una persona. Un saludo improvisado, una conversación breve o la forma de escuchar pueden resultar incluso más creíbles que un mensaje perfectamente preparado. Y, en este caso, considera que la ausencia de teatralidad fue precisamente lo que hizo que tantas personas percibieran el encuentro entre Letizia y Javier Bardem como auténtico. "Más que un gesto espectacular, lo que llama la atención es la normalidad con la que ambos interactúan", sentencia el socio experto de ASENOVE.

















